Luis Rendueles cree que estrategia del ex preso político es posicionarse como una opción de centro. Miguel Barone señala que falta de base popular es un problema. Enrique Márquez el 21-8-2026 en Caracas.
Este 20 de agosto, desde el Hotel Marriott, el excandidato presidencial Enrique Márquez, decretó su regreso al ruedo político tras una injusta prisión de un año, con una propuesta a la que denominó Pacto por Venezuela.
Lo que pide sea tomado como un “acuerdo nacional” contiene en general las demandas de la sociedad para que vuelva la democracia, entre ellas reconstrucción institucional, elecciones libres y liberación de todos los presos políticos.
En propuestas más específicas, el exvicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) plantea eliminar la reelección indefinida para cargos de elección popular, petición que han hecho otros voceros, implementar la segunda vuelta en comicios presidenciales y volver a un Parlamento bicameral.
Más allá del documento, Márquez subrayó que desea “ayudar” para el logro de la transición democrática en Venezuela, lo cual, sumado a su apoyo al plan de Estados Unidos para Venezuela, casi sin condiciones, llevó a pensar a más de uno que pone su nombre a la orden de la Casa Blanca, para ser la cabeza de un gobierno de transición. Esto, como alternativa al gran rechazo que aún genera el liderazgo de María Corina Machado en el seno del chavismo.
Para politólogos consultados por Efecto Cocuyo, el exdiputado de la Asamblea Nacional (AN) posee unas características que han impedido encasillarlo como “colaborador” del gobierno. Por ejemplo, pagó con cárcel su solicitud al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para que se mostraran las actas de votación de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
Su perfil moderado, señalan, lo harían encajar en un proceso de transición, sin embargo, también advierten, que carecer de una base popular, en el actual contexto venezolano, en el que EEUU decidió apoyar un gobierno encargado de Delcy Rodriguez, no electa en comicios, es un problema.
Opción de centro
Para el politólogo Luis Rendueles, que Márquez llame “Pacto” a su propuesta es llamativo porque hasta ahora parece ser la única cara visible. Como estrategia, evalúa, encaja en un esfuerzo de posicionarse como puente entre sectores, representar una opción de centro y de convivencia.
Marquez quiso aclarar que sus planteamientos no buscan impulsar un movimiento político o fundar un partido. De allí que durante su conferencia de prensa, no hubo caras políticas conocidas, salvo Vladimir Villegas. También indicó que el documento fue enviado tanto al interinato, como a la AN de 2015 y a EEUU para que “todos opinen”.
La propuesta de Márquez busca ocupar un espacio específico dentro de la transición: intentar ser el interlocutor confiable para Washington. Recordemos que fue invitado al discurso sobre el Estado de la Unión en febrero. Su respaldo casi incondicional al plan de tres fases es un mensaje directo a la Casa Blanca: Aquí hay un dirigente venezolano dispuesto a validar públicamente el liderazgo estadounidense del proceso sin exigir condiciones, señaló Rendueles.
El consultor político advirtió que la estrategia permite al ex preso político ganar visibilidad inmediata, pero que al depender de la legitimación externa corre el riesgo de que su capital político se lea como “prestado”.
Marquez igualmente aclaró que de momento no pretende vender una candidatura presidencial, ser parte de la mesa de diálogo, ni ocupar un puesto en el nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) que se designe.
En la página web: Pacto Por Venezuela, se leen 11 puntos fundamentales de la propuesta del excandidato presidencial (2024) entre ellos: Transición democrática y reconstrucción institucional, independencia de los poderes públicos, elecciones libres y poder Electoral independiente, plena vigencia de los derechos y libertades civiles, retorno “seguro” de venezolanos en el exterior (perseguidos políticos entre los que mencionó a Machado) y alternabilidad democrática y reforma política (eliminación de la reelección indefinida para cargos ejecutivos de elección popular, segunda vuelta presidencial, bicameralidad y la representación proporcional de las minorías).
Debilidades y fortalezas
Márquez logró captar la atención pública para bien y para mal. Hubo opiniones divididas a favor y en contra.
El exparlamentario y exsecretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Ramon Guillermo Aveledo, opino que la propuesta de Márquez es “interesante y constructiva” y que fomentar el encuentro en temas que interesan a los venezolanos es lo que se espera de los politicos democratas.
Marquez y también Aveledo, recibieron una respuesta de la abogada y defensora de derechos humanos, Tamara Suju, quien subrayó que los únicos temas que interesan a los venezolanos es el desmontaje de la estructura criminal en Miraflores, la elección de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia y CNE, la libertad de los presos políticos y llamado a elecciones este año con Machado de candidata.
