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Mesa con pies de barro y sin María Corina Machado, por Benjamín Tripier

 

Análisis de entorno.

La ventana de oportunidad es estrecha, pero ya no depende solo de la calle, sino que principalmente depende de qué facción de Washington termine marcando el paso.

El noveno intento de negociación entre el chavismo y un sector opositor arranca este sábado sin la participación de María Corina Machado ni de Edmundo González Urrutia, en un país que aún procesa el impacto del doble terremoto del 24 de junio (más de 5.500 muertos según el chavismo y más de 50 mil según fuentes internacionales) y la caída de Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero.

La mesa reúne a Jorge Rodríguez (presidente del Parlamento chavista, hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez) y a Dinorah Figuera (Asamblea Nacional 2015), bajo tutela directa de Washington, con Mauricio Claver-Carone coordinando encuentros preparatorios en Madrid.

La ventana de oportunidad es estrecha, pero ya no depende solo de la calle, sino que principalmente depende de qué facción de Washington termine marcando el paso. Con el riesgo de que el diálogo se convierta en un mecanismo de reinstitucionalización pactado sin MCM y que el desgaste de esa exclusión se traduzca en fractura opositora antes que en presión unificada.

1. La invalidez del diálogo sin legitimidad de base

La exclusión de María Corina Machado genera un déficit estructural de representatividad, pues ella concentra el apoyo mayoritario de la oposición y una parte significativa de la sociedad civil. Cualquier acuerdo alcanzado sin su “bendición” carecerá de internalización social y será percibido como un pacto de élites.

Con la consecuencia estratégica de que los acuerdos tendrán baja legitimidad popular y alta probabilidad de rechazo o incumplimiento. La oposición que fue invitada a participar -de PJ y VP- no podrá “vender” el resultado a su base, y el chavismo, por su parte, perderá la carta de “diálogo inclusivo” ante la comunidad internacional.

2. El riesgo de la trampa “Eterna”

Dilatar las decisiones clave hacia un horizonte de 18 a 24 meses es la mayor amenaza actual. Este enfoque genera:

*Pesimismo informado en la población (quien ya no cree en promesas a largo plazo)

*Fatiga social y riesgo creciente de desborde popular autónomo (movilizaciones no controladas por ningún liderazgo)

*Descapitalización del capital político acumulado tras los eventos de los últimos meses

Esta trampa es altamente probable que ocurra si el diálogo se convierte en un mecanismo de “gestión del tiempo” en lugar de “gestión del cambio”. El costo sería una nueva ola de frustración que podría desestabilizar cualquier acuerdo alcanzado. Y en ese río revuelto, el chavismo 3.0 sigue obteniendo su alimento vital que es más tiempo de permanencia en el poder.

3. La fractura irresoluble del chavismo residual

La contradicción interna entre:

*La línea pragmática-diplomática de Delcy Rodríguez (busca oxígeno internacional y manejo de la transición).

*El aparato coercitivo-militar de Diosdado Cabello (prioriza control territorial y resistencia).

Es estructural e irresoluble en el corto plazo. Esta fractura impide que el chavismo presente una propuesta unificada de gobernabilidad, con la implicación de que cualquier negociación con “el chavismo” será en realidad una negociación con facciones en conflicto interno, lo que reduce drásticamente la capacidad de cumplimiento de los acuerdos.

4. Tensiones internas en la administración de EEUU

La política estadounidense hacia Venezuela estará condicionada por tres vectores en tensión:

1. Mercantilismo energético (Trump) → prioriza estabilización rápida y flujo de petróleo.

2. Seguridad regional (Rubio) → exige desmantelamiento de estructuras de influencia iraní-rusa y control de migración.

3. Contención de riesgos (Claver-Carone y ala realista) → prefiere gradualismo para evitar colapso desordenado.

Con la consecuencia de que el respaldo de Washington será condicionado y por fases. La velocidad y profundidad del apoyo dependerá de quién domine la narrativa interna en la Casa Blanca en las próximas semanas. Y no perder de vista el peso tras bambalinas de Richard Grenell como artífice de la estrategia de poner a Dinorah sobre la mesa, con la idea de crear una mueva instancia que permita seguir ganando tiempo con la esperanza de que los tiempos cambien en Washington y el chavismo 3.0 se mantenga el mayor tiempo posible.

5.La irreversibilidad de la pérdida del miedo social

La ciudadanía venezolana ha cruzado un umbral psicológico clave: ya no tiene miedo… el síndrome de Estocolmo fue vencido. La exigencia de “Elecciones YA” y la disposición a la movilización en las calles se han convertido en factores estructurales que forzarán la agenda por encima de cualquier acuerdo de cúpulas.

