*El repudio se convirtió en condena.
El dirigente político afirmó que, acorralado por el rechazo popular, el Rodrigato recurre a un nuevo gatopardismo: cambia funcionarios para no cambiar el modelo que llevó a Venezuela al colapso.
El periodista y dirigente político Omar González Moreno aseguró que el reciente enroque de altos funcionarios ordenado por Delcy Rodríguez constituye un intento desesperado de maquillar el desgaste de un régimen cada vez más repudiado por los venezolanos.
A su juicio, mover a José David Cabello del Seniat a Pequiven, trasladar a Román Maniglia al Seniat y seguir reciclando a las mismas figuras del chavismo depredador no representa una renovación, sino un clásico ejercicio de gatopardismo: cambiar para que no cambie nada y prolongar la permanencia de un modelo que la ciudadanía ya condenó.
Las más recientes encuestas confirman que el rechazo ciudadano contra Delcy Rodríguez y el resto de la dirigencia chavista alcanzó un punto de quiebre tras la tragedia provocada por los terremotos del pasado 24 de junio.
Según el más reciente estudio Latam Pulse, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg, la casi totalidad de los venezolanos desaprueba la gestión de Delcy Rodríguez; rechaza la respuesta oficial frente a la emergencia, ocho de cada diez califican como pésima la situación económica y la corrupción aparece como el principal problema nacional.
El sondeo también muestra que el grueso de la población considera aún más urgente la celebración de nuevas elecciones tras la catástrofe.
Los venezolanos ya emitieron su veredicto. El terremoto terminó de derrumbar la nula credibilidad que le quedaba al Rodrigato. Ahora intentan esconder el fracaso moviendo a los mismos responsables de un escritorio a otro, como si el problema fueran los cargos y no quienes destruyeron las instituciones del país, expresó González Moreno.
Estamos frente al viejo gatopardismo: cambiar para que no cambie nada. No hay renovación, no hay rectificación ni rendición de cuentas. Solo reciclan a los mismos responsables del desastre con la esperanza de aferrarse al poder unos meses más, agregó.
A juicio del dirigente, la tragedia dejó en evidencia profundas deficiencias institucionales y una respuesta oficial ampliamente cuestionada por los ciudadanos y organizaciones durante la emergencia.
Las víctimas vieron cómo fueron los ciudadanos, los médicos, los bomberos y los rescatistas quienes dieron la cara mientras el aparato del poder era incapaz de responder con la rapidez que la tragedia exigía, dijo.
Ese contraste explica por qué el rechazo sigue creciendo. Ningún enroque podrá ocultar el agotamiento de un modelo que perdió toda legitimidad ante los venezolanos, agregó.
González Moreno concluyó que Venezuela no necesita un reciclaje de funcionarios severamente cuestionados, sino un cambio político auténtico que permita al pueblo decidir libremente su futuro y reconstruir las instituciones democráticas del país.
Nota de prensa.
