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La motosierra contra el ambiente y la memoria: el ecocidio de la Plaza Vargas en Cumaná…Vídeo… Jesús Alberto Castillo (*)

La motosierra contra el ambiente y la memoria: el ecocidio de la Plaza Vargas en Cumaná

Cumaná, la primogénita de nuestro continente, hoy es testigo de un nuevo y doloroso capítulo de desolación urbana. Bajo el difuso pretexto de iniciar un “plan de paisajismo compensatorio” o de un supuesto “saneamiento preventivo”, las autoridades locales han materializado un ecocidio en la histórica Plaza Vargas, cercana al puente Gómez Rubio en las riberas del Manzanares. El derribo arbitrario de sus árboles centenarios, realizado con una espantosa ligereza y sin el debido cumplimiento de los procedimientos ambientales, no solo constituye un atentado ecológico de proporciones alarmantes sino un asalto a la memoria civil e identitaria de nuestra ciudad.

Es inadmisible que en pleno Siglo XXI la gestión del espacio público se reduzca a la motosierra y el cemento. El patrimonio natural de una ciudad histórica como Cumaná no es un mobiliario que puede removerse de espaldas a los ciudadanos y a los criterios científicos de instituciones calificadas como nuestra Universidad de Oriente. Cortar de raíz árboles que tardaron más de un siglo en erigirse y que formaban parte del pulmón y del paisaje afectivo de los cumaneses, junto al río Manzanares, evidencia una alarmante falta de sensibilidad ambiental. Además, el argumento de la “enfermedad” de los árboles no aguanta una auditoria técnica sería e independiente. Es solo la excusa perfecta para justificar la negiglencia e improvisación de las autoridades.

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La Plaza Vargas se convirtió en un solar
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La muerte estética y ecológica adquiere un tinte de rechazo absoluto al constatar que entre los árboles talados se encuentran diversos apamates, Ver caer estos colosos de la naturaleza es presenciar la liquidación de un símbolo vivo de nuestra región. El apamates, primo hermano entrañable del Araguaney, es la viva estampa de la resistencia y el florecimiento en esta zona tropical. En una tierra tan antigua y cargada de historia como Cumaná, sus copas vestidas de rosa y lila no solo ofrecían un refugio contra el inclemente sol oriental, sino que constituían un patrimonio visual maravilloso. Sustituir la majestuosidad natural de estos árboles autóctonos por un suelo árido es un verdadero crimen que despoja a la ciudad de su esencia caribeña.

Sin embargo, detrás de este ecocidio se esconde una tragedia histórica y cultural muy grave: el intento progresivo de desdibujar y eliminar un espacio dedicado a la memoria del doctor José María Vargas. Quienes hoy dirigen la ciudad parecen ignorar la gran estatura moral y civilista del personaje que da nombre a esa plaza. Vargas, no fue un ciudadano cualquiera; fue el primer presidente civil de la Venezuela republicana, es decir, la que se separó de la Gran Colombia en 1830. Vargas es sinónimo de hombre de ciencias, educador, botánico excepcional y un referente de la civilidad frente al militarismo. Para Cumaná el vínculo con el doctor Vargas es profundo y entrañable. Fue en esa tierra oriental donde el sabio guaireño ejerció su residencia médica durante su juventud, entregando sus conocimientos al cuidado de nuestros antepasados y estudiando la flora de la región.

El ecocidio de la Plaza Vargas debe llamar la atención a todos los ciudadanos sucrenses. No podemos permanecer callados e indiferentes ante la destrucción de nuestra sombra, de nuestro oxígeno y de nuestros símbolos. Defender los árboles de esa icónica plaza es defender el derecho a una ciudad vivible y más humana, pero también es defender la memoria de la civilidad frente a la barbarie del poder. Cumaná no necesita plazas desiertas de árboles y carentes de historia, como estamos presenciando en diversos espacios. Necesita de autoridades sensibles, competentes y conscientes de que el patrimonio natural e histórico se respeta, cuida y hereda con orgullo. Que hoy se pretenda desmantelar la plaza que honra el legado del doctor José María Vargas es una bofetada a la historia civil de Venezuela.

(*) Politólogo, periodista y abogado cumanés.

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