El Gobierno ha solicitado que se le beneficie con un descuento al arancel de 25% que pagan los autos exportados fuera del TMEC, así como consideraciones en la alícuota de 50% del acero. Traslado de una línea de producción desde Tijuana hacia Texas, el 8 de julio de 2026.
México redobla la presión para que Estados Unidos reduzca sus aranceles a los vehículos.
El Gobierno de México ha intensificado su negociación con Estados Unidos en busca de contener el endurecimiento comercial impulsado por Washington, especialmente en sectores clave como el automotriz y el siderúrgico. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó este jueves que el equipo negociador que revisa el tratado de libre comercio de Norteamérica (TMEC) ha solicitado un descuento al arancel de 25% impuesto por la Administración de Donald Trump para los autos fabricados en el país y exportados fuera del acuerdo, así como una flexibilización en las alícuotas que pagan sus ventas de acero.
La negociación del TMEC ha entrado en una nueva etapa, de mayor escrutinio y donde cada sector industrial sobre la mesa será crucial para el desempñeo económico de sus miembros: México, Canadá y EE UU. En julio, Washington descartó la posibilidad de renovar de manera expedita el acuerdo —que equivale a unos 1,5 billones de dólares anuales de intercambio— por 16 años adicionales. En cambio, la primera economía global ha llevado a sus socios a un proceso de reuniones bilaterales, periódicas y al detalle, donde cada tema comercial pasa por el tamiz de negocio, pero también político, de los republicanos. En ese contexto, Ebrard también reveló que el país ha solicitado que cese la imposición de nuevos aranceles mientras dure el examen del tratado.
Llevé un estudio que dice: ustedes le están cobrando a un vehículo que se hace en Japón, en Corea del Sur, en Alemania o en Marruecos, un 15%; y a los que hacemos en México nos quieren cobrar 25%. Entonces, aplícame un descuento, porque nosotros compramos más partes de EE UU que los demás países que acabo de mencionar, añadió el funcionario ante la prensa.
La información sobre la negociación fue publicada primero por The Wall Street Journal. El diario añadió que el Gobierno de Claudia Sheinbaum presentó esta contrapropuesta como respuesta a la Administración de Trump, que, a su vez, está presionando para elevar aún más las exigencias de reglas de origen que deben cumplir los vehículos para beneficiarse del trato preferencial del acuerdo. Según la publicación, la Oficina del Representante Comercial de EE UU habría solicitado modificar las reglas de origen para especificar que solo los autos con un 50% de materiales y partes estadounidense podrían ser amaparados dentro del TMEC.
El cambio sería significativo tanto en la operación como en el espíritu del tratado, que pasaría a favorecer en mayor medida a EE UU, al menos en el sector automotriz, uno de los pilares del intercambio comercial entre los tres países. Actualmente, el TMEC exige que el 75% del contenido de un vehículo provenga de Norteamérica para poder acogerse a las preferencias arancelarias. Fuera de ese límite, y al amparo de las disposiciones de la Sección 232, EE UU aplica un arancel automotriz adicional del 25%.
Ebrard confirmó que su delegación ha sido insistente en las demandas, aunque evitó revelar detalles sobre las peticiones de Washington o el avance de las negociaciones. Las dos partes volverán a reunirse en septiembre. El Ejecutivo había adelantado previamente que su estrategia para la revisión estará basada en mejorar su posición en los sectores automotriz y siderúrgico, aunque sin delimitar un plan.
Actualmente, gran parte de las exportaciones mexicanas de acero también están sujetas a los aranceles estadounidenses de la Sección 232, una medida que Washington justifica por razones de seguridad nacional. Estos aranceles eran de 25% y posteriormente se elevaron a 50%, a partir de junio de 2025 para la mayoría de los productos de esta materia prima. Hemos planteado también el tema del acero. México tiene con Estados Unidos déficit de acero. Entonces: ¿por qué me pones un arancel de 50%?, se preguntó Ebrard. México sostiene que los aranceles al acero carecen de sustento comercial porque EE UU mantiene un superávit en el intercambio bilateral. Según datos de la industria siderúrgica mexicana, ese saldo supera los 4.000 millones de dólares en productos terminados.
Trump ha convertido al TMEC en una diana recurrente de sus ataques. Con frecuencia amenaza con echar por tierra el entramado de libre comercio que él mismo impulsó durante su primer mandato, en favor de un esquema proteccionista para revitalizar la manufactura estadounidense. Esa estrategia ha alimentado la incertidumbre en México, cuya propuesta de valor como nodo manufacturero se basa en su acceso preferencial al mayor mercado de consumo del mundo. En ese contexto, el Gobierno mexicano busca evitar que la revisión del tratado se convierta en un pretexto para nuevas medidas de represalia a sus fábricas. Hemos planteado que en lo que duran las conversaciones en torno a la revisión del tratado de libre comercio, no haya más imposición de aranceles, agregó el secretario. Somos la delegación más persistente, perseverante, paciente e insistente, recalcó.
A pesar de los vaivenes, el país latinoamericano sigue beneficiándose de una mejor posición relativa que otros exportadores. Un 80% de las exportaciones mexicanas se destinan a su vecino del norte y, de ellas, ocho de cada diez ingresan bajo las preferencias del TMEC. El tratado seguirá vigente, al menos, hasta 2036, aunque está sujeto a revisiones anuales. No obstante, siempre queda abierta la posibilidad de su terminación si uno de los tres socios notifica su salida.
Canadá y México confían en que los beneficios económicos de la integración prevalezcan sobre las presiones de Trump, quien casi alcanza la mitad de su mandato. En ese contexto, las empresas siguen de cerca el resultado de las negociaciones porque de ellas dependerá buena parte de las condiciones para producir y exportar desde el país latinoamericano.
Las perspectivas de la inversión extranjera directa (IED) para los próximos años dependerán en gran medida del resultado de la revisión del TMEC, los aranceles y del entorno económico internacional, escribió la firma de gestión patrimonial Skandia. Si el país mantiene estabilidad macroeconómica, fortalece el Estado de derecho, mejora la infraestructura energética y logística y conserva reglas claras para la inversión, la IED continuará creciendo, auguró la institución.
Eyanir Chinea – El País de España
