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Jorge Rodríguez pasó de condenar a Donald Trump a obedecer de rodillas todas sus órdenes, dijo Omar González Moreno

 

De la “masacre”  al servilismo.

Advierte que el caso del lobby venezolano condenado en Miami revela la doble moral de un Rodrigato que insultaba a Estados Unidos mientras gastaba millones buscando influencia en Washington.

El periodista y dirigente político venezolano Omar González Moreno denunció la monumental hipocresía de Jorge Rodríguez y sus aliados, quienes después de condenar a Donald Trump y calificar la intervención estadounidense como una invasión y una masacre, ahora corren a obedecer cada exigencia que llega desde Washington.

Pasaron del puño levantado a la cabeza agachada. Ayer gritaban improperios contra el imperio; hoy responden sí, señor. No era soberanía ni dignidad: era un descarado engaño, sentenció.

González recordó que la Asamblea Nacional de 2025, presidida por el propio Jorge Rodríguez, aprobó un duro acuerdo contra la actuación estadounidense del pasado 3 de enero, cuando fue capturado Nicolás Maduro, respaldado incluso por sectores que se presentan como opositores.

Esa fotografía no se puede borrar. Los que ayer levantaron la mano contra el presidente Donald Trump y Estados Unidos hoy le mueven la cola para conservar una migaja de poder, afirmó.

Otra fechoría

El dirigente liberal señaló que el caso del excongresista de Miami David Rivera y la consultora política Esther Nuhfer desnuda otra cara de esa doble moral. Ambos fueron declarados culpables por un jurado federal por actuar en Estados Unidos como agentes del chavismo y el Rodrigato, en una trama vinculada a un contrato de 50 millones de dólares pagados por la propia Delcy Rodríguez.

Rivera y Nuhfer fueron encontrados culpables de trabajar como agentes del chavismo en Estados Unidos sin registrarse como representantes de un gobierno extranjero, dijo.

Mientras Jorge y Delcy Rodríguez llenaban sus discursos de consignas antiimperialistas, millones de dólares provenientes del aparato estatal venezolano terminaban financiando operaciones para abrir puertas y comprar influencia en Washington, afirmó González.

A su juicio, el caso deja una advertencia especialmente grave.

Mientras insultaban a Trump y a Estados Unidos frente a las cámaras, por debajo de la mesa movían millones de dólares para conseguir operadores y contactos dentro del mismo Estados Unidos que públicamente atacaban. Esa es la verdadera cara del Rodrigato .

González advirtió que este antecedente obliga a extremar los controles frente a cualquier nueva apertura petrolera o financiera.

Estados Unidos no puede permitir que los millones de PDVSA vuelvan a convertirse en chequeras para comprar influencia y reciclar al chavismo. Ni impunidad, ni intermediarios, ni negocios oscuros, señaló.

Finalmente, sostuvo que Venezuela necesita una transición auténtica y no un salvavidas para los responsables de la tragedia.

Que nadie se engañe: los que ayer maldecían a Trump y a Estados Unidos hoy se arrodillan ante Washington porque saben que el pueblo venezolano los repudia y desprecia. Cambiaron el discurso, no cambiaron de naturaleza, aseveró.

Nota de Prensa.

 

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