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Conductores dicen que el matraqueo “para los refrescos” en Barquisimeto es Vox populi

Policia en Lara

 

La promesa de poner fin al «matraqueo» en las vías venezolanas parece no haber llegado a las calles de Barquisimeto. Conductores larenses continúan denunciando que la extorsión por parte de los cuerpos de seguridad se mantiene como una práctica cotidiana y de la cual es casi imposible escapar, incluso cuando se cuenta con toda la documentación en regla.

Los conductores en Barquisimeto estado Lara  denunciaron la extorsión policial pese a las promesas oficiales.

Esta realidad contrasta con las declaraciones emitidas desde el Gobierno nacional, que en reiteradas ocasiones ha instado a la eliminación de alcabalas innecesarias y ha exigido mano dura contra los funcionarios que utilicen el uniforme para coaccionar a los ciudadanos. Sin embargo, en el terreno, la historia es otra.

La excusa detrás de la extorsión

Para Javier Pérez, ciudadano consultado en el centro de Barquisimeto, el trasfondo de esta problemática está estrechamente ligado a la crisis económica que golpea a todos los sectores dependientes del Estado, mencionando también que mientras muchas personas cometen imprudencias al volante, multan a las personas que normalmente cumplen las normas.

«Para nadie es un secreto los sueldos y salarios que tenemos los empleados públicos. Los policías ven la posibilidad de quizás sacar algo más. Veo que por eso lo hacen. Es una materia del Estado mejorar los sueldos en todos los entes, tanto a profesores como doctores, y los policías no se escapan de esto», señaló Pérez.

El dolor de cabeza de los trimestres y el extintor

De acuerdo con los testimonios, los funcionarios policiales, con especial énfasis en la policía municipal, despliegan una gran «habilidad» para encontrar cualquier detalle que les permita presionar al conductor. Entre las faltas más comunes utilizadas para amedrentar se encuentran el impago de los impuestos municipales vehiculares (trimestres), la falta de placas, el no uso del casco en motorizados o la ausencia de implementos de seguridad.

«Si no tienes los trimestres al día te quieren remolcar el carro, te quieren pasar a los destacamentos», explicó Pérez. Asimismo, destacó lo impredecible de las fiscalizaciones: «Buscan la manera de que el conductor tenga alguna falla para matraquearlo. Imagínese usted, cargar un extintor en el carro, no todos lo cargamos. Ahí ya hay una opción para querer pedir dinero».

Amedrentamiento sin distinción de género

Las denuncias no se limitan a pérdidas económicas; también incluyen violencia psicológica y amedrentamiento. El acoso en las vías ha tocado de cerca a las familias barquisimetanas, afectando incluso a mujeres que transitan por motivos laborales.

Mario Lucena relató la experiencia de su esposa, quien se desempeña como visitadora médica y debe recorrer distintas zonas de la ciudad de manera constante: «La han parado, siendo mujer, la han querido amedrentar, hasta amenazarla con que le pueden quitar el vehículo. No es la manera».

Lucena admite que a pesar de él no haber sido objeto de extorsión hasta los momentos, sí ha sido testigo de cómo a muchas personas las han parado y les han pedido para los frescos, para evitar colocar la multa por infracciones o falta de documentación. De esta forma, a pesar de los anuncios del gobierno nacional, en Barquisimeto no ha cesado la extorsión policial en las calles.

El Impulso