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El régimen dejó prácticamente solo al pueblo venezolano, dijo Omar González Moreno

 

*Abandono criminal. Saqueos en La Guaira 25-6-2026.

El dirigente político denunció que la tragedia sísmica expuso no solo la incapacidad del interinato, sino su profunda degradación moral.

El dirigente político venezolano Omar González Moreno reaccionó con indignación y dureza ante la desastrosa respuesta del régimen de Delcy Rodríguez frente a la catástrofe provocada por los terremotos que sacudieron Venezuela, afirmando que el país fue abandonado a su suerte en medio del dolor, la destrucción y la muerte.

Mientras las autoridades bloquearon el acceso a La Guaira, la zona más golpeada por el desastre, alegando razones operativas ante el caos y la congestión vehicular, miles de venezolanos quedaron prácticamente solos enfrentando la tragedia.

Durante cuatro días, ciudadanos comunes han asumido con sus propias manos la búsqueda de familiares desaparecidos, excavando entre escombros de casas y edificios colapsados ante la dramática ausencia de rescatistas estatales, bomberos, policías y militares.

Las cifras reflejan la magnitud del horror.

La Organización de las Naciones Unidas estima que hasta 6,76 millones de personas podrían haber resultado afectadas. Más de 72 horas después del doble sismo, todavía resulta difícil dimensionar la devastación.

Lo que hemos presenciado es sencillamente monstruoso. Miles de venezolanos atrapados entre escombros, familias gritando por ayuda, ciudadanos excavando con sus manos para salvar vidas… mientras el régimen demostraba una mezcla letal de incompetencia, indolencia y temor, sentenció.

González Moreno aseguró que el desastre dejó al desnudo una verdad brutal, que el aparato estatal venezolano ya no existe como estructura de protección ciudadana, sino como una maquinaria de control, corrupción y represión.

El terremoto no solo derrumbó edificios. También derrumbó el relato oficial y dejó expuestas tres décadas de destrucción, saqueo e inmoralidad. Quedó al descubierto un régimen inútil para salvar, pero eficiente para someter; rápido para reprimir, pero criminalmente lento —cuando no totalmente ausente— para rescatar.

El dirigente fue especialmente severo al referirse a militares y cuerpos policiales, cuestionando su conducta frente al sufrimiento de la población.

Es indignante ver a miles de hombres armados, dotados de vehículos, equipos y recursos del Estado, convertidos en espectadores del sufrimiento nacional. Donde había niños sepultados, madres desesperadas y ancianos heridos, no apareció la fuerza pública para rescatar. Su prioridad nunca ha sido proteger al pueblo, sino proteger al poder.

Aunque el régimen encargado informó la llegada de 1.600 rescatistas internacionales en 17 vuelos, González Moreno advirtió que la ayuda externa, aunque valiosa, llegó cuando ya se habían perdido horas críticas para salvar vidas.

Cada hora perdida cuesta vidas. La prioridad sigue siendo encontrar personas con vida, pero la tragedia pudo ser menor si hubiese existido un sistema de protección civil funcional.

A su juicio, la tragedia expuso la degradación ética de quienes hoy controlan el Estado.

No estamos solo ante incompetentes. Estamos frente a una estructura deshumanizada que perdió toda sensibilidad moral. La indiferencia ante el dolor de un pueblo sepultado es una forma de crimen.

González Moreno afirmó que casi tres décadas de destrucción institucional explican la magnitud del colapso.

Casi 30 años de saqueo, corrupción y demolición institucional tenían que desembocar en esto, en un país donde, cuando llega la tragedia, el ciudadano queda solo entre ruinas, polvo y muerte.

Finalmente, envió un mensaje contundente al país.

Venezuela no solo debe reconstruir edificios. Debe desmontar un sistema podrido que abandonó a su gente. Porque un poder que no protege a su pueblo en la hora más oscura pierde toda legitimidad moral para seguir gobernando.

Nota de Prensa.

 

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