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Después de la adrenalina de la urgencia, llegan los primeros auxilios psicológicos a Venezuela

 

Los miembros de un equipo brasileño de búsqueda y rescate trabajan entre los escombros que dejó el terremoto que sacudió el estado de La Guaira el miércoles (1).

Más de 150 cuerpos sin identificar fueron enterrados en una larga hilera de fosas individuales en un cementerio de Venezuela tras el doble terremoto que golpeó al país el 24 de junio. Los equipos internacionales de rescate comienzan a retirarse, ya que las posibilidades de encontrar supervivientes son mínimas. Voluntarios, rescatistas y familiares empiezan a sentir el impacto psicológico de la tragedia. Informe para RFI desde La Guaira, con Melissa Barra y Jad El Khoury.

En Venezuela está por cumplirse la segunda semana desde el doble y mortífero terremoto que azotó la región de La Guaira. Los carros fúnebres se suceden frente a la morgue improvisada. Edgardo, de 20 años, espera sobre su moto. Llegó para identificar el cuerpo de su primo. Este será su último viaje entre Caracas y la zona del desastre.

Estamos esperando que nos den respuesta sobre si el cuerpo de mi primo está aquí para poder mandarlo a cremar. Desde el miércoles estamos sube y baja, sube y baja, sube y baja.

Edgardo lleva varios días buscando a su primo, pero también ha ayudado a otras familias a localizar a sus seres queridos.

He estado ayudando lo más que puedo a cualquier persona que lo necesite, al mismo tiempo que estoy buscando a mi primo. Ayudamos a una señora a sacar a su hijo. Es ahora, cuando uno descansa, que empieza a darle vueltas en la cabeza a las cosas. Aparecen los dolores y todo aquello de lo que uno se acuerda. Al principio no es así, porque es el momento de la adrenalina. Pero ya ha llegado el momento en que uno se relaja y las cosas golpean fuerte, explica.

Creen que hubieran podido hacer más

A 15 minutos de allí, los supervivientes de Catia La Mar se refugiaron en un estacionamiento. Un equipo de la ONG israelí IsraAID distribuye comida en las carpas. La psicóloga Karen Munzón es una de sus integrantes.

El sentimiento generalizado que he podido observar entre rescatistas, funcionarios y voluntarios es que sienten que su labor no ha sido suficiente. Creen que deben quedarse para seguir dándolo todo. Este sentimiento también lo comparten muchos de quienes han recuperado los cuerpos de personas fallecidas. Llevan en el corazón el peso de muchas historias. Ahí es donde hemos entrado nosotros para brindar esos ‘primeros auxilios psicológicos’, así como herramientas prácticas de autocuidado para que puedan recargarse y continuar, subraya.

Los equipos extranjeros de rescate empiezan a abandonar Venezuela. Solo el personal humanitario permanecerá para asistir a los supervivientes.

Melissa Barra

 

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