Pero detrás de esas cifras hay historias de personas que no saben qué podrán comer al día siguiente, enfermos que no consiguen sus medicamentos y familias que sobreviven gracias a la ayuda que reciben desde el exterior.
El 94% de los cubanos vive en condiciones de extrema pobreza, ocho de cada diez se han visto obligados a dejar de hacer alguna comida durante el día y el 95% desaprueba la gestión económica y social del Gobierno. Es el retrato que deja el IX Estudio sobre Derechos Sociales en Cuba, publicado el pasado 13 de agosto.
Osvaldo Gallardo, escritor y laico católico originario de Camagüey, emigró a Estados Unidos, pero mantiene contacto frecuente con familiares y amigos que permanecen en la isla. Desde allí, como activista por la libertad religiosa, sigue de cerca una realidad que, según afirma, se ha vuelto cada vez más difícil de soportar.
Lo que podría decirte que más me llama la atención es la tristeza infinita, la absoluta desesperanza, la falta de ánimo, la desesperación, la angustia con que viven mis familiares y todas las personas que conozco diariamente en Cuba, afirmó Gallardo en entrevista con ACI Prensa.
Es inconmensurable, es una falta de sentido para la vida absoluta, es una pérdida del sentido de a dónde vamos, de objetivos, agregó.
El estudio, elaborado a partir de 1.318 entrevistas realizadas en las 15 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud, muestra un fuerte deterioro en ámbitos tan básicos como la alimentación, la salud, la vivienda y los servicios públicos.
El 68% de los hogares encuestados declara ingresos mensuales inferiores a 20.000 pesos cubanos, unos 30 dólares. Además, el 80% afirma haber dejado de desayunar, almorzar o cenar por falta de dinero o escasez de alimentos.
Los apagones aparecen como el principal problema señalado por los encuestados, con un 70%, seguidos por la crisis alimentaria (52%), el costo de vida (45%) y la situación de la salud pública, incluidos medicamentos y atención sanitaria (34%).
Para Gallardo, las cifras reflejan algo que puede comprobarse simplemente hablando con quienes permanecen en la isla.
Las dificultades siempre han sido muy grandes en la isla, pero en este momento el horizonte es más negro que nunca antes en la historia de estos casi 70 años de dictadura en Cuba, afirmó.
Ocho de cada diez cubanos se privan de alguna comida
Uno de los datos que más preocupa del estudio es el relacionado con la alimentación. El 80% de los cubanos asegura haberse privado de alguna comida durante el día, frente al 70% registrado el año anterior.
Gallardo dice que esta realidad aparece constantemente en las conversaciones con sus familiares y también en las redes sociales.
No podría decirte qué hace la gente para sobrevivir. No sé cómo. Hay gente que puede sobrevivir. Y creo que no es en vano si digo que hay gente que no está sobreviviendo. Hay personas que están muriendo de hambre, afirmó.
Él mismo procura enviar periódicamente alimentos, medicinas y productos de higiene a sus familiares. Sin embargo, reconoce que la ayuda tiene límites.
No me permite a mí, por mi situación económica, aliviar todo lo que ellos necesitarían, lamentó.
El estudio señala que el 63% de los encuestados tiene dificultades incluso para adquirir los bienes más esenciales, mientras que otro 30% cuenta con ingresos que apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas. En conjunto, nueve de cada diez hogares cubanos se encuentran en una situación de supervivencia económica.
Me imagino que el 90% de los cubanos ahora mismo se levantan sin saber qué van a almorzar, sin saber qué van a comer, sin saber qué van a desayunar, afirmó Gallardo.
A su juicio, no hace falta esperar a que una investigación confirme esta realidad.
Eso es una realidad que uno puede palpar nada más asomarse a las redes sociales. No hay que hacer una investigación, no hay que hacer nada más que asomarse en la mañana a las redes sociales para poder constatar que ese 94% de pobreza que relata el informe es una verdad lapidaria, agregó.
Es un país que está muriendo todos los días
La falta de alimentos no es el único problema. La crisis también golpea con fuerza a quienes necesitan atención médica.
El estudio coloca a la salud pública y la falta de medicamentos entre las principales preocupaciones de los cubanos. Gallardo advierte que la situación resulta especialmente dura para los enfermos crónicos y los ancianos.
Las personas están muriendo. Los enfermos crónicos están muriendo. Las personas mueren de hambre. Hay fotos de ancianos realmente con una situación lastimosa. Hay reportes. Las personas mueren. Es un país que está muriendo todos los días, afirmó.
Están muriendo personas jóvenes también por problemas de salud. Personas que no encuentran un horizonte y se suicidan, añadió.
La precariedad también se refleja en las viviendas. Según el estudio, el 47% necesita reparaciones, el 25% requiere reparaciones urgentes y un 7% se encuentra en peligro de derrumbe. Otro 4% de los encuestados afirma vivir en albergues o campamentos provisionales y un 2% en la calle.
