La economista Ana Isabel Belmonte analizó el repunte de la inflación en Venezuela, la liquidez monetaria, el crecimiento económico. Para el venezolano de a pie el panorama a final del año sigue sin ser favorecedor por las condiciones actuales.
El Banco Central de Venezuela reportó una inflación mensual de 19,19% en julio, un incremento de más de seis puntos porcentuales frente al 13,6% registrado en junio. Este nuevo digito refleja la delicada crisis que vive el país en materia económica y que mantiene en vilo a la ciudadanía.
La economista Ana Isabel Belmonte Sánchez, consultora empresarial y docente de la Universidad de Carabobo en el área de teoría y política del desarrollo, advirtió que Venezuela enfrenta un repunte inflacionario que no puede atribuirse exclusivamente a los efectos de los terremotos registrados a finales de junio.
Para Belmonte Sánchez, este resultado representa un retroceso respecto a la tendencia de reducción de la inflación mensual que se había observado entre enero y mayo.
BCV atribuyó parte del repunte a los cuellos de botella logísticos generados por los terremotos. Sin embargo, la economista señaló que antes de los eventos sísmicos ya se observaba un incremento de la liquidez monetaria, es decir, de la cantidad de dinero disponible en la economía.
A su juicio, una mayor cantidad de dinero circulando, tanto en efectivo como en depósitos fácilmente convertibles, ejerce presión sobre una oferta de productos que permanece relativamente limitada. Esa combinación termina generando presiones sobre los precios.
La liquidez monetaria
Belmonte Sánchez considera que el problema de la liquidez monetaria responde a una práctica que se ha mantenido durante años y que tuvo un papel importante en el origen de la hiperinflación venezolana.
Por ello, considera insuficiente explicar el comportamiento de los precios únicamente a partir de las consecuencias de los terremotos. Los problemas logísticos derivados de los eventos sísmicos pueden haber contribuido al repunte, pero se suman a desequilibrios monetarios que ya estaban presentes.
La economista sostiene que uno de los principales retos de la política económica venezolana consiste en recuperar la disciplina macroeconómica, reducir la emisión monetaria y contener el crecimiento de una liquidez que puede traducirse en presiones inflacionarias.
Ingresos petroleros
La experta señaló que los ingresos petroleros de Venezuela han aumentado de manera significativa, aunque existe poca información pública que permita determinar con precisión cuánto dinero está ingresando al país.
Estimó que los ingresos petroleros durante el primer trimestre pudieron ubicarse alrededor de los 13.000 millones de dólares, aunque insistió en que existe opacidad sobre las cifras.
A su juicio, el aumento de los ingresos petroleros no se traduce automáticamente en una mejora inmediata para las familias venezolanas. Existen deudas, compromisos, procedimientos burocráticos y problemas institucionales que dificultan que esos recursos se incorporen rápidamente al resto de la economía.
Considera necesario que los ingresos petroleros terminen generando beneficios a través de la actividad productiva y el empleo, en lugar de depender principalmente de transferencias gubernamentales mediante bonos.
Para generar empleo hay que reactivar el sistema productivo.
Proyecciones
La economista señaló que las expectativas de crecimiento económico para Venezuela tuvieron que ser revisadas después de los terremotos. Antes de los eventos sísmicos existían escenarios que planteaban una expansión de entre 12% y 14%, pero considera que esas proyecciones ya no son realistas.
Actualmente identifica estimaciones que van desde aproximadamente 4% hasta 8%, aunque considera más plausible un crecimiento cercano al 6,5% o 7% durante 2026. A pesar de la reducción de las expectativas, Belmonte Sánchez considera positivo que la economía continúe creciendo. Sin embargo, insiste en que deben moderarse las expectativas y entender que el crecimiento será menos intenso de lo previsto antes de junio.
Cambios en la política cambiaria
La economista considera que Venezuela necesita un modelo cambiario más transparente, menos segmentado y previsible. Por eso, señaló que la brecha cambiaria comenzó a reducirse, pero advirtió que no existen garantías de que esa disminución pueda mantenerse si no se produce un cambio estructural en la política monetaria.
También cuestionó la discrecionalidad en el manejo del tipo de cambio y pidió que el Banco Central de Venezuela establezca metas claras sobre variables como la inflación, el tipo de cambio y el proceso hacia una eventual unificación cambiaria o reducción sostenida de la brecha.
A su juicio, esos objetivos deberían formar parte de una planificación económica pública y no limitarse a las estimaciones utilizadas para elaborar el presupuesto nacional.
La economista valoró positivamente las modificaciones realizadas en materia regulatoria, particularmente en la Ley de Hidrocarburos y su reglamento.
Considera que estos cambios permiten una mayor participación de la inversión privada en sectores estratégicos como el petróleo y la minería.
Sin embargo, percibe que la transformación institucional debe extenderse a otros sectores de la economía y reducir el peso del Estado allí donde históricamente ha demostrado ineficiencia.
Por eso sostiene que Venezuela todavía presenta problemas de transparencia, rendición de cuentas y discrecionalidad, elementos que, a su juicio, deben ser corregidos para generar condiciones más estables para la inversión.
Dependencia de los bonos
La economista considera que las mejoras económicas deben llegar a las familias principalmente a través del trabajo y la generación de ingresos sostenibles. En este sentido, las expectativas generadas desde el 3 de enero sobre una transformación política y económica fueron amplias, pero los resultados han avanzado a un ritmo más lento de lo esperado.
