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Daniel Noboa criticó a Nayib Bukele a Javier Miklei y a Gustavo Petro

Bukele es arrogante.

Milei no ha logrado nada.

Petro es un esnob de izquierdas.

El presidente de Ecuador Daniel Noboa se refirió así a sus homólogos regionales en una entrevista con ‘The New Yorker’, pero el Gobierno asegura que esas frases están descontextualizadas.

The New Yorker y Daniel Noboa: La arriesgada guerra de Ecuador contra los narcos

¿La campaña del presidente Daniel Noboa contra las bandas de narcotraficantes pone en peligro la democracia que dice defender?Los partidarios del presidente Noboa elogian su mano dura , sus tácticas agresivas para combatir el crimen organizado. Sus críticos temen que esté construyendo un Estado autoritario. Fotografías de Fred Ramos para The New Yorker

Después de varias horas de reuniones a puertas cerradas con funcionarios de seguridad, Daniel Noboa, el recién elegido presidente de Ecuador, se sentó en una oficina a oscuras del palacio presidencial, un elegante edificio del siglo XVIII, conocido como Carondelet, con vista al antiguo centro de Quito. . Cuando llegué a nuestra primera reunión, Noboa estaba en un escritorio amplio y vacío, mirando fijamente su teléfono. Pasaron varios minutos en silencio antes de que levantara la vista y murmurara una disculpa. Nos dimos la mano y le pregunté cómo estaba. Sobrevivir, dijo. No quiso decir esto en el sentido común, levemente irónico, de pasar el día. Una semana antes, explicó, una docena de sicarios habían sido interceptados cruzando la frontera desde Colombia, aparentemente enviados por narcotraficantes para matarlo. Cuatro de los posibles asesinos habían muerto en un tiroteo con las fuerzas de seguridad ecuatorianas. El resto estaba detenido, pero presumiblemente había otros por ahí. Ahora que era presidente, dijo con una risa arrepentida, nunca volvería a estar fuera de peligro.

La historia de Noboa sobre los sicarios podría haber parecido exagerada, por no decir impolítica, pero un diplomático extranjero en Quito me lo confirmó más tarde. El diplomático se sorprendió de que Noboa estuviera hablando de un incidente altamente confidencial, pero, dijo, el nuevo Presidente aún no dominaba el arte de la discreción. Pasé varias semanas esta primavera con Noboa, viajando por Ecuador, y descubrí que hablaba sin filtros sobre la mayoría de las cosas, incluidas sus peligrosas circunstancias. A sólo unos meses de su presidencia, estaba supervisando un conflicto armado interno contra veintidós bandas criminales que, en conjunto, constituían una de las fuerzas más poderosas del país.

Cuando Noboa asumió el cargo, en noviembre pasado, su presentación fue mucho más alegre. Tiene una constitución atlética, está bien afeitado y es un chico guapo; a sus treinta y seis años, es el jefe de Estado electo más joven del mundo. (Ibrahim Traoré, de Burkina Faso, es cuatro meses más joven, pero tomó el poder mediante un golpe militar). Es hijo de Álvaro Noboa, de quien a menudo se dice que es el hombre más rico de Ecuador, cuyo negocio bananero familiar se ha convertido en un conglomerado con intereses. en todo, desde fertilizantes hasta almacenamiento de contenedores. Álvaro, que ha estimado su fortuna en más de mil millones de dólares, también lanzó cinco campañas presidenciales infructuosas.

Hasta 2021, cuando Daniel Noboa ganó un escaño en la Asamblea Nacional, era más conocido como ejecutivo del negocio de su familia y como presencia ocasional en columnas de chismes. Su primer matrimonio, con Gabriela Goldbaum, diseñadora de sombreros de paja de alta costura, terminó en un divorcio difícil. (Goldbaum afirmó que la relación se deshizo después de que Noboa dijera que iba a Miami para reunirse con abogados fiscales y luego se escapó a Tulum con una mujer llamada Anastasia). Ahora está casado con Lavinia Valbonesi, una mujer social de veintiséis años. -Influencer mediática con cabello rubio ártico.

