
El periodista y escritor emitió una serie de comentarios vía twitter sobre la sentencia del TSJ y el instructivo de la Onapre.
A continuación los twitter ordenados:
Inexistente. Así llamó el Tribunal Supremo de Justicia al instructivo de la Onapre. Sobre ese fallo jurídico les dejo acá un hilo de reflexiones no forenses, iletradas y profanas. A quien le parezcan necias, solo debe seguir el ejemplo y declararlas inexistentes. Asunto resuelto.
Comencemos por señalar que el instructivo de la Oficina Nacional de Presupuesto -según se creía- era la base administrativa de un esquema de pago de prestaciones a empleados públicos que generó protestas en días pasados. Pero resulta que todo fue una alucinación colectiva.
Hay que decir que el fallo del TSJ dejó rascándose la cabeza y con rostros de confusión tanto a los que salieron a manifestar contra algo que ahora se sabe que es Nada, como a los que se afanaron en defender el no-instructivo. ¡Qué cosas!
Tras calificarlo de “inexistente”, el tribunal insistió en el prefijo “in” y declaró inadmisible el recurso que le pedía decidir si el hipotético instructivo violaba los contratos colectivos, la Ley Orgánica del Trabajo y la Constitución Nacional, como plantearon los demandantes.
Como lego veo que la lógica jurídica parece irrefutable: si una cosa no existe ¿cómo puede un tribunal, por supremo que sea, decidir sobre ella? Como periodista pregunto: ¿qué clase de argumento es ese de que el instructivo no existe porque no incluyeron una copia en la demanda?
¿Si a los demandantes se les olvidó algún recaudo, no era más apropiado llamarlos y pedirles que lo incorporaran al expediente que declarar inadmisible un reclamo de tanto interés público? Luce que sí, pero hemos de tener en cuenta que este era un asunto “entre abogados”.
Los que sí saben de leyes dicen que los magistrados se agarraron de un formalismo propio de una taquilla burocrática para salirse del paquete de sentenciar sobre el ahora imaginario instructivo, porque era una papa caliente -muy real- y había que deshacerse de ella rápido.
La decisión ponciopilatesca del TSJ deja un montón de preguntas. Tal vez la más sencilla, es que si el instructivo nunca existió, ¿bajo qué criterios unificados actuaron los organismos cuando pagaron en la forma en que lo hicieron (chucuta, según los trabajadores)?
Y claro, una decisión que apele al concepto de inexistencia tiene que generar dudas ontológicas. Y una de ellas es: si el Poder Judicial escurre el bulto que significaba resolver sobre el fondo de una controversia tan sentida como esta, ¿es válido decir que sirve para Nada?
Un amigo que hace seguimiento a estos temas, me dice que el fallo es comparable con aquel de los generales preñados de buenas intenciones o con el del tribunal ecuatoriano que declaró culpable a Rafael Correa por corrupción mediante “influjo psíquico”. Picaresca judicial, pues.
Uno, desde la ignorancia, se pregunta si esta sentencia (¿o será mejor decir “esta lavada de manos”?) no irá a servir de jurisprudencia hecha a la medida para otras entidades que, en su momento, podrían ser declaradas inexistentes y así permanecer impunes. El tiempo lo dirá.
@clodoher

