Nuestro primer mensaje es de gratitud.
Cáritas Venezuela con los Afectados por el Sismo: El Abrazo de la Iglesia.
La respuesta de la población ha sido inmediata, generosa y conmovedora. Desde las primeras horas, miles de venezolanos y venezolanas se volcaron a ayudar: vecinos rescatando vecinos, familias compartiendo lo poco que tienen, voluntarios entregando su tiempo y su esfuerzo sin descanso. A esa solidaridad se han sumado nuestros aliados nacionales e internacionales —Cáritas hermanas de la región y el mundo, la Iglesia universal, organismos humanitarios, empresas, instituciones y donantes individuales— que han hecho llegar su apoyo con una rapidez que renueva nuestra esperanza.
A cada persona que ha tendido la mano: gracias. Su solidaridad ya es, en sí misma, una forma de reconstrucción.
La generosidad ha sido tan grande que hoy nuestro principal reto no es la falta de apoyo, sino la capacidad de canalizarlo con orden, transparencia y rapidez hacia quienes más lo necesitan. Nuestros depósitos y almacenes han recibido un volumen extraordinario de donaciones, y debemos garantizar que esa ayuda no se quede almacenada, sino que llegue a manos de las familias afectadas en el menor tiempo posible. Una emergencia de esta magnitud exige articulación, método y coordinación.
