
Quienes han tenido una vinculación directa con el fútbol de salón, son sabedores de que el mismo es un deporte que se vive al compás de la pasión y entrega, que es una realidad en el rectángulo de juego y sus alrededores. Que el frenesí llega a sus más altos niveles en cada oportunidad. Cada juego representa una oportunidad para que el salonista demuestre habilidad, estrategia, elegancia y trabajo en equipo previamente preparado. En el escenario, cada jugada, quienes intervienen en la misma, realizan un desplazamiento por la cancha de juego con destreza, con un control sobre el balón con mucha precisión en busca del tan deseado gol. En el jugador, la velocidad y la agilidad son fundamentales para superar a quienes en su oportunidad están como adversarios en la cancha de juego, haciendo la posibilidad de marcar la diferencia.
Es bien sabido que, el fútbol de salón no sólo es un deporte, es una forma de vida para una cantidad importante de gente. Las y los salonistas entrenan con disciplina para mejorar de manera constante sus habilidades y mantenerse en las mejores condiciones a fin de brindar el mejor espectáculo ante la afición que los admira y respeta. Cada juego es una oportunidad de vivir una agradable batalla en la que se enfrentan los mejores jugadores como equipos, en dicho escenario los más inteligentes y talentosos alcanzan la victoria. Amigas y amigos lectores, más allá de cada competencia el fútbol de salón es una fuente de alegría y un deporte donde la gente se divierte mucho. Los jugadores comparten momentos de camaradería, celebran los goles, accionan en la celebración de los goles con mucha euforia y además disfrutan del juego entre sí mismos.
Tane Tanae

