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El gramo de oro cae a 129, 12 dólares

 

El oro cae por debajo de los 4.000 dólares la onza por primera vez desde noviembre 2025.

El metal pierde el 25% de su valor en 2026 al dejar de ser visto como refugio ante la incertidumbre y acaba penalizado por las expectativas de subida de tipos. Junio 2026.

La leyenda dice que al final del arcoíris hay una olla de oro, mientras que la realidad sugiere que el metal amarillo ha caído en un pozo cuyo fondo aún no se ve. El oro ha perdido una cuarta parte de su valor en apenas cinco meses desde que alcanzó sus máximos históricos a finales de enero, cuando la onza superó los 5.400 dólares (unos 4.760 euros). Tras dos días de caídas fuertes, llegó a caer este miércoles por debajo de los 4.000 dólares (3.525 euros) la onza por primera vez desde noviembre pasado, aunque al cierre europeo recuperó la cota del 4.000. Es la mayor corrección del metal desde la crisis financiera, y la situación tiene algunas similitudes.

Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de sus rangos (en los últimos meses), a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio, estiman los analistas de UBP. En ese contexto, ha cedido terreno frente al dólar, a su vez apoyado por su papel como divisa de referencia en el comercio del crudo y por el hecho de que EE UU sea hoy un importante exportador energético.

El oro construyó a lo largo del siglo pasado su reputación de refugio (es decir, resistente a las caídas bursátiles) a partir de una oferta físicamente limitada. Tradicionalmente, los inversores compran oro (en lingotes o en contratos financieros) para cubrirse de la inflación o de los vaivenes de otros activos: cuando el mundo se vuelve turbulento, el oro se mantiene fijo. No obstante, este patrón ha cambiado de un tiempo a esta parte. Tanto pequeños inversores así como las grandes entidades financieras llevan años accediendo al metal a través de productos sencillos, como los fondos cotizados (ETF), lo que ha ido alineando su comportamiento con el de la renta variable y los activos de riesgo: no se compra oro porque no baja, sino con la expectativa de que suba. En un primer momento, eso llevó al oro a triplicar su valor en los últimos tres años hasta sus máximos en enero pasado; ahora, en cambio, le está pasando factura.

El escenario para el oro se complica además por el aumento de las expectativas de subidas de tipos en EE UU, alimentadas por una inflación que ya se sitúa en el 4,2%, su nivel más alto en tres años. La semana pasada, la Reserva Federal mantuvo intacto el precio del dinero en su primera decisión bajo el mando de Kevin Warsh, pero el mercado empieza a descontar un giro más restrictivo. Los futuros sobre los fondos federales, que reflejan las previsiones de los grandes inversores sobre los tipos en EE UU, asignan ya más de un 50% de probabilidad a una subida después del verano, frente a menos del 30% de hace solo una semana.

Una política monetaria más restrictiva fortalecería el dólar, lo que históricamente penaliza al metal, y elevaría la rentabilidad de los bonos, otro activo que compite directamente con el oro por el interés de los inversores más conservadores. El aparente final del conflicto en Oriente Medio, combinado con una Reserva Federal más agresiva, ha provocado un retroceso de los precios al desvanecerse el atractivo del oro, señalan los analistas del banco de inversión Macquarie Group en una nota publicada esta semana.

Arrastrado ahora por las expectativas de subida de tipos, el horizonte para el oro se enfría poco a poco. Los bancos de inversión Deutsche Bank y Goldman Sachs han rebajado en los últimos días sus previsiones para el metal a final de año, aunque todavía prevén una posible recuperación en los próximos meses, apoyada en la demanda aún estable de los bancos centrales, los grandes compradores de oro del mundo. La encuesta del World Gold Council, la mayor asociación del sector, señala que el 45% de las entidades prevé aumentar sus tenencias del metal.

Aun así, los recortes de los analistas sobre el valor del oro para final de año han sido significativos. Goldman Sachs redujo en 500 dólares (440 euros) su previsión, hasta los 4.900 dólares por onza (4.320 euros). Las previsiones de los bancos suelen ser cautas, por lo que los movimientos del oro durante el periodo pueden ser más intensos que los recogidos en esos objetivos.

Caio Mattos – El País de España

 

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