Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12
Dijo el periodista Luis Carvajal que estamos viviendo en hora menguada, razón por la cual todos los venezolanos tenemos que remar hacia un mismos destino u objetivo, porque de lo contrario nos acabaremos como nación. “La verdad es que cuando nos percatamos del patetismo de nuestra real fotografía social, política y cultural, pasamos a entender que estamos inmersos en una terrible batalla. No solo por los disparos no que cesan, sino, porque cada día registramos con estupor la muerte de seres queridos, como dijera el poeta Ramos Sucre “por causas baladíes: falta de insumos en los hospitales, de gas para cocinar, por carencia de agua o electricidad, de oportunidades o simplemente porque no se tiene para comer o comprar medicinas, es decir, son las mismas balas que cruzan por los aires buscando a alguna vida que terminar”.
Argumento Carvajal: “Por ello tenemos que reivindicar voces como la de MCM, con las cuales coincidimos en medio de los que podemos considerar un desierto en la lucha del mal contra el bien, partiendo de la premisa bíblica que nos dejó el Apóstol Pablo el libro de los Efesios 6:12; y que dice”: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” y la verdad la llevamos en lomo para vencer.
Dijo finalmente que había poder sobre el tapete y en el contexto real el discurso y la narrativa que viene pregonando María Corina Machado, respecto al país que hay que reedificar, lo cual significa entender en profundidad la exégesis de su verdad, cuando nos dice que esta es una lucha espiritual, lo cual es asertiva, puesto que quienes han ostentado el poder durante estos 22 años, han entronizado una reconversión de valores idiosincráticos del “alma de la venezolanidad, misma que hay que redefinir con nuevas cimientes democrática de civilidad profundamente humanísticas y cristianas.

