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México se anota una victoria contra Donald Trump con la recuperación de su cuota de exportación de azúcar a Estados Unidos

 

México duplica el cupo y abre un respiro para cañicultores e ingenios, en un contexto de muros comerciales persistentes y escrutinio del TMEC. Productores de caña de azúcar, en Coatepec, Veracruz (México).

México se anota una pequeña victoria comercial con la recuperación de su cuota de exportación de azúcar a Estados Unidos.

Tras meses de intensas negociaciones bilaterales, México ha logrado una victoria discreta pero significativa ante Estados Unidos. El país celebra la recuperación del acceso de su producción de azúcar al mercado vecino, un respiro para cañicultores e ingenios, en un momento en que la relación entre los mayores socios económicos del continente permanece bajo escrutinio. Y aunque el regreso del edulcorante a los anaqueles estadounidenses no reconfigura la balanza comercial —ni recompone la tensa conversación arancelaria— sí confirma una tendencia más amplia: en la nueva etapa del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), los triunfos serán parciales, calibrados al detalle y sujetos al pulso político de Washington.

México ha garantizado un cupo de exportación al menos 200% mayor, de uno 576.000 toneladas de azúcar para el ciclo 2026-2027, con la posibilidad de escalarlo hasta 1,1 millones de toneladas. El impacto potencial es tan relevante como unos 8.000 millones de pesos adicionales (alrededor de 467 millones de dólares) para toda la cadena productiva del obrero azucarero, productor de caña y las centrales, según la Unión Nacional de Cañeros CNPR. Detrás de esta apertura está una mayor necesidad estadounidense y el reconocimiento del Departamento de Agricultura (USDA, por sus sigla en inglés) de que su principal socio merece la prioridad para suplir ese déficit, tras varios años de declive en el intercambio.

Para la Administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, el avance también repercute en lo político, por la alta sensibilidad de este rubro del que depende una masa crítica de campesinos. El país es uno de los diez primeros productores del mundo y se siembra caña en casi la mitad de sus entidades, lo que suma unas 800.000 hectáreas. Además, es altamente generador de empleos y agrupa a unos 170.000 productores de caña. Es un grupo poblacional pequeño, pero con una relevancia interna importante. También, una importancia social destacada, porque si se queda sin su principal vía de sustento, que es el azúcar de los ingenios, entonces tendríamos de repente un problema social, que significa un reto político para el Gobierno, reflexiona Gerardo Leyva, académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE) de la Universidad Iberoamericana.

El alivio llega tras un deterioro sostenido. Las exportaciones mexicanas a EE UU habían caído a unas 188.000 toneladas, muy lejos del pico de 1,2 millones registrado en años previos. Y el incentivo es claro: el mercado estadounidense paga prácticamente el doble que otros destinos internacionales, lo que subraya la importancia de recuperar ese acceso.

Se estaba gestando un cóctel explosivo: precios a la baja, frontera con EE UU muy limitada, contrabando de azúcar, ingenios establecidos irregularmente en algunas zonas, enumera Carlos Blackaller, representante de la Unión Nacional de Cañeros CNPR. Han sido largas negociaciones, primero en el territorio nacional, entre los productores, los obreros y los ingenieros azucareros con el Gobierno Federal, que desde un inicio atendió la problemática y encendió las alarmas, añade.

El Ejecutivo mexicano añadió que el diálogo con Washington se inició en noviembre pasado, durante la visita de la secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, a la mandataria.

Un TMEC con nuevos códigos

El acuerdo azucarero también ofrece pistas sobre el rumbo del TMEC, aunque es un sector que corre en paralelo al tratado. El pacto ha entrado en una fase distinta, sin una extensión automática de 16 años solicitada por Canadá y México y bajo revisión continua, particularmente de EE UU. El marco comercial puede permanecer en negociación durante la próxima década.

Para México, esto se ha traducido en mayor incertidumbre y en una cautela creciente entre los inversores, que demandan reglas más claras. Por eso, la decisión de Washington de ampliar sus importaciones del edulcorante, sugiere que el país conserva capacidad para obtener concesiones, aunque de forma sectorial y en ámbitos menos estratégicos que otros —como automóviles, acero o aluminio—, donde las posiciones proteccionistas republicanas son más rígidas. La dimensión lo ilustra: un año de exportaciones de azúcar equivale apenas a unos días del comercio automotriz.

Claro, el no tener un marco legal completo que regule todo el comercio perpetúa la incertidumbre, sintetiza Gerardo Herrera, académico del Departamento de Estudios Empresariales, también de la Universidad Iberoamericana. Está desapareciendo lo que el secretario de Economía [Marcelo Ebrard] llama el duty free. Y sí, deberíamos tratar de regresar a ello como estrategia a largo plazo. Pero a corto plazo, y dado lo complicada que está la situación política en Estados Unidos, tal vez el escenario de los acuerdos sectoriales es la mejor opción, añade.

El entendimiento de julio se inscribe en una historia de fricciones recurrentes. En 2014, Estados Unidos acusó a México de dumping y de subsidiar su producción azucarera, en perjuicio de sus grandes productores. Desde entonces, los cupos han sido objeto de renegociaciones periódicas en diferentes sexenios. Más recientemente, los productores mexicanos habían amagado con una demanda antidumping contra Estados Unidos, ahora por la importación de fructosa, que ronda los 1,3 millones de toneladas, por considerla una práctica de competencia desleal.

México y EE UU se reunirán de nuevo en septiembre en la cuarta ronda de revisión binacional. En el ínterin, el presidente Donald Trump ha vuelto a desdeñar el acuerdo, ha calificado a sus socios de desagrables y ha impuesto aranceles adicionales del 50% a algunos productos canadienses. Al mismo tiempo, ha incluido a México en la lista de países afectados por un nuevo arancel del 10% a determinadas exportaciones fuera del TMEC, arrojando siempre el mismo mensaje: el acceso al mercado más importante del mundo ya no está garantizado por un tratado, sino por la negociación. Estamos en una situación en la cual Washington gestiona la relación comercial a través de la incertidumbre. Lo que tenemos ahorita no está garantizado para el próximo año, o en dos o tres, cuando las cosechas de caña de Estados Unidos mejoren. Pero por lo pronto, es una buena noticia, concluye Leyva.

Eyanir Chinea – El País de España

 

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