El riesgo país se modera en Bolivia tras las reformas del Gobierno y el respaldo del FMI. Así está frente a otros países de Latinoamérica.
Riesgo país mejora en Bolivia, pero sigue entre los más altos de Latinoamérica: Así está el podio regional Latinoamericano.
La percepción de riesgo sobre la economía boliviana se ha moderado y se aleja de los máximos de febrero, en medio de las reformas del Gobierno y del respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI) al país andino.
La reducción responde principalmente a una mejora de expectativas, medidas de estabilización, mayor apertura económica, flexibilización cambiaria y recuperación de la cooperación internacional, dijo en un análisis el economista boliviano Fernando Romero. Fitch mejoró la calificación de Bolivia de CCC- a CCC, mientras que el acuerdo técnico con el FMI por US$1.900 millones reforzó las expectativas de acceso a financiamiento externo.
También influyen positivamente la expectativa de una nueva Ley de Inversiones, mayor apertura a sectores como energía y minería y la cooperación con organismos multilaterales, anotó.
Según la serie EMBI analizada hasta el 17 de agosto, el indicador alcanzó un máximo anual cercano a 688 puntos básicos (pb) el 27 de febrero y un mínimo de 325 pb el 21 de julio en Bolivia.
En la actualidad, el país andino es considerado el cuarto de mayor riesgo para invertir de la región, detrás de Venezuela, Argentina y Ecuador.
En su análisis, Romero señala que el riesgo país en Venezuela se ubica en unos 6.662 pb.

Riesgo país Latinoamérica. Bolivia es visto como el cuarto de mayor riesgo para invertir de la región, detrás de Venezuela, Argentina y Ecuador (Bloomberg Línea).
El análisis muestra que históricamente, dentro de la serie EMBI (riesgo país) de JP Morgan, Bolivia alcanzó su máximo de 2.328 pb el 4 de septiembre de 2024 y su mínimo de 38 pb el 9 de marzo de 2017.
Según Romero, el actual nivel de 415 pb todavía refleja una percepción de riesgo elevada.
Nuestra evaluación es que la tendencia decreciente del riesgo país fue real y favorable, pero una parte importante todavía responde a expectativas, escribió Romero. Para consolidarla, Bolivia necesita transformar las señales políticas en resultados verificables.
En este sentido, expresó que Bolivia debe consolidar la mejora mediante tres pilares: disciplina fiscal y sostenibilidad de la deuda, generación permanente de divisas y un marco sólido de inversión y seguridad jurídica.
La deuda externa pública alcanzaba los US$14.238,5 millones al 31 de julio de 2026, mientras la capacidad de generación de reservas líquidas sigue siendo una de las principales vulnerabilidades, de acuerdo con el análisis de Romero, expresidente del Colegio de Economistas de Tarija.
El analista considera que el descenso del riesgo país debe interpretarse como una oportunidad de reconstrucción de credibilidad, mas no como la solución definitiva a los desequilibrios económicos.
Si las reformas se institucionalizan y producen resultados verificables, Bolivia podría reducir sosteniblemente su prima de riesgo. Si quedan solamente en expectativas, la mejora podría revertirse, apuntó.
El respaldo del FMI a Bolivia
A finales de julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alcanzó un acuerdo a nivel técnico con Bolivia para un programa de financiamiento a 36 meses por aproximadamente US$1.900 millones bajo el Servicio Ampliado del Fondo (EFF, por sus siglas en inglés).
Los fondos estarán destinados a respaldar un paquete de reformas económicas orientadas a restablecer la estabilidad macroeconómica, reconstruir las reservas internacionales y reducir las vulnerabilidades fiscales y externas.
El acuerdo es equivalente a 1.369 millones de derechos especiales de giro (DEG) o 570% de la cuota del país.
Romero dice que el acuerdo puede fortalecer reservas y abrir acceso a financiamiento adicional, pero todavía requiere aprobaciones y enfrenta riesgos políticos y sociales.
En definitiva, el acuerdo técnico con el FMI constituye una señal favorable, pero no reemplaza las reformas internas que el país realmente necesita.
El economista Jonathan Fortun advirtió en una reciente entrevista con Bloomberg Línea que el principal reto tras el acuerdo a nivel técnico entre Bolivia y el FMI será mantener la disciplina fiscal y las reformas una vez comiencen los desembolsos.
El riesgo es que el Gobierno venda el anuncio como si la estabilización ya estuviera conseguida y que la disciplina disminuya después del primer desembolso, dijo Jonathan Fortun, economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF). Bolivia devolvió US$351,5 millones al FMI en 2021 para defender su ‘soberanía’ y ahora acepta tres años de supervisión para recuperar credibilidad.
Daniel Salazar Castellanos -Bloomberg Línea
