
James Talarico aparece, como nunca antes había ocurrido en las encuestas de una contienda a la Cámara Alta, por delante de su contrincante republicano, Ken Paxton. Simpatizantes de Talarico, en Austin, Texas.
Por qué (esta vez sí) los demócratas tienen esperanzas de darle la vuelta a Texas en el Senado.
Pese a años de derrotas políticas en Texas, los demócratas fantasean con que las elecciones de medio término de 2026 finalmente pintarán de púrpura un escaño senatorial de un Estado que ha sido férreamente rojo. James Talarico, una estrella ascendente del partido, es visto como una de las llaves hacia esa nueva tonalidad. Para los republicanos, se ha convertido en uno de los mayores retos de esta competitiva campaña. Tanto, que una buena tajada del financiamiento en esa carrera no ha sido para promover a su controvertido candidato al Senado, el fiscal Ken Paxton, sino para atacar a su contrincante.
Pero no siempre las encuestas se vieron favorables para los demócratas en Texas, aunque entre los votantes existía el sentimiento de que conquistarían ese espacio. Las midterms de 2018 son el ejemplo más cercano de una desilusión demócrata. El representante Beto O’Rourke quiso desbancar a Ted Cruz de su curul en el Senado. Su partido creyó que lo lograría, porque en los pronósticos de encuestadoras la curva se mostraba ascendente. Se creó la expectativa en el electorado sobre una posible victoria azul, pero la realidad es que los sondeos nunca mostraron a O’Rourke por encima de Cruz.
Cruz nunca perdió la ventaja frente a O’Rourke
Promedio de encuestas para el Senado por Texas en 2018, en porcentaje de voto
Cruz (R): 51,3%
O’Rourke (D): 44,5%
Ventaja: Cruz +6,8
El promedio de RealClearPolitics agrega las encuestas más recientes de cada empresa. La ventaja es la diferencia en puntos entre ambos candidatos. Datos hasta el 6 de noviembre de 2018.
Cruz: 44,5%
O’Rourke: 41,3%
Ventaja: Cruz +3,2
En 2026, el panorama luce diferente. El director del Centro de Estudios Mexicoamericanos y Latinos de la Universidad de Houston, Jerónimo Cortinas, cree que llevar Texas de rojo a azul tomará más tiempo, pero reconoce que la ventaja consistente de Talarico en los sondeos es una muestra de que las elecciones en el Estado son cada vez más competitivas.
Las encuestas muestran que, si las midterms se celebraran hoy mismo, el demócrata le quitaría el escaño a los republicanos. Se sentaría en el Senado por Texas con una diferencia de más de tres puntos porcentuales y lograría que los demócratas ganaran la primera contienda estatal en tres décadas.
Cómo va la carrera por el Senado en Texas
Cada punto es una encuesta y cada línea, el promedio de las encuestas de los últimos 60 días, con la más reciente de cada encuestadora. Los sondeos encargados por partidos o campañas no entran en el promedio; son los círculos huecos.
Pero ¿qué elementos están jugando a favor de Talarico y que no estaban presentes en 2018?
Un mayor coste de vida
En su campaña política de 2024 hacia la Presidencia, Donald Trump hizo una promesa que apoyó su victoria en un momento de fuerte frustración por el alza del coste de vida: su segundo Gobierno mejoraría la economía en Estados Unidos y moderaría la inflación, cuya tasa anual rozó los dos dígitos durante parte de la Administración de Joe Biden.
Pero casi ha completado los dos primeros años de su segundo mandato y el alza del coste de la vida no ha moderado su ritmo como prometió, en buena parte por su entrada en la guerra con Irán y en una batalla arancelaria con algunos de sus mayores socios comerciales. El presidente se presenta como la cara de la boleta republicana en momentos en que la gasolina roza o supera —según el Estado— los 4 dólares por galón y en que la inflación se mantiene lejos del objetivo del 2% anual que busca el banco central (en agosto se mantuvo en 3,4%).
Cortinas explica que Trump puso el test para evaluar su actuación en que hubiera precios de la gasolina más bajos, precios del supermercado más accesibles, pero nada de esto se ha materializado. La aprobación de su Gobierno va en caída y esos son los temas que más le golpean, según las encuestas. Al ponerse imaginariamente en la boleta de las midterms, también caen con él sus candidatos. Y mientras, Talarico, un legislador estatal de 37 años, se beneficia en Texas.
