
Al recordar que tradicionalmente la Navidad tiene su culminación el 25 de diciembre, pero previo a este acontecimiento comienza con el primer domingo de adviento a finales de noviembre, el Cardenal emérito Baltazar Porras considera que el adelanto de la festividad cristiana que, desde el 2013, ha venido haciendo el Ejecutivo Nacional es una manipulación que no tiene sentido.
Al ser entrevistado por El Impulso, el prominente purpurado de la Iglesia Católica venezolana y expresidente de la Conferencia Episcopal, estima como preocupante las restricciones del servicio eléctrico en el territorio nacional, pide que haya una información veraz sobre la situación de la población venezolana y no promesas que se lleva el viento en el caso de los damnificados por el doblete sísmico, califica de bofetada que se hable de que el hambre esté en cero, llama la atención a la mesa de diálogo del régimen y de la Asamblea Nacional 2015 para que dé respuestas a las necesidades sentidas de la población y planta que somos nosotros y no el tutelaje el que tiene que ser el protagonista de nuestro destino.
El diálogo establecido fue el siguiente:
¿Qué impresión le causa a usted, como Cardenal de la Iglesia Católica, que la encargada de la presidencia de Venezuela haya anunciado para el primero de noviembre la celebración de la Navidad?
En los últimos años hemos tenido anuncios de adelantar la Navidad en el mes de octubre. Ahora se ha hecho para comienzos del mes de noviembre. Yo creo que como cristianos debemos estar muy claros: La Navidad comienza con el primer domingo de adviento, que generalmente es a finales del mes de noviembre, este año será el día 29 de ese mes, de acuerdo al Calendario Litúrgico. Y que tiene un sentido que va más allá de lo que son efectivamente los adornos, las lucecitas, el pesebre, el árbol navideño y todas estas cosas que responden a una tradición y no sencillamente a un espectáculo más con intenciones propagandísticas. Lo fundamental es que vivamos con el verdadero sentido de lo que significa Dios que se hace uno de nosotros, que asume el dolor, que asume la fragilidad y que asume la condición humana para que podamos trabajar todos lo mejor por la fraternidad y por la paz. Lo importante no está en dictar un decreto ejecutivo para que se venda más cosas y para que la gente gaste más de lo que pueda necesitar. Es algo que corresponde a los que somos creyentes y practicantes en vivir la Navidad en profundidad. La Navidad contiene un mensaje muy profundo y claro en el sentido de asumir los compromisos de los verdaderos creyentes y practicantes: el compromiso de servicio, el compromiso de alivio entre todos nosotros y el compromiso de construcción de una mejor sociedad. Cualquier otra cosa que se haga es, lamentablemente, una manipulación que no tiene sentido. sino que nos desvía de la realidad por la que tenemos que trabajar en una situación en la que hay tantas carencias y tantas necesidades de todo tipo. Nos desviemos de lo que es esa responsabilidad que tenemos, como creyentes y como ciudadanos, de construir una Venezuela más libre, una Venezuela más justa, una Venezuela en la que haya solidaridad y preocupación por los pobres, por los marginados, por los que sufren deplorables situaciones como la que en estos momentos seguimos viviendo por la situación de la existencia todavía de presos políticos y la falta de ejercicio de los derechos propios de los ciudadanos, además de la certeza de los que sufren de tantas carencias posteriores a los dos sismos del 24 de junio, que conmovieron no sólo a Caracas y el litoral sino varias regiones del país. Así que tengamos presente todos estos hechos y los sumamos a los que corresponde a cada quien y corresponde a quienes mantienen firme la tradición milenaria de la Navidad con ese espíritu con que se ha vivido en Venezuela. No solamente es vivirla con luces, adornos y fiestas que conducen a perder el sentido real de una situación que aleja de estar pendientes los unos de los otros.
¿Cómo ve la decisión tomada el 13 de agosto de restringir por seis o más horas el servicio de energía eléctrica
Esa restricción del fluido, que se vive en Venezuela, fundamentalmente en el interior, es muy preocupante. Pero para quienes vivimos en Caracas pareciera que, más o menos, con alguno que otro apagón que dura muy poco, se piensa que así estuviera el país. Esta es una situación tan difícil como contradictoria por lo que significa, sobre todo en los lugares más cálidos de nuestro territorio en los cuales transcurren seis, ocho, diez y hasta doce horas; sin embargo, no hay información veraz de esto, ni se dan explicaciones claras de las consecuencias de la parálisis ordinaria de las actividades ordinarias de la nación. Hay que tener cuidado con lo que está pasando, porque más allá de la falta de fluido eléctrico, se debe examinar cómo afectan esas restricciones del servicio al comportamiento de una sociedad al no poder realizar la vida de los venezolanos, de qué forma implica el trabajo y también como causa otros problemas. No con tomar algunas medidas oficiales, como reducir las horas de trabajo de los empleados públicos, es una solución ideal que ayude a solucionar la carencia de electricidad, porque el problema que está padeciendo la población reclama decisiones precisas porque el servicio es imprescindible las 24 horas de cada día.