Esta pérdida del miedo es irreversible a corto y mediano plazo; y cualquier intento de posponer soluciones concretas no hará otra cosa que aumentar la probabilidad de expresiones autónomas de descontento.

Estamos ante un escenario de alta volatilidad controlada pero frágil. El diálogo del 1 de agosto tiene muy poco margen de error: si no genera resultados rápidos y legítimos, las fuerzas centrífugas (fractura chavista, impaciencia social, tensiones en EE.UU.) pueden desbordar el proceso.

Hay una ventana de oportunidad muy estrecha que se mide en semanas, no en meses.

La oposición debe mantener una postura de diálogo exigente pero responsable, sin ceder en los puntos de legitimidad y plazos. Al mismo tiempo, debe prepararse para el escenario en el que el diálogo fracase o se dilate, fortaleciendo su narrativa y su capacidad de movilización ordenada.

6. Escenarios de movilización

A continuación, se presentan cuatro escenarios posibles de movilización ciudadana, ordenados de menor a mayor intensidad. Cada uno evalúa probabilidad, desencadenantes, dinámica esperada y consecuencias estratégicas.

Escenario 1: Movilización Controlada / Baja Intensidad (Probabilidad: 35%)

*Desencadenante: Diálogo del 1° de agosto produce algún acuerdo mínimo (hoja de ruta con plazos vagos) y el gobierno ofrece gestos simbólicos.

*Dinámica: Protestas focalizadas y pacíficas en zonas opositoras (este de Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto). Comanditos y redes ciudadanas organizan marchas sectoriales.

*Características: Alta capacidad de convocatoria de MCM, pero sin desborde. Enfoque en “presión inteligente” más que confrontación.

*Consecuencias: Mantiene presión, pero no altera el equilibrio. Fortalece la narrativa de “oposición responsable”.

Escenario 2: Movilización Fragmentada / Media Intensidad (Probabilidad: 40% – Escenario Base más probable)

*Desencadenante: Diálogo fracasa o produce acuerdos diluidos (“trampa eterna”).

*Dinámica: Protestas simultáneas pero desconectadas en varias ciudades. Algunos focos radicales (barrios populares y universidades) con cacerolazos nocturnos y cierres de vías. MCM intenta canalizar, pero pierde control parcial en sectores.

*Características: Cansancio acumulado + pérdida del miedo genera espontaneidad. Mayor participación de jóvenes y clase media baja.

*Consecuencias: Presión creciente sobre el gobierno y la comunidad internacional, pero riesgo de fatiga si no hay liderazgo claro.

Escenario 3: Movilización Masiva y Sostenida / Alta Intensidad (Probabilidad: 20%)

*Desencadenante: Diálogo se percibe como farsa total + nuevo escándalo de represión o dilación evidente.

*Dinámica: Gran marcha nacional convocada por MCM con alta adhesión (similar a 2017 pero con mayor participación popular). Cacerolazos masivos en todo el país. Posibles paros sectoriales (transporte, comercio).

*Características: Unidad opositora alta. Presión internacional fuerte. Riesgo de represión selectiva fuerte.

*Consecuencias: Puede forzar concesiones reales o acelerar intervención/involucramiento internacional más profundo.

Escenario 4: Desborde Autónomo e Incontrolado (Probabilidad: 5-10%)

*Desencadenante: Fracaso rotundo del diálogo + represión desproporcionada + deterioro económico brusco.

*Dinámica: Protestas caóticas, saqueos en algunas zonas, violencia focalizada y pérdida de control por parte de todos los liderazgos (incluida MCM).

*Características: Predominio de sectores populares más afectados. Difícil de canalizar políticamente.

*Consecuencias: Muy peligroso. Puede justificar mano dura del régimen o intervención externa desordenada. Alto costo humano y erosión de capital político opositor.

Factores que determinarán el escenario real

*Calidad del resultado del 1 de agosto (legitimidad y plazos concretos).

*Capacidad de MCM para mantener el liderazgo narrativo y operativo.

*Cohesión o fractura dentro del chavismo (Delcy vs. Diosdado).

*Posición de EEUU (velocidad del respaldo visible).

Condiciones socioeconómicas (escasez de gasolina, agua, electricidad en las próximas semanas).

La mejor opción es evitar el Escenario 4 y empujar hacia el Escenario 3 controlado. Para ello se requiere:

*Preparar desde ya una hoja de ruta de movilización escalonada y disciplinada.

*Fortalecer los comanditos como red de contención y organización.

*Mantener comunicación clara y unificada (evitar mensajes mixtos).

*Tener listo un plan de “salida política” si la movilización logra objetivos concretos.

