Si estableciéramos un símil en paralelo de la historia novelada del escritor Eduardo Blanco: “La Venezuela Heroica”, que data sobre el martirio, el sufrimiento, la sangre y la ruindad que dejó la cruenta guerra de independencia registrada en nuestro país entre 1810 y 1823, pudiéramos, quizás concluir, que la transición de epopeya, a la vivida en la presente devastación “Chavista”, la de hoy, es diametralmente más radical por lo que representa desde el punto de vista ontológico, por la implicaciones de la fe cristiana que en sí misma esta guerra de resentimiento ha ejecutado a casi toda la población.
El afamado escritor inglés, William Shakespeare creador de varias obras literarias, entre ellas en el género del dramático, siendo el autor más relevante y prolífico durante las épocas isabelina y jacobina del teatro británico (a veces llamada Renacimiento inglés o Período Moderno Temprano, dijo respecto a la guerra como hecho factico que, “Las heridas que no se ven son las más profundas.”
Y es que la Venezuela que pretendemos levantar a fuerza de coraje, sudor y lágrimas, tiene necesariamente que auscultar aquellos dolores intrínseco y ulceroso del alma nacional, extirparlos para poder confeccionar la refundación de una nueva república, guiada por talladura de una como María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, quien ha puesto primero a Dios por delante: “Nuestro irá país tomado de la mano del Señor”, lo que quiere decir, tal como nos lo indica el libro de Tito en el Evangelio, que la nueva enseñanza nos enviará para tener una vida buena y honrada mientras esperamos la redención final.
Para sanar y cicatrizar las heridas de la vorágine “chavista” entre 1999 al 2026, que dejó una inconmensurable estepa, una rasa peor a la registrada en el conflicto armado entre 1810 y 1823, dividido en cuatro etapas principales: la Primera República, la Segunda República y las campañas de liberación final, es necesario y menester acudir a una terapia que solo la consolación divina nos la otorga por la gracia de Dios.
Recientemente el Pastor evangelista Timothy Keller publicó un libro que lo conseguimos en Amazon: “Justicia Generosa”, que nos refiere del cómo la gracia de Dios nos hace justos. Ahí nos muestra que la pobreza y la justicia son temas que para la Biblia forman la narrativa fundamental: la moral de la justicia en la sociedad, pero que con el devenir antropológico y las posiciones contrarias de los conservadores y de los liberales han polarizado tanto la opinión, que ni siquiera la iglesia puede ponerse de acuerdo sobre qué significa “hacer justicia”.
Keller examina pasajes bíblicos clave que promueven la práctica justa y desvela que solo a través de una experiencia profunda de la gracia de Dios obtendremos la motivación para preocuparnos de las cicatrices que afectan a los más vulnerables de una sociedad regida por la desigualdad, el pecado y la desobediencia de Dios.
En una breve panorámica de la devastación “Chavista” nos encontramos con las siguientes reseñas: El Autoritarismo Explicito (2007–2014)
Cierre de Medios y cercenamiento de la libertad de expresión (2007): No se renovó la concesión al canal de televisión RCTV, reduciendo la pluralidad informativa.

Centralización y Leyes Habilitantes: Se redujo la autonomía de gobernaciones y alcaldías mediante la creación de instituciones paralelas como los ministerios de comunas.
Salida de la CIDH (2012): Venezuela denunció la Convención Americana sobre Derechos Humanos, limitando la protección ciudadana internacional.
El Quiebre Constitucional y Colapso (2015–2026)
Desacato Parlamentario (2016–2017): El Tribunal Supremo anuló de facto las funciones de la Asamblea Nacional de mayoría opositora.
Asamblea Constituyente (2017): Se instauró un órgano plenipotenciario sin base legal legítima para suplantar al poder legislativo.
Colapso Operativo (2024–2026): Las instituciones perdieron capacidad técnica y de respuesta ante emergencias, dejando los servicios básicos y la infraestructura en un estado de abandono generalizado.
El oprobio moral y ético de la política durante la gestión omnímoda y autoritaria del “Chavismo” envió por acto impuesto al exilio a más de millones de compatriotas que padecido la mas grande barbarie de tropelía, denigración, desarraigo desde tiempos inmemoriales al espíritu de la Venezolanidad compartida entre quienes se despotizaron y quienes nos se quedaron en el holocausto “Chavista”.
Queremos concluir esta primera parte de este reportaje con breve reseña del listado oprobioso y satánico de que introdujo el “Chavismo” para desmontar el estado democrático por ordenes del “Foro del Saupablo”, liderado por extinto dictador Fidel Castro Ruz: La historia del chavismo se resume en autoritarismo, crisis económica y represión social. Los momentos clave de este periodo incluyen los golpes de Estado de 1992, la expropiación masiva de empresas y el fraude electoral de 2024.

Cronología de hechos clave
1992 (4 de febrero): Hugo Chávez lidera un golpe de Estado fallido contra el presidente Carlos Andrés Pérez.
1998 (6 de diciembre): Hugo Chávez gana las elecciones presidenciales y llega al poder.
1999 (15 de diciembre): Se aprueba en referendo una nueva Constitución que cambia las bases del Estado.
2002 (11 de abril): Ocurre un golpe de Estado y breve salida de Chávez del poder tras protestas y violencia en Caracas.
2002-2003 (diciembre-febrero): Se lleva a cabo el paro petrolero nacional en busca de la salida del mandatario, el cual fracasa.
2007: Inicia una ola de expropiaciones de empresas privadas, tierras y medios de comunicación.
2013 (5 de marzo): Muere Hugo Chávez y Nicolás Maduro asume el poder tras cuestionadas elecciones en abril.
2014 y 2017: Protestas nacionales masivas contra el gobierno son reprimidas con saldo de decenas de muertos y arrestos de líderes políticos.
2015 (6 de diciembre): La oposición gana la mayoría de la Asamblea Nacional, dando inicio a un choque de poderes.
2017 (30 de julio): Se impone una Asamblea Nacional Constituyente plenipotenciaria para anular al Parlamento legítimo.
2018 (20 de mayo): Nicolás Maduro se reelige en un proceso desconocido por gran parte de la comunidad internacional.
2019 (23 de enero): Juan Guaidó asume como presidente interino en medio de una aguda crisis humanitaria.
2024 (28 de julio): Se celebran elecciones presidenciales donde el CNE proclama a Maduro ganador sin mostrar actas detalladas de votación, desatando rechazo global y nuevas protestas