Daniel Noboa se prodiga muy poco en los medios de comunicación. Sus discursos en público suelen ser cortos y concisos, no es de los que regala palabras de más. La realidad es que no parece sentirse muy cómodo dando declaraciones, de hecho su campaña se centró en enviar mensajes por redes sociales, sin intermediarios. Por eso ha sorprendido esta semana que aparezca un perfil-entrevista acerca de él en la revista estadounidense The New Yorker, escrito por el periodista Jon Lee Anderson. El presidente de Ecuador, el hijo de un hombre rico, de 36 años, demuestra en el artículo que tiene algunas ideas extravagantes que incomodan a sus asesores, pero lo que más ha llamado la atención han sido sus opiniones sobre otros presidentes de la región, algunos con los que parecía llevarse bien, como Nayib Bukele.

Por ejemplo, dice en el texto que con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, es con quien más se siente alineado, una declaración sorprendente. El chileno Gabriel Boric, en su opinión, parece estar bien, aunque lo han paralizado sus socios de extrema izquierda. Describe a Gustavo Petro como un esnob de izquierdas, acostumbrado a dar conferencias en lugar de entablar conversaciones. Es inteligente, pero no logra hacer nada, añade. Anderson escribe que el que peor le parece es el argentino Javier Milei: No sé por qué piensa que es tan genial. No ha logrado nada desde que asumió la presidencia. Parece muy engreído, lo cual es muy argentino, en realidad.

  

Sin embargo, son las palabras que le dedicó a Bukele las más llamativas. Al periodista le avisaron que a Noboa no le gustaban las comparaciones con el salvadoreño, y seguramente por eso insistió. El tipo es arrogante, dice Noboa sobre Bukele, y solo busca controlar el poder para sí mismo y para hacer rica a su familia. Había un puñado de familias que poseían todo y ahora están los Bukeles. Cuando Anderson le provoca recordándole que Bukele se ha definido como el dictador más cool del mundo, el presidente ecuatoriano responde en tono de burla: Sí, es un país del tamaño de Guayas (una provincia ecuatoriana).

El Gobierno de Ecuador ha reconocido este martes que fueron ellos quienes ofrecieron la historia a The New Yorker para demostrar cómo se estaba cumpliendo con todos los derechos humanos en pleno estado de excepción, la medida que decretó Noboa para enfrentarse con el ejército a las pandillas ecuatorianas, que estaban descontroladas y manejaban parte de la institucionalidad. Las conversaciones que se dieron entre el presidente y el periodista fueron en un tono coloquial, absolutamente coloquial y privado, en ese sentido, cualquier cosa que haya dicho el presidente, especialmente sobre los presidentes, está descontextualizado, ha explicado la secretaria de Comunicación de la Presidencia de Ecuador, Irene Vélez.

Vélez ha insistido en que esas frases no representan en lo absoluto lo que el presidente piensa de sus homólogos y ha acusado a la revista de Nueva York de querer generar polémica. La funcionaria ecuatoriana ha defendido que su presidente mantiene buenas relaciones con Bukele y Milei. En ningún momento se ha referido a Petro. La parte de los presidentes es la polémica del reportaje de Jon Lee, pero hay otras llamativas que han pasado más desapercibidas. El texto arranca con Noboa contándole sobre el complot de unos sicarios colombianos para asesinarle que abortaron las autoridades ecuatorianas. De este hecho, si es que ha existido, hasta ahora no se sabía nada, ni se conocen mayores detalles. Más adelante, Noboa dice que le gustaría enviar a presos a la Antártida y le corrige un asesor, que le aclara que esas tierras solo pueden usarse para investigación. Si el propósito del Gobierno era mostrar reportaje positivo de su presidente, parece que no lo ha logrado.