Usted ha hablado de solidaridad, lo que nos lleva a preguntar: ¿cómo es posible que todavía no haya un programa para atender a las familias que quedaron sin vivienda a consecuencia del doblete sísmico?
Lo que es importante en este asunto, como lo señalas, es que haya una información veraz de cómo está la situación del pueblo venezolano, sobre todo en las zonas que fueron más afectadas. Y que haya también la presentación de lo que se está haciendo y de lo que se va a hacer. Que no sólo sean promesas que se las lleva el viento, sino que respondan a una realidad que de serenidad, calma y paz a toda la familia venezolana, no sólo a los que más directamente sufren estas carencias. Entendemos indudablemente que son innumerables los afectados por los sismos, pero nos afecta a todos por igual. Así que pedir una información veraz nos obliga a plantear que no haya afirmaciones que nos deja como pérdida de confianza y credibilidad cuando se dice que aquí no hay problemas, que el hambre está en cero, que estamos viviendo bien. Esas palabras son una bofetada para nuestra gente que sufre y padece a diario. Esta gente no ve un horizonte que le indique que sí hay una esperanza para todos y no seguir viendo una nebulosa en la cual esa esperanza es una incógnita, razón por la cual no se sabe cuándo se hará realidad. La verdad por delante, la transparencia en las palabras que se reciban, ayudan mucho más que cualquier tipo de información que se pueda ofrecer en los momentos, por cuanto es necesario que exista credibilidad y confianza que tengamos de las personas e instituciones y con los responsables de la conducción de la sociedad civil.
¿Cómo ve la Iglesia Católica las negociaciones que realizan las representaciones del gobierno y de la Asamblea Nacional 2015?
Ya sabemos que hay cosas en que las influye una cantidad de aspectos que van más allá de lo que han sido las exigencias del tutelaje o de la realidad de las cosas que se plantean en esa mesa de diálogo. Considero que lo importante es ir dando respuestas a las necesidades reales y sentidas de la población venezolana. Mientras existan presos políticos, mientras existan leyes que coartan el ejercicio de la ciudadanía y particularmente de lo que son sus propios derechos, mientras se hable de una serie de cosas que sí tienen importancia pero no resuelven los problemas reales e inmediatos, se mantendrán las expectativas; pero, aflorará la frustración. Está muy bien que exista la necesidad de contar con un eficiente e independiente Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral. Todo eso es verdad. Pero, indudablemente, hay que ir dando pasos que señalan que vamos por el buen camino; pero, eso no puede ser habiendo división entre nosotros y viendo sobre todo sectores de la población venezolana que siguen siendo afectados por la situación de sus familiares de ver cómo están por una justicia que llega de manera muy sesgada y no produce la paz en el corazón de la sociedad venezolana.
Cardenal Porras, ¿por qué el Ejecutivo pide reformar la ley del odio y no su eliminación?
Creo que ha sido clara la postura que hemos tenido y como Iglesia mucho más que hay leyes que sencillamente deben ser derogadas y no maquillarlas, porque no responde a lo que ayuda a que haya una igualdad real, a que no haya una justicia plena para todos. Ciertamente, hay una serie de leyes que deben ser eliminadas porque no tienen sentido, sino que constituyen una fuerza para la represión y enjuiciamiento de las personas débiles para hacer valer sus derechos.
¿Cómo ve el tutelaje si para la mayoría no ha habido cambio alguno?
Yo creo que hay que ver los problemas con toda dimensión plural que tienen y que va más allá de la realidad. Indudablemente, todo tipo de tutelaje, ni siquiera en la familia, puede ser visto como rasgarse las vestiduras, sino que tiene que haber un protagonismo ejercido por nuestra población, que yo veo realmente que cada día se está dando más. Que perdamos el miedo de señalar las cosas, no por estar en contra de esto o de lo otro, sino que estamos planteando la necesidad de una igualdad real para todos los venezolanos y que el sentido más auténtico de libertad está en que seamos nosotros los que vayamos dando la respuesta que necesitamos a nuestros problemas y por eso no podemos dejar de lado analizar la situación internacional, la situación de sentirnos en este momento bajo el tutelaje, que tiene una serie de lecturas que indudablemente unas son buenas y otras negativas, como cualquier cosas. Necesitamos caminar para salir de esa situación de adolescencia a la de madurez y adultez, que tiene que darse el propio pueblo venezolano.
El Impulso
La entrada Adelantar la Navidad por decreto es una manipulación que no tiene sentido, dijo el Cardenal Baltazar Porras se publicó primero en Emisora Costa del Sol 93.1 FM.
