Otra razón de los apagones. Tacoa en La Guaira.
El parque termoeléctrico nacional apenas aporta 2.700 MW de los 21.000 MW instalados debido a la falta de mantenimiento y desinversión, lo que agudiza el racionamiento eléctrico en el país pese a las promesas oficiales de incorporar 4.000 MW
La planta termoeléctrica Ramón Laguna, situada en la zona industrial del sur de Maracaibo, es otra prueba inequívoca de la situación real de las instalaciones de generación térmica en la región.
El desmantelado parque termoeléctrico de Venezuela necesita inversiones masivas y una provisión estable de gas natural y diésel para poder contribuir de manera confiable a elevar la oferta de energía y ayudar a contrarrestar los apagones, coinciden expertos.
El Gobierno, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, promete sumar 4.000 megavatios (MW) en lo que resta del año a la oferta de electricidad disponible en el Sistema Interconectado Nacional (SIN), una meta calificada de difícil alcance por los especialistas.
Esa es la cantidad de energía necesaria para atender la demanda de unos siete millones de hogares en Venezuela, según estimaciones técnicas, y en teoría sería suficiente para cerrar el déficit existente entre oferta y demanda.
Sin embargo, los apagones en el país no se explican únicamente por el lado de la generación de megavatios, sino por la indisponibilidad de esa energía en los centros finales de consumo.
A diferencia de las centrales hidroeléctricas operativas del bajo Caroní (Guri, Caruachi y Macagua), las plantas termoeléctricas están ubicadas más cerca de las ciudades y no requieren que la electricidad generada recorra distancias tan extensas por líneas de transmisión saturadas para llegar a consumidores residenciales, comerciales e industriales. Pese a esa ventaja estratégica, la mayoría se encuentra inoperativa.
El parque termoeléctrico nacional apenas aporta 2.700 MW de los 21.000 MW instalados debido a la falta de mantenimiento y desinversión.


La infraestructura nominal instalada en todo el territorio nacional.
Radiografía de las plantas termoeléctricas
+ Tacoa (La Guaira): Capacidad: 1.800 MW
Estado: totalmente fuera de servicio. Su máquina 9 ha sido desvalijada para chatarra.
+ Planta Centro (Carabobo): Capacidad: 2.600 MW
Estado: inoperativa en su totalidad. El gobierno promete reactivar la unidad 6 (600 MW) en octubre.
+ India Urquía (Miranda): Capacidad: 1.080 MW
Estado parcial: solo genera 540 MW en la actualidad.
+ Termozulia (Zulia): Capacidad: 450 MW
Estado parcial: despacha 300 MW. Su módulo de vapor de 150 MW está paralizado.
+ Ramón Laguna y Don Luis Zambrano: Ramón Laguna (Zulia): 700 MW instalados.
Fuera de servicio.
Don Luis Zambrano (Mérida): 450 MW instalados.
Fuera de servicio.
Costos de mantenimiento
Para rehabilitar o mantener las máquinas se requiere una inversión masiva:
$160.000 por cada MW
Una unidad de 160 MW demanda cerca de $24 millones en inversiones periódicas.
Impacto del racionamiento
La administración de carga se distribuye de forma desigual:
Zonas críticas: desde 10 hasta 20 horas sin luz.
Otras entidades: cortes de 3 a 5 horas diarias.
Factores de colapso termoeléctrico
Falla de combustible
Escasez de gas natural y diésel.
Corrupción
Uso de repuestos inadecuados.
Desinversión
Falta de mantenimiento programado.
Cuál es el estado de las termoeléctricas
El ingeniero electricista Alberto Fuentes, experto en generación térmica, docente universitario, exgerente general del complejo Ricardo Zuloaga (Tacoa) de la extinta Electricidad de Caracas y exgerente nacional de operaciones de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), señala que uno de los mayores problemas de estas instalaciones es la ausencia de mantenimiento recurrente y programado.
El especialista ilustra el caso con el ejemplo de un vehículo, al cual se le debe cambiar el aceite de forma periódica y no una sola vez.
Fuentes precisa que, según el tipo de intervención requerida, por cada megavatio se debe desembolsar un mínimo de 160.000 dólares. De este modo, una sola unidad de 160 MW demanda cerca de 24 millones de dólares en inversiones que deben repetirse en el mediano plazo.
Sobre el balance general del sector eléctrico en Venezuela, puntualiza que el país cuenta con una capacidad instalada nominal de 35.000 MW, aunque no todos están en condiciones de operar.
De ese total, 14.000 MW corresponden al parque de centrales hidroeléctricas.
En materia de plantas termoeléctricas, Venezuela posee una potencia instalada en todo el territorio de 21.000 MW, distribuida en unidades de vapor y de ciclo combinado.
Los datos disponibles indican que la generación del bajo Caroní en julio alcanzó 9.515 megavatios, sumando el aporte de Guri, Caruachi y Macagua. Por su parte, las plantas termoeléctricas a gas generaron 2.700 megavatios, resume Fuentes.
Este balance arroja un déficit estructural de unos 2.000 MW entre la oferta de energía disponible y el consumo real de la población.
