
Desde hace varios años, las ventas de carne, leche y sus derivados han disminuido considerablemente en Venezuela, lo que ha provocado que las carnicerías y las charcuterías estén repletas de muchos productos y pocos compradores. Algunas personas han interpretado esta situación como un exceso de producción en el país. Sin embargo, expertos, afirman que esto está lejos de ser cierto, ya que no existe un excedente de producción, sino que el problema radica en la pérdida del poder adquisitivo.
Luis Hernández Guanipa, vicepresidente del Instituto Venezolano de la Leche y la Carne, explica que en los años 90 se consumían alrededor de 60 kilos de carne por persona al año, pero en los últimos años, esta cifra ha descendido drásticamente a solo 6 y 8 kilos, lo que representa una disminución del 90%. Afirma que este bajo consumo ha producido la falsa sensación de que el sector agropecuario se ha excedido en la producción y la realidad es que “el venezolano no puede comprar carne ni leche o no las puede comprar en los niveles que antes la compraba”.
Lo mismo afirma que sucede con la leche. Este lácteo cada vez es menos rentable para el productor primario debido a la falta de demanda, lo que ha llevado a que deban agregar valor a sus productos lácteos para poder subsistir. En consecuencia, actualmente el 85% de la leche producida en el país se destina a la producción de queso, especialmente el queso artesanal elaborado en fincas. Una situación que a su juicio, refleja cómo la industria láctea ha tenido que adaptarse a las circunstancias actuales para mantenerse a flote.
Por tanto, explica que el patrón de consumo del venezolano pasó de ser de ingesta alta de leche a consumo de queso producido en fincas. Sin embargo, destaca que se deben realizar grandes esfuerzos para mejorar las condiciones sanitarias, ya que se ha observado una proliferación de la producción informal de queso en todo el país.
Políticas públicas
Guanipa sostiene que todo esto ha sido consecuencia de las malas políticas públicas que han influido en los niveles de producción, como la promulgación de la Ley de Tierras y las acciones derivadas de expropiaciones y recuperación de tierras, las cuales han tenido un impacto negativo en sectores clave del país, tanto en la producción de carne como en la producción de leche. Además de la falta de acceso a financiamiento bancario para las operaciones de producción, lo cual ha llevado a los ganaderos a depender exclusivamente de sus propios recursos para financiar las actividades productivas de sus negocios.
También señala que en Venezuela se están repitiendo las mismas acciones cada año en relación a la lucha contra la fiebre aftosa, y que mientras se siga haciendo lo mismo, los resultados seguirán siendo los mismos. Además, se explica que los supuestos excedentes de producción mencionados anteriormente han llevado a algunos ganaderos a considerar la posibilidad de exportar carne, pero esta opción tampoco ha sido viable debido a que Venezuela es el único país de Latinoamérica que no cumple con los estándares necesarios para exportar carne.
Finalmente, menciona que en la actualidad la producción está siendo afectada por una sequía debido a la presencia del fenómeno del Niño, lo cual ha resultado en registros pluviométricos muy bajos durante la temporada de invierno. Por lo tanto, se prevé que en los próximos meses se experimente una disminución en la producción y posiblemente un aumento en los precios debido a esta situación estacionaria.
Por su parte, Isidro Uribe presidente la Asociación de Ganaderos y Agricultores del Norte del estado Táchira (Asoganort), coincide en que el mayor problema que tiene el sector actualmente es la falta de poder adquisitivo de los compradores. “No es que haya una sobreproducción, sino que no hay compradores que lo adquieran”.
Los trabajadores agropecuarios han tenido que enfrentar durante varios años los bajos precios que se les asignan a sus productos, los cuales no se reflejan en el precio final de venta, ya que se están cobrando igual e incluso más caro.
En cuanto a otros inconvenientes, menciona que los ganaderos se han visto obligados a adaptarse y buscar alternativas debido a las fallas del sistema eléctrico. Afirma que la mayoría de los productores han adquirido plantas eléctricas y paneles solares para intentar mitigar el problema de la electricidad. Además, algunos han tenido que ajustar su rutina de ordeño para no perder la producción.
Asegura que los únicos avances que se han logrado son en el tema de insumos. Explica tras la apertura de la frontera, han podido adquirir de manera más fácil agroquímicos, medicinas y otros productos necesarios para la producción.
Ariana Moreno – La Prensa del Táchira

