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Unión y Progreso señaló que la mesa de negociación no puede ser un pretexto para dejar de atender la grave situación que padecen los venezolanos

 

En el movimiento ciudadano Unión y Progreso siempre hemos sido partidarios del dialogo, la negociación y los acuerdos como una salida civilizada para la transición hacia un cambio político que permita la reconstrucción democrática de Venezuela, sin embargo, no podemos dejar de expresar nuestra preocupación por la lentitud y la falta de establecimiento de las auténticas prioridades nacionales en el temario del escenario que bajo el auspicio de los Estados Unidos se instaló el pasado primero de agosto .

Lo primero que queremos indicar es la ausencia, luego de más de siete meses de la “extracción” de Nicolás Maduro, de una amnistía general que pusiera en libertad a los numerosos detenidos políticos, civiles y militares, víctimas de la brutal dictadura impuesta en Venezuela, esa medida no debe ni siquiera ser contemplada como punto de negociación sino como una decidida acción de respeto a los derechos y libertades previstos en nuestra constitución nacional.

En Unión y Progreso vemos igualmente con preocupación que el escenario de la mesa de negociación sea utilizado por el interinato concedido a Delcy Rodríguez para justificar la parálisis e inacción en la atención de los temas de interés público, provocando el agravamiento de la situación del país, evidenciándose en inflación desbocada, depreciación acelerada del Bolívar, desaparición del salario, caos en los servicios públicos y una inhumana  desatención a los venezolanos que resultaron damnificados por el doble terremoto reciente.

Nosotros demandamos de los sectores que forman parte de la mesa de negociación, con el apoyo  del gobierno de los Estados Unidos, que funge como promotor del dialogo, darle prioridad en la agenda a los temas realmente urgentes y relevantes, destacando entre ellos, la concreción de una agenda electoral que permita que el pueblo elija un gobierno que tenga la legitimidad y la representatividad necesaria para emprender iniciativas claves como la renegociación de la deuda publica venezolana y la efectiva reinserción de Venezuela dentro de los organismos financieros internacionales.

Solo un gobierno resultante de la expresión mayoritaria de los ciudadanos puede transmitir seguridad y confianza a los agentes económicos y a los inversionistas venezolanos y extranjeros que se niegan a venir a un país donde quienes aún desempeñan el poder fueron cómplices entusiastas de todo tipo de atropellos contra el sector privado, de manera que la prolongación del llamado “interinato” se constituye en un freno e impedimento para la recuperación económica de Venezuela.

Finalmente, Unión y Progreso quiere alertar ante la comunidad nacional e internacional como ilícita y fraudulenta cualquier intención de la actual administración provisoria de negociar la deuda externa venezolana, tarea que solo podrá emprender un gobierno con legitimidad democrática que efectué un proceso de contraloría, auditoria y verificación de cada endeudamiento y pueda emprender con los acreedores un proceso que no se constituya en un peso y un gravamen para las futuras generaciones de venezolanos.

Y añadimos, que el gobierno interino, heredero de la inmensa corrupción que arruino a Venezuela, mal puede emprender una negociación que requiere un gran control y vigilancia institucional y ciudadana.

Dirección Nacional de Unión y Progreso

 

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