Las inservibles y caras termoeléctricas
El complejo de Tacoa, ubicado en el estado La Guaira, cuenta con una capacidad instalada de 1.800 MW que se encuentra totalmente fuera de servicio, al igual que la planta Ramón Laguna, situada en el estado Zulia, la cual posee 700 MW instalados.
Ambas centrales operaban con tecnología a vapor para mover sus turbinas, calentando agua mediante inyección de gas natural o diésel.
Otra de las instalaciones de mayor envergadura es Planta Centro, en el estado Carabobo, con una capacidad de 2.600 MW, actualmente inoperativa en su totalidad.
Las centrales termoeléctricas a vapor están todas fuera de servicio. Incluso algunas han sido desvalijadas para chatarra, entre ellas la máquina 9 de Tacoa, denuncia Fuentes.
Estas unidades térmicas a vapor representan, en conjunto, 5.100 MW instalados que no aportan energía.
Una oferta difícil de creer
De acuerdo con los anuncios del Gobierno nacional, para el mes de octubre se prevé la entrada en servicio de la unidad número 6 de Planta Centro, la cual sumaría 600 MW a la red.
Esa incorporación sería muy positiva, porque esos 600 megavatios hacen falta. Ojalá se concrete su reincorporación al Sistema Eléctrico Nacional, comenta Fuentes.
Por su parte, las plantas de ciclo combinado, como Termozulia, generan electricidad aprovechando directamente el combustible fósil y los gases de escape para producir vapor, logrando mayor eficiencia energética y menor impacto ambiental cuando se encuentran en funcionamiento.
Termozulia dispone de 450 MW de capacidad instalada, pero su módulo de vapor de 150 MW está paralizado, por lo que solo despacha 300 MW, detalla Fuentes. El especialista advierte sobre la dificultad de acceder a estadísticas actualizadas debido a que las autoridades catalogan los registros del sector como información estratégica reservada.
Por esa opacidad no sabemos con certeza cuántos aspectos positivos o negativos del sistema eléctrico se mantienen sin divulgar, subraya.
Otra instalación de ciclo combinado es la planta Don Luis Zambrano, en el estado Mérida, de 450 MW, la cual también permanece fuera de servicio.
A su vez, la termoeléctrica India Urquía, ubicada en el sector El Sitio de los Valles del Tuy, en el estado Miranda, fue diseñada con dos unidades de vapor y cuatro de gas para totalizar 1.080 MW.
Informes técnicos del sector indican que dicha central solo genera 540 MW en la actualidad.
Problemas de mantenimiento
El déficit en el suministro de combustibles, tanto de gas metano como de diésel, constituye otro factor de parálisis en el parque térmico.
Cuando se sustituye el gas natural por diésel se genera un deterioro adicional en las máquinas debido a la acumulación de residuos como azufre y sodio, lo cual reduce los intervalos entre mantenimientos en 30%, explica Fuentes.
Estas turbinas exigen revisiones mayores cada 8.000 horas de operación, lo que representa desembolsos financieros considerables por cada máquina.
Especialistas del área atribuyen la inoperatividad de estas plantas a la falta de mantenimiento oportuno. Investigaciones de organizaciones no gubernamentales como Transparencia Venezuela señalan que la corrupción, el uso de repuestos inadecuados y los sobreprecios en contrataciones directas sin licitación profundizaron el colapso del sistema.
Cómo se distribuyen los apagones
Si la demanda que nosotros tenemos es de aproximadamente 14.000 y pico de megavatios, entonces estaríamos hablando de que debemos racionar 2.000 y pico de megavatios, añade Fuentes.
Es la bendita administración de carga. Lo que hacen es que de alguna manera direccionan la energía para otras áreas de los diferentes estados y van rotando para satisfacer, entre comillas, el servicio eléctrico de toda una población, precisa el ingeniero.
Unas entidades sufren racionamientos de 3 o 5 horas diarias, mientras que otras regiones padecen cortes de 10 y hasta 20 horas sin luz, reseña.
Un potencial de electricidad
El sector desconoce el origen técnico de los 4.000 MW prometidos por el Ejecutivo para los próximos meses, al no precisarse si provendrán de centrales térmicas, si es rehabilitando máquinas existentes o si se instalarán unidades nuevas.
Si van a montar máquinas nuevas, el tiempo no va a dar para diciembre. Tal vez si hacen rehabilitaciones de máquinas y tienen todos los repuestos que se necesitan, pudiera ser que se logren incorporar al sistema esos 4.000 megavatios, que de alguna manera van a reducir significativamente el racionamiento de energía, señala Fuentes.
Si tenemos 21.000 megavatios instalados en centrales termoeléctricas y le reparamos 50% de esas máquinas, estamos hablando a lo mejor de 10.000 megavatios que se pudieran recuperar, añade.
La demanda venezolana no va a crecer en un año 10.000 megavatios. Aquí tendremos un crecimiento de 1% o 2% mientras el país se va ajustando, indica.
Venezuela tiene un gran potencial energético, recalca Fuentes al invocar las reservas de gas natural, petróleo y la disponibilidad hidroeléctrica del país.
Sin embargo, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) viene presentando fallas en el transporte de gas natural. Entonces, puedes tener la máquina, pero a lo mejor no vas a tener el combustible en cantidad o en presión necesaria, advierte.
Omar Lugo – El Nacional