Jon Lee Anderson

Daniel Noboa: Petro es un esnob de izquierdas; Milei no ha logrado nada; Bukele es arrogante

Daniel Noboa se prodiga muy poco en los medios de comunicación. Sus discursos en público suelen ser cortos y concisos, no es de los que regala palabras de más. La realidad es que no parece sentirse muy cómodo dando declaraciones, de hecho su campaña se centró en enviar mensajes por redes sociales, sin intermediarios. Por eso ha sorprendido esta semana que aparezca un perfil-entrevista acerca de él en la revista estadounidense The New Yorker, escrito por el periodista Jon Lee Anderson. El presidente de Ecuador, el hijo de un hombre rico, de 36 años, demuestra en el artículo que tiene algunas ideas extravagantes que incomodan a sus asesores, pero lo que más ha llamado la atención han sido sus opiniones sobre otros presidentes de la región, algunos con los que parecía llevarse bien, como Nayib Bukele.

Por ejemplo, dice en el texto que con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, es con quien más se siente alineado, una declaración sorprendente. El chileno Gabriel Boric, en su opinión, parece estar bien, aunque lo han paralizado sus socios de extrema izquierda. Describe a Gustavo Petro como un esnob de izquierdas, acostumbrado a dar conferencias en lugar de entablar conversaciones. Es inteligente, pero no logra hacer nada, añade. Anderson escribe que el que peor le parece es el argentino Javier Milei: No sé por qué piensa que es tan genial. No ha logrado nada desde que asumió la presidencia. Parece muy engreído, lo cual es muy argentino, en realidad.

Sin embargo, son las palabras que le dedica a Bukele las más llamativas. Al periodista le avisaron que a Noboa no le gustaban las comparaciones con el salvadoreño, y seguramente por eso insistió. El tipo es arrogante, dice Noboa sobre Bukele, y solo busca controlar el poder para sí mismo y para hacer rica a su familia. Había un puñado de familias que poseían todo y ahora están los Bukeles. Cuando Anderson le provoca recordándole que Bukele se ha definido como el dictador más cool del mundo, el presidente ecuatoriano responde en tono de burla: Sí, es un país del tamaño de Guayas (una provincia ecuatoriana).

El Gobierno de Ecuador ha reconocido este martes que fueron ellos quienes ofrecieron la historia a The New Yorker para demostrar cómo se estaba cumpliendo con todos los derechos humanos en pleno estado de excepción, la medida que decretó Noboa para enfrentarse con el ejército a las pandillas ecuatorianas, que estaban descontroladas y manejaban parte de la institucionalidad. Las conversaciones que se dieron entre el presidente y el periodista fueron en un tono coloquial, absolutamente coloquial y privado, en ese sentido, cualquier cosa que haya dicho el presidente, especialmente sobre los presidentes, está descontextualizado, ha explicado la secretaria de Comunicación de la Presidencia de Ecuador, Irene Vélez.

Vélez ha insistido en que esas frases no representan en lo absoluto lo que el presidente piensa de sus homólogos y ha acusado a la revista de Nueva York de querer generar polémica. La funcionaria ecuatoriana ha defendido que su presidente mantiene buenas relaciones con Bukele y Milei. En ningún momento se ha referido a Petro. La parte de los presidentes es la polémica del reportaje de Jon Lee, pero hay otras llamativas que han pasado más desapercibidas. El texto arranca con Noboa contándole sobre el complot de unos sicarios colombianos para asesinarle que abortaron las autoridades ecuatorianas. De este hecho, si es que ha existido, hasta ahora no se sabía nada, ni se conocen mayores detalles. Más adelante, Noboa dice que le gustaría enviar a presos a la Antártida y le corrige un asesor, que le aclara que esas tierras solo pueden usarse para investigación. Si el propósito del Gobierno era mostrar reportaje positivo de su presidente, parece que no lo ha logrado.

El País de España