Para el politólogo Miguel Barone en teoría, Márquez podría ser un actor de consenso frente a un interinato que mantiene un fuerte veto contra Machado y un sector de oposición que no se identifica con la líder opositora en el exilio desde diciembre de 2025, que aunque no es mayoría, existe en el ecosistema político. No duda que el exparlamentario podría dar viabilidad a una transición.
“Su debilidad es que no ostenta el liderazgo de Machado, no es el liderazgo que respalda la mayoría de la oposición en Venezuela, no es una persona que haya sido electa en un proceso de primarias ni impulsó la victoria electoral de la oposicion en las elecciones presidenciales del 28 de julio en las que fue candidato y no obtuvo ni 50.000 votos. Su candidatura no levanta la expectativa de la mayoría de la oposición venezolana”, expresó.
Rendueles coincide en que al depender sólo de respaldo externo, pone a Márquez en una posición “frágil”, de allí que durante su exposición de este 20 de agosto, se asegurara de pedir apoyo a Machado para promover el pacto. Igualmente mencionó haber enviado la propuesta a la Comisión Delegada de la AN de 2015.
Un punto a favor es que es una figura que es menos confrontacional y eso ayuda mucho en un proceso de transición. Es visto con buenos ojos para algunos sectores del chavismo originario o de las Fuerzas Armadas que negocian la salida. Ese perfil moderado es un activo real en esta fase, aseguró el politólogo.
En el Pacto por Venezuela, Marquez igualmente promueve un proceso de reconciliación que contemple la revisión de causas judiciales, el fin de procesos arbitrarios, medidas de libertad para personas detenidas por razones políticas y el cese de la persecución por motivos políticos o ideológicos.
En lo económico resalta el respeto a la propiedad privada y el levantamiento de sanciones internacionales que afecten el funcionamiento del país.
¿Quién puede desplazar liderazgo de Machado?
El exalcalde metropolitano y disidente del chavismo, Juan Barreto, apoya la iniciativa de Marquez, cuya candidatura también respaldó en 2024 e indicó que la revisaria en detalle. Adelantó que en su momento también presentará una propuesta.
Sobre el rechazo que algunos expresaron a una candidatura de Marquez, en exclusión de la de Machado, Barreto advirtió que en lo inmediato no hay elecciones en Venezuela y por lo tanto no hay posibilidad de apoyar a nadie: “Quien sabe quien termina apoyando a quien”, expresó en su cuenta de la red X.
Una reciente encuesta de Latam Pulse, elaborada por AtlasIntel y Bloomberg señaló que la popularidad de María Corina Machado se elevó en 72% en el mes de julio, mientras la desaprobación hacia la gestión de Delcy Rodríguez se ubicó en 64,5%. Ante la información, no pocos recordaron que en 2024, Marquez solo obtuvo 29.611 votos (0,24 % del total), según el CNE que también proclamó a Nicolas Maduro como reelecto, sin mostrar las actas de votación.
Rendueles y Barone también coinciden en que el tiempo juega en contra Machado, aunque en lo inmediato no ven quien pueda disputarle el liderazgo en el terreno con verdaderas posibilidades. No ven a Marquez ni a otra figura.
Esto no exime, que el chavismo muy probablemente nos ponga en un dilema más adelante, cuando ya tengamos la escena servida para unas elecciones y ponga como punto de honor que al menos en estos primeros comicios, Machado no pueda ser candidata, con lo cual no seran elecciones totalmente libres y democráticas, pero puede ser un escenario. Machado siempre tiene muy presente el contexto político y no descarto tampoco que pueda repetir lo de 2024, de apoyar otra candidatura si eso lleva a que el chavismo salga del poder definitivamente, agregó Barone.
Este 20 de agosto, Machado declaró que los venezolanos no aceptarán una elección en la que no pueda ser candidata. Recordó que no sería la primera vez que la excluyen de un proceso electoral y no lo considera imposible.
Rendueles destacó que hasta ahora Machado ha logrado mantener la cohesión de su base de apoyo popular, por lo que de momento es difícil que otros factores políticos la puedan desplazar.
Pero cuanto más se alargue la fase de estabilización sin que Machado pueda regresar al país, más espacio ganan otros liderazgos para ocupar el terreno que ella no puede pisar. Un segundo factor es la decisión de Washington: si opta por seguir apostando a una sola interlocutora o si empieza a diversificar sus contactos dentro de la oposición y del propio chavismo en transición, como creo que hoy está haciendo con la AN 2015 y Dinorah Figuera, agregó.
De momento, Márquez no confirma pero tampoco descarta una candidatura presidencial. Igualmente asegura que no está en ninguna lista para ocupar un puesto dentro de la transición ni ocupar el nuevo CNE.
Deisy Martínez – Efecto Cocuyo