La calle ya no es solo una opción, sino que se ha convertido en una variable estructural, con el desafío de convertir la energía social en presión inteligente y dirigida, y no en un desborde caótico.

7. Evaluación General de la Probabilidad del Regreso de María Corina Machado

El plan de regreso original asumía un respaldo internacional activo y coordinado de EEUU. Esa premisa ya no se sostiene, pues la Casa Blanca ha frenado explícitamente sus intentos de volver, argumentando riesgos de seguridad y de desestabilización durante la reconstrucción post-terremoto.

El corredor seguro con garantías formales de EEUU, central en el plan operativo original, requiere hoy una gestión diplomática adicional que no estaba contemplada: recomponer primero la relación con Washington antes de fijar fecha de regreso.

Por eso, el regreso de MCM ya no es un tema exclusivamente político, sino un factor estructural del proceso de transición. Su presencia física en Venezuela se ha convertido en una demanda ciudadana creciente y en una variable que condiciona la credibilidad de cualquier acuerdo.

Factores habilitantes

Análisis de los elementos clave que impulsan el escenario político.

Presión social irreversiblealta.

La ciudadanía exige liderazgo visible. “MCM en Venezuela” es consigna mayoritaria.

Apoyo internacionalalta.

EE.UU. (Trump-Rubio), Colombia, España y UE ven su regreso como garantía de seriedad de la transición.

Fractura chavistamedia-alta.

Delcy y sector pragmático pueden aceptar su regreso como costo controlable para ganar oxígeno.

Ventana post-diálogomedia.

Si el 1 de agosto produce algún acuerdo, el regreso puede ser parte de un “gesto de distensión”.

Capacidad operativaalta.

Redes de comanditos y logística de la diáspora están listas para facilitar ingreso seguro.

Factores inhibientes

FactorFuerzaComentario
Control coercitivo de DiosdadoAltaEl ala dura ve el regreso como amenaza existencial y puede bloquearlo o sabotearlo.
Riesgo de represiónAltaPosible detención o “accidente” al ingresar.
Falta de garantías formalesMedia-altaSin acuerdo explícito de protección internacional, el riesgo físico es elevado.
Cálculo de timing del régimenMediaPueden preferir retrasar el regreso para negociar mejores condiciones.
Divisiones internas opositorasBaja-mediaAlgunos sectores temen que su regreso les reste protagonismo.

Riesgos principales y acciones de mitigación

RiesgoProbabilidadImpactoAcción de mitigación recomendada
Detención o inhabilitación a la llegadaAltaMuy altoCoordinación previa con EE.UU., Colombia y OEA para “corredor seguro”. Anuncio público con testigos internacionales.
Accidente o atentado selectivoMedia-AltaCatastróficoLogística de bajo perfil + ruta alterna + equipo de seguridad profesional.
Manipulación mediáticaAltaAltoNarrativa preparada: “Regreso por la unidad nacional y la democracia”.
Fractura opositora por timingMediaMedioComunicación interna previa con principales aliados.
Desborde popular incontroladoMediaAltoPlan de movilización ordenada activado solo si es necesario.

Recomendaciones estratégicas

1. No activar el plan de regreso hasta reabrir canal directo con el Departamento de Estado; El riesgo reputacional de otro desmentido público (como el del cierre de aeropuertos en junio) es alto

2. Fijar postura pública de MCM inmediatamente después del cierre del sábado 1 de agosto

3. Monitorear la reacción de la diáspora y del Congreso de EE.UU. (aliados históricos de MCM) como termómetro de si el enfriamiento con la Casa Blanca es coyuntural o estructural. Preparar dos escenarios:

a) Regreso pactado (ideal): Con anuncio conjunto y protección internacional.

b) Regreso por presión (probable): Entrada sorpresiva o semi-clandestina con fuerte respaldo internacional visible.

4. Mantener presión controlada en las calles para que el costo de bloquear su regreso sea mayor que el de permitirla.

El diálogo del 1 de agosto se instala con un desequilibrio de origen: excluye a la líder con mayor respaldo popular y corre bajo un libreto redactado en Washington. Pero el propio Washington ya no habla con una sola voz sobre Venezuela: Apoya el mecanismo institucional y, al mismo tiempo, ha retirado apoyo personal a Machado. Esa doble señal —no la calle, no el chavismo— es hoy la variable más determinante para esta fecha.

Y las cosas pueden volver a cambiar… no olvidar que en este experimento de laboratorio con Venezuela van aprendiendo sobre la marcha.

Correo: btripierntn@gmail.com – Instagram: @benjamintripier – X/Twitter: @btripier

 

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