Italo Zapata – Editorial de Poder Ciudadano
El dolor que embarga a nuestra nación tras el devastador sismo que sacudió la región capital y el litoral central es incalculable. Vivimos horas de duelo, escombros y profunda fractura social. Sin embargo, en medio de la peor catástrofe que haya azotado nuestra infraestructura y nuestras comunidades, emerge una realidad que no solo desgarra el alma, sino que exige una respuesta inmediata, firme y contundente de toda la sociedad: la extrema vulnerabilidad y la desaparición de niños huérfanos o separados de sus familias en el estado La Guaira.
La tragedia ya ha sido despiadada con la infancia. Las alarmantes denuncias sobre pérdidas masivas de menores en el litoral central, sumadas al colapso de infraestructuras de salud, nos llenan de luto y consternación. Pero lo que está ocurriendo en la fase posterior con los sobrevivientes que perdieron a sus padres o representantes en el caos del rescate es una alarma roja que Poder Cudadano no va a callar.
La falta de un censo oficial centralizado, el colapso institucional y el desorden en los centros asistenciales están abriendo las puertas a una situación de extrema gravedad. Es inadmisible y alarmante que menores rescatados con vida de entre las ruinas —como el preocupante caso de la pequeña Amaia Landaeta en Punta de Mulatos— se desvanezcan de los registros de los hospitales y refugios sin dejar rastro de su paradero.
No podemos permitir que el caos y la emergencia sirvan de mampara para que mafias inescrupulosas vulneren el futuro de nuestra patria. El dolor por la pérdida de una familia no puede verse agravado por el terror de la desprotección institucional y el riesgo inminente de la trata infantil. La solidaridad comunitaria es vital, pero el traslado descontrolado de niños sin fiscalización es un peligro inaceptable.
Ante esta alarmante realidad, Poder Ciudadano exige de manera categórica:
1.- Activación de un Protocolo de Registro Estricto y Obligatorio: Ningún menor de edad que se encuentre en situación de orfandad o separación familiar puede ser trasladado de un refugio, centro asistencial o zona de campaña sin un registro riguroso de identidad, huellas, número telefónico verificado y dirección exacta de destino del cuidador temporal.
2.- Canalización Única a través de Organismos Internacionales: Exigimos que la Cruz Roja Internacional y las agencias de protección de la infancia asuman de inmediato la custodia, auditoría y centralización de las listas de menores sobrevivientes, garantizando la transparencia y la trazabilidad absoluta de cada vida.
3.- Control y Blindaje de Refugios: Las comunidades organizadas, los vecinos y las brigadas de rescate deben actuar como un escudo en cada centro de acopio en La Guaira y Caracas, impidiendo de forma coordinada la entrega irregular de niños a particulares sin la debida acreditación legal y el acompañamiento humanitario.
En esta hora de profunda reconstrucción moral y civil, la medida de nuestra dignidad como sociedad se definirá por la capacidad que tengamos de proteger a los más indefensos. Los niños de La Guaira que hoy se encuentran solos no están desamparados: tienen a todo un país que debe levantarse para ser su voz y su resguardo.
La reconstrucción institucional empieza por salvar y defender la vida de nuestros hijos. No permitiremos que la indolencia o el crimen organizado nos arrebaten el futuro.
El Poder Ciudadano es la gente.
Dirección Ejecutiva Nacional – Miércoles, 8 de julio de 2026
