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El golpe de los terremotos sobre la economía venezolana, explicado y analizado por Pedro Palma

 

El dólar y la inflación podrían subir con más fuerza si el gobierno recurre al Banco Central de Venezuela para financiar la emergencia y la reconstrucción de las zonas destruidas por los terremotos, advierte el economista Pedro Palma.-

Hasta el día 24 de junio a las 6:04 minutos de la tarde, todas las proyecciones indicaban que la economía de Venezuela iba a crecer con fuerza este año, con menos inflación y cierta moderación cambiaria. También se previa la llegada gradual de enormes inversiones en petróleo, gas y electricidad. A esa hora los terremotos también movieron el tablero de los escenarios.

Las exceptivas se mantenían positivas, aunque se habían moderado respecto al desproporcionado optimismo de comienzos de año. Pero aun así, las proyecciones eran mucho mejores que las de 2025.

Ahora que Venezuela sufrió dos espantosos terremotos, con el peor desastre natural en al menos tres décadas, ¿cuál podría ser el impacto de todo esto en la economía

Pedro Palma, uno de los decanos de los economistas venezolanos, director de la firma de consultoría Ecoanalítica y experto en políticas públicas, explicó: Yo veo la situación que actualmente está atravesando el país como algo muy preocupante.

Después de un inicio de año en el que nos estábamos cifrando grandes esperanzas de crecimiento económico, que era el inicio posiblemente de un proceso de expansión económica, de inversión extranjera que iba a venir, y por lo tanto el inicio de un proceso de recuperación importante para el país, toda esta situación que hemos vivido desde el 24 de junio para acá cambia completamente el panorama.

Esta devastación sísmica nos agarra en un momento donde tenemos un gobierno prácticamente fallido, con muy pocos recursos, donde no se habían materializado todavía las inversiones importantes, debido a que no están dadas las condiciones para que esa inversión comience a materializarse, señala Palma.

¿De dónde saldrá el dinero para la reconstrucción?

Una evaluación preliminar del PNUD, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, cifra en unos $6.700 millones los daños económicos directos dejados por los terremotos, lo que equivale a un 6% del Producto Interno Bruto (PIB) o suma total de riqueza que produce una economía en forma de bienes y servicios.

Pero el PNUD advierte que hay un rango de incertidumbre, por lo que el costo puede estar entre $4.700 y $8.700 millones.

Este modelo se refiere unicamente a daños físicos directos causados por el movimiento del suelo. No incluye pérdidas económicas indirectas, daños a infraestructura lineal ni los costos totales de reconstrucción, que suelen superar ampliamente los daños directos. El impacto económico total suele ser entre 1,5 y 3 veces el valor de los daños directos.

Aunque los mayores daños se concentran en La Guaira, Distrito Capital, Miranda, Carabobo y Aragua, el impacto será en toda la economía nacional.

Si bien había ciertos indicadores de aumento de la producción de petróleo debido a las licencias dadas a Chevron y a otras compañías europeas, todavía no se había materializado esa expectativa de crecimiento económico y de inversiones que se aspiraban en el futuro inmediato de Venezuela, señala por su parte Palma.

Este sismo ha implicado unas pérdidas muy importantes que algunos lo calculan entre un nueve y 10 por ciento del PIB, calcula.

Financiar la necesaria reconstrucción

Ello a la vez implica no solamente unas pérdidas económicas y de la infraestructura muy importante, sino también un efecto realmente devastador sobre un conjunto de venezolanos también muy importante, que han perdido sus viviendas, han sufrido la pérdida de personas cercanas, de familiares cercanos y por lo tanto un cuadro realmente dramático que estamos viviendo en este momento en el país.

Palma observa que la recuperación es absolutamente necesaria, y los esfuerzos para atender los problemas más inmediatos que ha causado esta desgracia sísmica son impostergables.

Sin embargo, la gran pregunta es dónde van a estar los recursos para realmente financiar ese proceso de recuperación.

Venezuela no tiene acceso a los mercados financieros internacionales, no tiene acceso al crédito internacional, tiene unos niveles de reservas muy bajos y no cuenta con una disponibilidad de recursos importante ni con un flujo de divisas por exportaciones lo suficientemente amplio, explica Palma.

Otra vez la amenaza del dinero sin respaldo

Entonces, la gran pregunta es si el gobierno va a atacar esos esfuerzos de recuperación a través de gasto público deficitario financiado por el Banco Central, señala Palma.

Si eso es así, esto sería algo por demás preocupante porque ello podría implicar una creación masiva de dinero por parte del Banco Central, señala Palma.

(En el pasado un gobierno, que históricamente ha gastado más de lo que percibe, ha recurrido a lo que los economistas llaman emisión de dinero inorgánico, sin respaldo, para pagar cuentas pendientes y cubrir el déficit fiscal crónico. Esta es una de las causas primordiales de la inflación galopante).