Por ello, plantea la necesidad de realizar mejoras institucionales que permitan que los ingresos provenientes de actividades como el petróleo permeen hacia el resto de la economía.
La recuperación, según su análisis, debe traducirse en empleos, salarios dignos y reactivación productiva, en lugar de depender exclusivamente de transferencias gubernamentales.
Electricidad y estabilidad
Sobre el proceso político y la recuperación económica dice que no pueden analizarse como fenómenos separados. Aunque reconoce que el diálogo entre sectores políticos es fundamental para una transición, considera que también se necesita estabilidad económica para reducir los conflictos sociales.
En ese contexto, señaló que las deficiencias de los servicios públicos, especialmente del sistema eléctrico, representan un obstáculo directo para el crecimiento. “Sin electricidad no hay crecimiento”, afirmó.
Para la economista, la estabilidad económica debe permitir que los ciudadanos alcancen ingresos mínimos dignos y que estos mejoren posteriormente mediante la recuperación productiva y el empleo. Mientras tanto, la política debe proporcionar el marco institucional y las reglas bajo las cuales funcionará la actividad económica.
El oro
Sobre la posibilidad de recuperar las reservas de oro venezolanas custodiadas en el Reino Unido, Belmonte Sánchez señaló que su eventual retorno podría generar recursos adicionales, pero advirtió que el punto fundamental sería determinar cómo se utilizarían.
Explicó que el oro constituye una reserva internacional y que mantenerlo custodiado fuera del país no constituye necesariamente un problema, debido a que este tipo de activos puede mantenerse en lugares que ofrecen condiciones adecuadas de seguridad.
Considera que utilizar esas reservas para proyectos de recuperación del sistema eléctrico podría tener sentido si la inversión genera beneficios posteriores. Sin embargo, rechazó la posibilidad de utilizar el oro para financiar gasto corriente.
Comparó la situación con “vender el carro para hacer mercado”: una medida que puede resolver una necesidad inmediata, pero que termina eliminando un activo sin generar una fuente permanente de ingresos.
Energía, minería, alimentos y tecnología
Belmonte Sánchez señaló que existen sectores que continúan mostrando capacidad para atraer inversiones nacionales e internacionales.
Entre ellos mencionó:
*Energía.
*Minería.
*Alimentos.
*Tecnología.
*Salud.
*Cuidado personal.
*Servicios profesionales.
*Comercio.
Indicó que existen flujos de inversión internacional interesantes, aunque muchos proyectos todavía no han terminado de concretarse.
También señaló que varias empresas internacionales vinculadas con el petróleo continúan evaluando oportunidades, pero algunas no han concretado sus inversiones debido a problemas institucionales que todavía no han sido resueltos completamente.
Por ello, considera que la capacitación y la educación siguen siendo fundamentales para aprovechar las oportunidades que puedan surgir.
Vigilar inflación y brecha cambiaria
La economista recomendó a los empresarios prestar atención simultáneamente a la inflación y a la brecha cambiaria. La razón es que las estrategias de precios no pueden mantenerse iguales cuando la diferencia entre los tipos de cambio es de 15% que cuando alcanza 40%.
Mantener precios elevados cuando la brecha comienza a reducirse puede generar una sobrecobertura y provocar que una empresa pierda competitividad, opina, mientras advierte que la demanda interna continúa deprimida, por lo que los comerciantes deben considerar la capacidad real de compra de los consumidores.
Ante una reducción de la brecha, considera que pueden utilizarse herramientas como promociones, compras por volumen y otras estrategias comerciales para estimular la demanda.
Carabobo gana importancia
Belmonte Sánchez destacó el papel estratégico de Carabobo dentro del proceso de reconstrucción económica. Recordó que el estado ya contaba con ventajas importantes antes de los terremotos debido a su ubicación geográfica, infraestructura industrial y logística, además de sus puertos, aeropuertos y zona industrial.
La situación generada en La Guaira incrementó la importancia de estas capacidades. Carabobo tuvo que asumir parte de las operaciones y suplir necesidades logísticas de otras zonas del país.
En particular, señaló el papel de Puerto Cabello, cuyos movimientos adicionales también generaron incrementos en algunos costos logísticos. Estos aumentos se produjeron en un contexto en el que las mercancías ya enfrentaban presiones derivadas de conflictos geopolíticos internacionales.
Por ello, considera que la economía venezolana enfrenta simultáneamente factores internos y externos que aumentan su complejidad.
Secretaría de Economía de Carabobo
Consultada sobre el reciente cambio en la Secretaría de Economía Productiva y Turismo de Carabobo, Belmonte Sánchez señaló que este tipo de cargos, tanto en la región como en el país, no siempre responden a criterios estrictamente meritocráticos o de experiencia.
Consideró que Venezuela es un país donde la capacidad de negociación y el lobby tienen un peso importante y que contar con buenos intermediarios puede resultar útil para impulsar determinadas políticas.
Sobre el nuevo funcionario, sostuvo que si el cambio permite desarrollar acciones beneficiosas para la economía regional, será positivo.
Pero sin duda alguna en su visión Belmonte observa una Venezuela que atraviesa un escenario de crecimiento, pero con importantes desafíos institucionales, monetarios, cambiarios y productivos. A su juicio, la recuperación dependerá de mantener disciplina macroeconómica, generar empleo, atraer inversiones y aprovechar las capacidades productivas y logísticas existentes en estados como Carabobo.
Armando Díaz – El Carabobeño
