El diputado a la Asamblea Nacional por el estado Nueva Esparta, Arsenio Henríquez, miembro del Movimiento de Integridad Nacional (Minunidad) y dirigente del Movimiento para la Defensa de los Trabajadores (Modetrab), hizo un llamado urgente y enérgico a todos los sectores de la vida nacional —empresarios, Gobierno Nacional, partidos políticos y sociedad civil— a unificar esfuerzos en torno a la defensa integral de la clase trabajadora como el único motor real para la reconstrucción económica y social del país.
El principal capital que tiene una nación no está en sus subsuelos ni en sus riquezas materiales; está en los hombros de su clase trabajadora. Si queremos reconstruir a Venezuela, debemos empezar por recuperar la dignidad de quienes la sostienen con su esfuerzo diario, mejorando de forma inmediata sus condiciones de vida, afirmó Henríquez.
El parlamentario y especialista en derecho laboral enfatizó que cualquier intento de recuperación económica viable debe pasar por el reconocimiento y cumplimiento estricto de las garantías consagradas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). En este sentido, recordó que la Carta Magna blinda el trabajo como un hecho social y establece principios rectores que no pueden ser vulnerados ni flexibilizados bajo ninguna circunstancia.
Durante su declaración, el diputado desglosó los pilares jurídicos esenciales que hoy más que nunca deben ser defendidos en las inspectorías, tribunales y mesas de negociación:
Principio de Progresividad e Intangibilidad: Conforme al texto constitucional, los derechos laborales deben avanzar, nunca retroceder. Ninguna medida, ley o decreto puede alterar o disminuir los beneficios ya alcanzados por los trabajadores.
Irrenunciabilidad de los Derechos Laborales: Todo acuerdo, convenio o contrato que pretenda rebajar, relajar o suprimir los derechos de los trabajadores es nulo de toda nulidad. Los derechos de los trabajadores son inalienables.
El Principio In Dubio Pro Operario: Ante cualquier duda en la interpretación o concurrencia de normas legales o contractuales, la balanza de la justicia debe inclinarse siempre hacia la opción que resulte más favorable al trabajador.
La defensa del salario y las prestaciones sociales
Henríquez hizo especial hincapié en la urgencia de rescatar el valor real del trabajo a través de la restitución del poder adquisitivo y la protección del patrimonio familiar.
La defensa de la retroactividad de las prestaciones sociales no es negociable. El artículo 92 de nuestra Constitución es claro: las prestaciones sociales son un derecho adquirido que recompensa la antigüedad en el servicio y ampara al trabajador en caso de cesantía. Junto al salario digno, constituyen créditos de exigibilidad inmediata cuya mora genera intereses, y su valor debe estar plenamente protegido contra los embates de la realidad económica, sentenció el dirigente de Modetrab.
Finalmente, el diputado Arsenio Henríquez reiteró que el bienestar de la clase trabajadora es la única garantía de paz social y estabilidad económica sostenible. Exhortó a la dirigencia política y al empresariado a dejar a un lado la retórica y pasar a las acciones concretas que devuelvan el valor real al salario y garanticen un marco de justicia laboral.
Nota d
