El secuestro centralista de los recursos petroleros condena al colapso a las comunidades de Venezuela.
A la nación venezolana
El municipio, base y fuente fundamental de la organización político-territorial de la República, está siendo sometido a un progresivo y sistemático desmantelamiento. Hoy, las alcaldías de todo el país atraviesan una situación financiera sumamente caótica, reducidas por el centralismo a deplorables oficinas de pago de nóminas de hambre. Su función primordial —la atención directa, la gestión de servicios públicos y la resolución de los problemas más sentidos de la población— está prácticamente paralizada.
Mientras el país escucha anuncios sobre el ingreso de enormes recursos provenientes de la venta del petróleo venezolano, la realidad en nuestros sectores, barrios y urbanizaciones es de total abandono: calles a oscuras, vialidad destrozada, escasez crónica de agua potable y la total precariedad en la recolección de desechos. Las autoridades locales están atadas de manos porque el poder central confisca y retiene de forma discrecional el dinero que, por mandato constitucional, pertenece a las regiones.
El dinero del petróleo es de los venezolanos, no de una parcialidad política
La descentralización no es una concesión; Es un derecho consagrado en nuestra Constitución. Ante este escenario de asfixia institucional que golpea la calidad de vida de la inmensa mayoría de los ciudadanos, Poder Ciudadano alerta al país y exige con absoluta contundencia:
*Restitución Inmediata del Situado Constitucional y el FCI: Exigimos que la totalidad de los recursos extraordinarios por venta de hidrocarburos sea distribuida de manera automática y proporcional a todas las alcaldías del país, sin rasgos, sesgos ni chantajes políticos. El bienestar de la gente no puede depender del color del gobernante de turno.
*Etiquetado de Recursos para la Inversión Local: El dinero asignado debe blindarse y destinarse exclusivamente a la recuperación de la infraestructura comunitaria y los servicios públicos esenciales, impidiendo que se disuelva en la burocracia.
*Gestión Eficiente desde la Base: La solución al caos municipal no llegará desde las oficinas de Caracas, sino desde la calle. Es urgente empoderar al ciudadano a través del binomio de gestión Parroquia-Consejo Comunal. Exigimos la reactivación de las Juntas Parroquiales mediante elecciones universales, directas y secretas, y la reorientación democrática de los Consejos Comunales para convertirlos en verdaderos órganos de participación libre y contraloría social pulcra.
Un país no puede reconstruirse con sus municipios en ruinas. Convocamos a los vecinos, a las fuerzas vivas y a la sociedad civil organizada a levantar una voz unánime contra este secuestro presupuestario. Los recursos que genera el subsuelo nacional deben transformarse en dignidad, calidad de vida y servicios eficientes para todos.
¡Devuelvan el presupuesto a las comunidades! ¡La descentralización es libertad!
¡El Poder Ciudadano es la gente!
