Es saludable que sepamos el tipo de energía que hoy tiene el movimiento social en Venezuela en torno a su transformación definitiva, la misma viene de lo más profundo del alma nacional de país, que durante 24 años ha sufrido un impuesto “Aphardei”, una discriminación, por quienes hoy prenden continuar espoleando, mancillando el honor y la moral de una patria; nación que renunció a los vejámenes en nombre de una ideología socialista, que su traducción exacta no es otra cosa, que miseria, hambre, desigualdad, falta de oportunidad, destrucción y muerte.
La fuerza ciudadana de irrenunciable principios éticos y morales que acompañan a MCM es irreversible e indetenible”. Venezuela alzó sus banderas de libertad y de amor, es una primicia, como nos los dice el apóstol Pablo en Carta a los Corintios “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Esta fuerza ciudadana está creada por gente hermosa y valiente de país que después de 22 de octubre amaneció lleno de amor y esperanza, con el corazón henchido de fe el en progreso y en la libertad que vendrá. Ahora tenemos que demostrar al régimen de la clase de madera que estamos hechos. No nos prestemos para el sucio juego de un régimen que convoca a un referendo consultivo por el Esequibo, ese territorio es nuestro, desde que nacimos lo estamos escuchando; y es ahora, después de 23 años que se antojaron de reclamarlo. Pero y porqué no lo hacen ellos como poder de Estado. Quieren colocar al pueblo como carne de cañón, para reclamarlo con votos, mismos, que les servirán al régimen comunista y hambreador para las elecciones del 2024.


