Tienen vulnerabilidad ante la violencia verbal, emocional y el riesgo de abuso sexual.
El acoso escolar es una amenaza latente para los niños y jóvenes neurodivergentes, ya sea por la pureza de su inocencia o por condiciones que implican un déficit cognitivo o dificultades de comunicación. Especialistas y directivos de fundaciones confirman que este sector es altamente vulnerable a las agresiones, a la violencia emocional y, en casos extremos, al abuso sexual, el cual suele ocurrir mediante manipulación o amedrentamiento.
Es una situación que puede afectar a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), Trastorno de Déficit de Atención, Síndrome de Down, entre otros. De hecho, a la psicóloga Marydela Braz, quien es colaboradora de la Fundación «Sólo Faltas Tú», le preocupa que generalmente en sus consultas puede atender 10 casos por acoso escolar, de 15 con autismo. «Sufren la agresión verbal, burlas y la exclusión que los hace utilizar un camuflaje social, en el intento por ser aceptados», explica sobre aquellas conductas en las que se cohíben o esconden rasgos que les permiten regularse —en función de su perfil sensorial— para encajar en lo que socialmente se considera «normal».
Pueden ser cuestionados, incluso por docentes que no estén preparados y les terminan haciendo daño con el simple hecho de forzar un contacto visual, sin entender que incomoda al niño o adolescente. «Necesitamos romper paradigmas y realmente aceptar las diferencias, sin forzar para encajar ni inducir a una doble vida», recalca de daños que se pueden percibir cuando estudiantes se niegan a asistir a clases, tienen crisis de ansiedad, se aíslan, pierden el apetito, se hacen más irritables con una conducta agresiva y hasta se «paralizan» sin poder hablar.
Se debe aprender a identificar eEl acoso escolar
El acoso escolar muchas veces va disfrazado de «bromas» que la persona neurodiversa no logra interpretar. Así señala Zuly Roa, directivo del Centro de Estimulación Infantil en Terapia Ocupacional (Ceito), además de la violencia emocional que los invalida y ridiculiza debido a sus crisis sensoriales. «El abuso sexual ocurre con frecuencia aprovechando la falta de la educación sexual adaptada», indica del peligro de ser sometido por manipulación, amenazas y sentido de culpa.
El acoso escolar suele disfrazarse de «bromas» que las personas neurodivergentes no logran interpretar.
Marlys Coroba, especialista en educación especial, terapeuta e integrante de la Fundación «Sólo Faltas Tú», advierte la responsabilidad de la familia para educar con principios de respeto y amor al prójimo, entendiendo diferencias y sin que los hijos normalicen la violencia como un juego. «Con estos padres cuidadores deben explicar quiénes pueden ser amigos, porque dependiendo del déficit cognitivo, aunque sean adultos, terminan siendo muy inocentes», dijo y destacó la importancia de que tengan confianza, para contar todo lo que les incomode.
Llama a que en los planteles no sean pasivos en temas de acoso escolar, considerando que los docentes pueden acabar con el problema, al intervenir más allá de la simple observación, de ser necesario referir al niño o al joven al psicólogo y en casos graves a instancias de protección del niño, niña y adolescente.
Coroba habla de la importancia de vigilar los cambios en la adolescencia, a fin de evitar confusiones, de acuerdo a las señales sentidas del cuerpo, por lo que a partir de los 13 y hasta los 15 años de edad se debe empezar el control con ginecólogo de adolescente, a fin de que le explique los cambios. También el control de adolescentes sanos, con respecto a su sexualidad o trastornos alimentarios para cuidar su imagen. Además de la obligatoriedad de la evaluación del endocrino infantojuvenil que ayuda en la alteración hormonal y orienta en nutrición, así como en la pertinencia de alguna actividad deportiva.
De allí es que Braz insiste en resaltar el cuidado del cuerpo, mostrando el denominado semáforo de contacto de manera gráfica para que sepan las partes que no pueden tocarles. También establecer los círculos de confianza, que aprendan que no deben obedecer todo a todos, atender las alarmas para evitar que sean abusados, incluso por personas de su círculo más cercano.
Cuidar la inocencia, más aún con síndrome de Down, es lo que resalta Fátima de Fernández, presidenta de Alasid, sabiendo de padres conscientes que cuidan de depredadores sexuales, debido al apego y cariño que suelen desarrollar estos niños o adolescentes.
Guiomar López – La Prensa de Lara

