Una hija murió esperando a su padre preso político. Denunció que la muerte de Hilary González, hija del preso político Moisés Daniel González, retrata el drama humano de cientos de familias venezolanas separadas por años de prisión y exige que se le permita sepultar a su hija.
El periodista y dirigente político venezolano Omar González Moreno calificó como una tragedia desgarradora que interpela la conciencia de todo el mundo la muerte de Hilary González, una estudiante de medicina de apenas 19 años, hija del preso político Moisés Daniel González, quien falleció este fin de semana sin haber podido cumplir uno de sus mayores anhelos: reencontrarse en libertad con su padre.
Hilary murió esperando abrazar a su papá. Moisés perdió a su hija encerrado, sin poder verla, acompañarla ni despedirse de ella. ¿Hasta dónde puede llegar la crueldad? Hay dolores que ninguna sentencia, ninguna excusa política y ningún cálculo de poder pueden justificar, expresó González Moreno.
Hilary, estudiante de Medicina, sufrió un accidente cerebrovascular y permaneció varios días en delicado estado antes de fallecer. Su padre permanece privado de libertad desde el 2 de enero de 2020.
González Moreno afirmó que detrás de cada preso político existe una familia que también cumple una condena.
No encarcelan solamente a una persona. Condenan a sus hijos a crecer sin sus padres, a las madres a envejecer esperando, a las esposas a vivir entre cárceles y tribunales. Les roban cumpleaños, Navidades, graduaciones, enfermedades y abrazos. Y ahora a Moisés le arrebataron algo que jamás podrá recuperar, hasta la oportunidad de despedirse de su hija en vida, señaló.
El dirigente político respaldó la exigencia pública de la directora del Instituto Casla, Tamara Suju, para que Moises González pueda acompañar a su familia y estar presente en la sepultura de Hilary.
Permitirle enterrar a su hija no es una concesión política ni un favor. Es un mínimo acto de humanidad. Impedirlo convertiría esta tragedia familiar en una demostración todavía más dolorosa y brutal de insensibilidad, afirmó.
González Moreno se preguntó
¿Cuántas tragedias más tienen que ocurrir? ¿Cuántos hijos deben seguir esperando? ¿Cuántos padres tienen que morir o recibir detrás de unos barrotes la noticia de que murió un ser querido? Cada día innecesario de prisión puede convertirse en un abrazo que nunca llegará, sentenció.
Finalmente, González Moreno exigió la libertad de Moisés Daniel González y de todos los presos políticos civiles y militares.
Hilary ya no podrá abrazar a su padre. Esa oportunidad se perdió para siempre. Que su muerte sacuda las conciencias y nos recuerde que detrás de cada celda hay seres humanos y familias enteras sufriendo. Basta ya. Basta de utilizar seres humanos como fichas políticas. Que abran las cárceles y permitan que los padres vuelvan con sus hijos antes de que para otra familia sea demasiado tarde, exclamó.
Nota de Prensa.
