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¿Cuántos hermanos venezolanos se hubiesen salvados de morir sepultados bajo los escombros?, por Cristian Silva

 

Luto, llanto, tristeza y mucho dolor en Venezuela.

¡Nuestra patria Venezuela… Está triste… Estamos tristes!

Las primeras 72 horas en siniestros por movimientos telúricos ó terremotos son determinantes para rescatar el mayor número de sobrevivientes.

Y eso no ha ocurrido.

Somos “testigos de papel” de la mayor indolencia de un gobierno venezolano en retrasar acciones de rescate en el reciente doble terremoto que azotó la región central de Venezuela.

Las fuerzas armadas, policiales; otros cuerpos de seguridad, inteligencia, contrainteligencia, han sido de respuesta rápida e inmediata para reprimir cualquier manifestación de la población solicitando mejores salarios, por ejemplo.

Pero lentas… Demasiado lentas para tomar acciones inmediatas tendentes a salvar vidas sepultadas bajo los escombros de edificios en todo el litoral del ahora llamado estado La Guaira.

Han obstaculizado el ingreso de equipos, rescatistas, insumos, médicos, paramédicos, medicamentos, alimentos, a la zona de desastre.

Tanto a nivel local, regional, nacional e internacional.

¿Con cuál intención o propósito?… No lo sé… Quizás lo sabrán éllos.

¡Y lo más colosal!… Han quedado grabadas escenas inéditas de funcionarios que en vez de ayudar, escarbaban -como gallinas- buscando dólares u otros bienes para robárselos.

Esos no son hermanos míos y propongo debe retirárseles la nacionalidad venezolana.

Se han convertido en animales irracionales sin la menor pizca de humanidad, valores y principios.

Como los nazis alemanes en la segunda guerra mundial cuando después de asesinar sus víctimas en las cámaras de gas, y antes de cremarlos o enterrarlos en fosas comunes, les revisaban la boca para extraerles alguna prótesis o dientes de oro.

Ese comportamiento no es el humanismo cristiano ni nacionalista que nos enseñaron nuestros padres ni nuestros profesores en la era democrática venezolana.

¡Debemos comenzar a reconstruir de raíz y de inmediato la nueva Venezuela con sensibilidad, valores,  patriotismo, y responsabilidad ciudadana.

Mi más sentido pésame, acompañamiento solidario para mis infinitos “verdaderos hermanos venezolanos” quienes perdieron familiares, amigos, compañeros y/o compañeras de vida así como bienes materiales.

Dios nunca nos dejará desamparados, solos y empobrecidos.

Se les aprecia. Un fuerte abrazo.

Cristian Antonio Silva Potellá.

 

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