Esta expansión de la oferta monetaria desproporcionadamente alta, al no venir acompañada por un incremento en los niveles de producción, o en los niveles de oferta de bienes y de servicios, podría agravar sustancialmente los niveles de inflación que aún se mantienen en niveles extraordinariamente altos, advierte Palma

Hasta mediados de junio, economistas de Ecoanalítica proyectaban que la inflación en Venezuela cerraría el 2026 en 167%, con fuerte desaceleración frente a la tendencia que traía a comienzos de año. Pero estimaban que en los 12 meses, el indicador estaría en 55,9%, lo que hubiera supuesta una de las cifras anualizadas más bajas de los últimos años.

Durante los cinco primeros meses del año, de acuerdo a los datos del Banco Central, hemos tenido una inflación del orden del 100%. La inflación anualizada de mayo a mayo es una cifra de tres dígitos medios, por lo tanto una inflación descomunalmente alta, aclara Palma.

Si los esfuerzos de recuperación tras los daños dejados por los terremotos se financian por la vía de gasto público deficitario financiado por el Banco Central, con una expansión monetaria desproporcionada, estaríamos hablando de un agravamiento de las presiones inflacionarias al punto de que podríamos nuevamente caer en una situación de inflación galopante o hiperinflacionaria, advierte.

Este miércoles el encargado de negocios de Eatados Unidos en Venezuela, John Barret, señaló durante una conferencia de prensa que la destrucción causada por los terremotos no afectó al sector petrolero ni al gasífero del país.

Entonces, se seguirá con las inversiones de Estados Unidos y del sector privado de todo el mundo, dijo Barret al señalar que antes de la tragedia ya se había iniciado lo que su país califica como la fase de recuperación económica del presidente Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio.

Entonces los ingresos del país siguen llegando a través de cuentas especializadas que el Tesoro de Estados Unidos. Hemos asegurado que los equipos de la Tesoreria de EEUU y el Departamento de Estado sigan trabajando muy estrechamente para asegurarse de que estos fondos estén disponibles para estos esfuerzos específicos como reconstrucción, alojamiento, salud y generación de energía, dijo Barret.

Qué esperar del dólar después de los terremotos

Palma advierte que la expansión monetaria por el financiamiento del gasto público deficitario a través del BCV generaría una presión importante en el mercado cambiario.

Es que dada la alta inflación y la baja preferencia del público por activos líquidos en bolívares, esa inyección masiva de oferta monetaria por parte del BCV alimentaria salidas masivas de capitales, lo que agravarían la situación crítica de las reservas internacionales.

También se dificultaría la indisponibilidad de divisas tan necesarias para el financiamiento de la recuperación económica y la importación de bienes y de servicios, incluyendo bienes de capital requeridos por el país (como maquinarias y equipos).

Es crucial el papel de Estados Unidos

Se hace impostergable que Venezuela se incorpore o tenga acceso a un financiamiento importante en moneda fuerte, dice Palma al observar que aquí Estados Unidos tendría que jugar un papel muy importante, dada la situación prácticamente de protectorado que se ha desarrollado por parte de ese país con Venezuela en los últimos meses.

Sería crítico, crucial, clave, el papel que tiene que jugar Estados Unidos. Tendría que jugar un papel para destrabar todas estas dificultades de Venezuela para acceder a moneda fuerte, tan requerida para financiar la recuperación de la economía.

La situación implicaría revisar las sanciones impuestas por Washington, lo que le permitiría a Venezuela tener acceso al financiamiento de organismos multilaterales (de crédito, como el Banco Interamericano de Desarrollo, o el Banco Mundial). Además, habrá que postergar completamente la esperada reestructuración de la deuda pública externa, debido a que Venezuela no podría afrontar pagos por esos conceptos.

La paradoja de la reconstrucción

En la historia económica hay documentados episodios en los que las inversiones masivas estimuladas por el gasto público en la reconstrucción tras largas depresiones económicas, guerras, o desastres naturales logran estimular la economía y espolear el crecimiento.

Desde este punto de vista, Palma coincide en que es posible esperar que la reconstrucción de infraestructura y viviendas destruidas por los terremotos podría generar un efecto expansivo de la actividad económica en Venezuela.

Sí, sin duda que eso neutralizaría los efectos negativos recesivos producidos por las enormes pérdidas patrimoniales que han implicado el sismo. Esa construcción masiva de viviendas sería algo positivo que contribuiría a mejorar el nivel de actividad económica, coincide.

Pero la gran pregunta es de donde van a salir los recursos para poder financiar esa recuperación sin que ello implique mayores presiones inflacionarias y salidas masivas de capital. Es decir, de dónde van a salir los recursos en moneda fuerte para financiar esa reconstrucción y esa construcción masiva de viviendas y de infraestructura, recalca el economista.

Omar Lugo – El Nacional

 

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