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Cómo sobrellevar el impacto emocional después del terremoto en Venezuela

 

Tras el reciente sismo registrado en Venezuela, una experiencia poco habitual en el país, miles de personas han quedado atravesadas por una mezcla de miedo, incertidumbre y una sensación persistente de “seguir temblando” incluso después de que el movimiento haya cesado. En una sociedad que no está acostumbrada a este tipo de fenómenos naturales, el impacto emocional puede ser tan significativo como el físico.

En este contexto, especialistas en bienestar emocional y acompañamiento psicológico señalan la importancia de validar lo vivido, comprender las reacciones del cuerpo y la mente, y abrir espacios seguros para transitar el miedo, el duelo y la ansiedad que deja este tipo de experiencias.

Un sismo no solo mueve la tierra. También sacude certezas, memorias y emociones que muchas veces no sabíamos que estaban ahí.

Terremoto Venezuela 24 6 2026

En Venezuela, donde estos fenómenos no forman parte de la cotidianidad, la reacción emocional suele ser más intensa: sobresalto, insomnio, hipervigilancia, sensación de que “algo sigue ocurriendo”, o miedo a que vuelva a repetirse en cualquier momento.

Estas respuestas no son exageraciones. Son reacciones naturales del sistema nervioso ante una experiencia percibida como amenaza. Hoy, más que nunca, se hace necesario hablar de salud emocional colectiva.

No todas las personas viven el impacto de la misma manera. Algunas reaccionan con ansiedad inmediata, otras con bloqueo emocional, y muchas con una tristeza profunda que no siempre tiene palabras. Porque no solo se puede llorar por lo que se perdió físicamente, sino también por lo que se sintió que se perdió: la seguridad, la calma, la rutina, e incluso los sueños que parecían estables.

En este sentido, la validación emocional se convierte en el primer paso para la recuperación. Reconocer el miedo no lo intensifica. Lo ordena. Permitir el llanto no debilita. Libera. Y aceptar lo vivido no significa resignación, sino integración de la experiencia.

La coach de vida y especialista en Programación Neurolingüística, Deisy Terán Tosta, explica que en situaciones de impacto colectivo es común que el sistema emocional permanezca en “modo alerta” incluso después del evento.

“Después de una experiencia así, muchas personas sienten que su cuerpo sigue en peligro aunque la situación ya haya pasado. Es importante entender que esto es una respuesta del sistema nervioso y no un signo de debilidad”, señala.

Desde esta perspectiva, el acompañamiento emocional no busca eliminar el miedo de forma inmediata, sino ayudar a la persona a recuperar gradualmente su sensación de seguridad interna.

Herramientas para sobrellevar el impacto emocional

En momentos como este, especialistas recomiendan prácticas simples pero efectivas para ayudar al cuerpo y la mente a regularse:

1. Reconocer lo que se siente sin juicio

Nombrar el miedo, la tristeza o la confusión ayuda a disminuir su intensidad.

2. Volver al cuerpo y al presente

Respirar de forma consciente, sentir los pies en el suelo o identificar objetos alrededor ayuda a “volver” al aquí y ahora.

3. Reducir la sobreexposición a información alarmante

Estar informado es importante, pero la saturación puede aumentar la ansiedad.

4. Hablar con otros

Compartir lo vivido con personas de confianza ayuda a procesar la experiencia.

5. Aceptar el duelo emocional

El duelo no solo es por pérdidas materiales o humanas, también puede ser por la pérdida de seguridad o estabilidad emocional.

El derecho a sentir y a sanar

Uno de los aspectos más importantes en procesos de este tipo es comprender que no existe una única forma correcta de reaccionar. Cada persona vive el impacto desde su historia, su sensibilidad y sus recursos emocionales. Algunas necesitan hablar, otras silencio. Algunas lloran de inmediato, otras días después. Todas las respuestas son válidas.

Porque el bienestar emocional no exige fortaleza permanente, sino humanidad consciente.

En medio de la incertidumbre, el acompañamiento emocional se convierte en un acto de cuidado colectivo. Aceptar lo vivido, darle espacio al miedo y permitir el proceso de adaptación no es debilidad: es parte del camino hacia la recuperación.

Como señala Deisy Terán Tosta, “sanar no es olvidar lo que ocurrió, sino aprender a convivir con lo vivido sin que el miedo defina nuestra vida”.

Y en este momento, Venezuela no solo necesita volver a la calma del suelo, sino también a la calma interior de su gente.

Deisy Terán

 

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