En 2018, al demócrata O’Rourke no le acompañó ese panorama económico. A días de las elecciones de mitad de periodo, el presidente Trump mostraba una economía con un sólido crecimiento anual de 3,5% en su tercer trimestre y una inflación promedio de 2,4%. Para entonces, la inflación no suponía un lastre significativo en las campañas republicanas.
¿Un voto castigo?
El profesor Cortinas asegura que, al plantarse como la cara de la boleta, Trump hace que el votante le ponga nombre y apellido a la crisis que se está viviendo. Así, se genera el voto de castigo o simplemente no va a votar.
Para Cortinas, ese voto castigo se verá especialmente entre independientes que votaron por Trump o entre los republicanos más moderados que conservadores. Parte de estos electores se encuentran en la zona del Valle del Río Grande, un área que sorpresivamente eligió a Trump en 2024. Es un espacio que tanto Talarico como Paxton han visitado en reiteradas ocasiones como parte de su campaña.
Pero en esta oportunidad, distintas encuestas han mostrado un cambio en la intención del voto —con tendencia hacia los demócratas— porque sus residentes consideran que las políticas migratorias de Trump y las detenciones de migrantes con años de vida en Estados Unidos han ido demasiado lejos.
Una encuesta de la Unión Americana de Libertades Civiles en la zona reveló hace una semana que casi la mitad de los encuestados o sus conocidos habían sido interrogados por agentes federales sobre su estatus migratorio. En su mayoría, los consultados también aseguraron que la presencia de las autoridades de inmigración en sus comunidades había complicado la vida diaria y no generaba más seguridad.
En entrevistas con distintos medios, residentes de esta zona de mayoría hispana han asegurado que las detenciones han impactado negativamente a sus negocios: muchos han perdido mano de obra y, con ello, han bajado sus ganancias.
Este es otro de los factores que juega a favor de Talarico, asegura el profesor de la Universidad de Houston.
Para 2018, por ejemplo, el apoyo de los republicanos en Texas a las políticas migratorias de Trump era mayor. Una encuesta de la Universidad de Texas/Texas Tribune hecha en octubre de 2018 mostró que el 57% de los votantes republicanos del Estado consultados aseguraron que el presidente no había ido lo suficientemente lejos en la aplicación de las leyes migratorias.
Los cuestionamientos sobre Paxton
Talarico, un progresista moderado con sólidos valores cristianos, llegó a la candidatura demócrata con el 53% de los votos. De ahí en adelante, su campaña ha avanzado con sólido financiamiento: casi 70 millones de dólares en contribuciones individuales, según los registros oficiales.
Paxton ha tenido una campaña turbulenta. Le arrebató la nominación al veterano senador John Cornyn con la venia de Trump, pero no del partido, que lo consideró una opción arriesgada. Su campaña apenas ha visto poco más de nueve millones de dólares en contribuciones.
En un intento desesperado por revertir el cálculo de las encuestas, el mes pasado Trump echó mano de su principal Super PAC, MAGA Inc., y destinó 10 millones de dólares en la compra de publicidad para el fiscal general, la mitad de ese dinero para desprestigiar a Talarico aludiendo a temas que preocupan a los republicanos (sobre todo, la religión y temas de género).
Talarico ha podido presentar sus ofertas de campaña —crear seguros asequibles, bajar el coste de la vida, ajustar el pago de impuestos a corporaciones, entre otros— y también ha usado su espacio en redes para defenderse de los señalamientos republicanos.
Mientras tanto, Paxton ha tenido que lidiar con la falta de apoyo republicano por el fantasma del impeachment de 2023 por más de una decena de cargos. Aunque se libró de la acusación, ese tema sigue afectando la percepción del establishment sobre la calidad de su candidatura. Y aunque el presidente ha salido en su defensa y ha dicho que Paxton tiene que ganar, los sondeos no muestran que crezca en respaldo de los votantes.
Ken Paxton tiene un bagaje muy gris, dice Cortinas. Es una figura extremadamente polarizante dentro y fuera del Partido Republicano.
En 2018, el senador Ted Cruz no enfrentó estos problemas, analiza. Aunque tuvo desacuerdos con Trump, el profesor asegura que es visto en el partido como una figura de pulso político, capaz de alcanzar acuerdos incluso con los demócratas.
Para ganar una elección se necesita tener el candidato ideal y el electorado ideal. En este caso, uno puede argumentar que Paxton no es el candidato ideal para esta elección, considera el experto.
Patricia Clarembaux – El País de España
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