Los servicios públicos tampoco escapan al deterioro. El 95% considera malo el estado de la red eléctrica, mientras que la recogida de basura obtiene una valoración negativa del 87%. En internet y telefonía la insatisfacción llega al 86%; en los acueductos y alcantarillados, al 84%; y en hospitales y centros de salud, al 82%.
La Iglesia intenta responder a la crisis
En medio de esta situación, la Iglesia Católica aparece para muchas personas como uno de los pocos lugares donde pueden encontrar ayuda.
Gallardo destaca la labor asistencial que realizan la Iglesia Católica en Cuba y otras comunidades cristianas, especialmente mediante la distribución de ayuda enviada desde Estados Unidos.
Hay muchas personas que sí tenían un alimento fuerte una vez a la semana, si tenían una pastilla, un medicamento, una vez a la semana para aliviar un dolor, era gracias a la Iglesia, señaló.
Pero también advierte que las necesidades son demasiado grandes para que la Iglesia pueda responder por sí sola.
No es suficiente, porque la Iglesia misma en Cuba necesita ayuda y muchas veces ha vivido de la ayuda exterior, afirmó.
Para Gallardo, la Iglesia ofrece algo que va más allá de la ayuda material.
Las personas en Cuba pueden encontrar consuelo en la Iglesia, pueden encontrar una mano amiga, un oído que los escuche y algunas veces pueden encontrar una ayuda material, pero que nunca va a ser suficiente, añadió.
El escritor denuncia además las limitaciones que enfrenta la Iglesia para ampliar su trabajo social.
La Iglesia no tiene autonomía para tener un comedor. La Iglesia no tiene autonomía para tener un asilo de ancianos; los tiene, pero con un control estatal férreo, y eso no puede crecer porque la Iglesia no tiene formas de gestión económica, explicó.
El 95% desaprueba la gestión del Gobierno
El deterioro económico está acompañado por un fuerte rechazo a la gestión de las autoridades.
El estudio señala que el 95% de los encuestados evalúa negativamente la gestión económica y social del Gobierno, mientras que apenas el 3% valora positivamente el desempeño del presidente Miguel Díaz-Canel y del primer ministro Manuel Marrero Cruz.
Además, el 84% desconfía de las últimas medidas económicas anunciadas por las autoridades y considera que no contribuirán a mejorar la situación del país.
Para Yaxys Cires, director de Estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, estos resultados reflejan el agotamiento político y económico del régimen cubano.
Su gestión es ampliamente rechazada por los ciudadanos y sus medidas no generan confianza. Sin embargo, es el pueblo el que carga con el peso de la decadencia, en especial, los ancianos y los enfermos crónicos, afirmó Cires.
El deseo de cambio también aparece con claridad en las respuestas de los encuestados. El 76% quiere transformaciones tanto políticas como económicas. Solo el 7% considera que la eliminación del embargo de Estados Unidos debería ser el principal cambio y prácticamente nadie apuesta por mantener la situación actual.
El pueblo cubano está solo
Gallardo considera que el descontento de los cubanos no es algo nuevo. Durante décadas, afirma, distintas generaciones han buscado formas de expresar su rechazo al sistema político.
En ese recorrido, las protestas del 11 de julio de 2021 marcaron, a su juicio, un antes y un después.
Durante mucho tiempo al pueblo cubano se le ha dicho que no ha hecho lo suficiente. No es cierto. Cuando revisas la historia ha habido muchas formas de rebeldía en el pueblo cubano y en el exilio desde la imposición de la dictadura cubana en el año 1959, afirmó.
Pero si hubo algo que cambió los naipes fue el 11 de julio del 2021. Desde entonces las protestas en Cuba no dejan de suceder, añadió.
El estudio muestra que todavía existe expectativa de que las cosas puedan cambiar. La mitad de los encuestados cree que en los próximos seis meses podría producirse un cambio importante y favorable para el pueblo cubano.
Gallardo, sin embargo, advierte sobre la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra la población.
Es un pueblo desarmado, es un pueblo hambriento, es un pueblo reprimido. Y los gobernantes en Cuba, la dictadura, no va a ceder, afirmó.
Por eso considera que la presión internacional puede ser determinante.
La gente espera que pase algo y, sin una ayuda exterior, sin mucha presión internacional sobre la dictadura cubana, es difícil que pase algo porque el pueblo puede levantarse y puede ser reprimido absolutamente en las calles, señaló.
Pero la realidad es que el pueblo cubano está muriendo y, mientras el pueblo cubano está muriendo, la gente está mirando hacia otra parte, agregó.
Una esperanza cristiana
A pesar de todo lo que observa y escucha de sus familiares y compatriotas, Gallardo dice que todavía conserva una esperanza.
No la coloca, al menos por ahora, en un cambio político inmediato, sino en su fe.
Si me preguntas hoy si tengo esperanza, creo que tengo una esperanza cristiana de que Dios, Señor de la historia, nos mire con piedad, afirmó.
Pero esa es mi esperanza. Mi esperanza no radica en ningún suceso humano ahora mismo, al menos a mediano plazo. Espero y confío en el Señor, concluyó.
Diego López Marina – ACI Prensa
