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Expofedecámaras 2026 en Carabobo: Sin electricidad no se puede extraer petroleo

Felipe Capozzolo

 

 

Durante la Expofedecámaras 2026, en Valencia, estado Carabobo, el presidente nacional de la organización, Felipe Capozzolo, aseguró que el petróleo, desde 1976, se ha manejado como una religión.

Sin electricidad confiable no se podrán cumplir las metas de producción petrolera.

Presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela, Enrique Novoa; el presidente de la fundación Bienvenidos al Futuro, Emilio Venuti; y el presidente de Fedecámaras, Felipe Capozzolo, junto al moderador de la conferencia, Juan Miguel León (Foto: Dayrí Blanco)

La producción petrolera venezolana tiene una meta ambiciosa para 2026: llegar a un millón 400 mil barriles diarios al cierre del año, desde el millón 100 o 150 mil que se produce actualmente. Pero ese objetivo y cualquier meta posterior tienen un obstáculo que los especialistas identificaron con claridad durante la Expofedecámaras 2026: sin un servicio eléctrico óptimo y confiable, ninguna cifra de producción petrolera será alcanzable.

Así quedó planteado en la conferencia Bienes y servicios venezolanos como palanca hacia el impulso de la producción petrolera, donde coincidieron el presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela, Enrique Novoa; el presidente de la fundación Bienvenidos al Futuro, Emilio Venuti; y el presidente de Fedecámaras, Felipe Capozzolo.

No llegaremos a la producción de dos millones de barriles diarios si no tenemos buen servicio eléctrico, fue la advertencia directa de Venuti, quien además planteó que el desafío energético actual no es simplemente un dilema de dos variables sino un trilema: asequibilidad, sostenibilidad y seguridad energética.

El problema, explicó, es que estas tres dimensiones no pueden optimizarse simultáneamente, lo que obliga a tomar decisiones con costos y renuncias en alguno de los tres frentes.

Novoa fue igualmente explícito al contextualizar la brecha entre lo que Venezuela produce y lo que produjo en su mejor momento. Venezuela ha manejado el número de tres millones de barriles diarios. Al comparar con lo actual, vemos que rozamos el 50% para avanzar hacia esa meta. Sin embargo, aclaró que eso no significa que el sector esté trabajando al 50% de su capacidad real, y fue realista sobre los plazos: alcanzar dos millones de barriles no ocurrirá antes de 2028, y para los tres millones la mejor planificación podría darse a partir del año siguiente.

Nueva ley de hidrocarburos: 180 días de transición y empresas que recuperan confianza

Uno de los elementos que Novoa identificó como positivo para la producción petrolera es la nueva ley de hidrocarburos, que unificó criterios, derogó una serie de regulaciones anteriores que generaban confusión y abrió la posibilidad de que cualquier empresa nacional participe en los distintos eslabones de la cadena de valor del sector.

La ley establece un período de 180 días durante el cual las empresas están migrando de las antiguas regulaciones hacia las nuevas normas, mientras se espera la publicación del reglamento. Son procesos que se tardan, no nos desesperemos, dijo Novoa, llamando a la paciencia y la perseverancia como actitudes necesarias en un sector donde las negociaciones y los cambios contractuales no se resuelven en semanas.

Las señales del mercado son alentadoras. Empresas como Chevron y Shell, que constituyen fuentes de inversión de capital importantes, están avanzando en sus procesos de negociación y migración hacia las nuevas normas. En los próximos meses escucharemos sobre esta migración y ciertos cambios en los contratos, anticipó Novoa, quien ve en la presencia de estas compañías una confirmación de que la confianza en la producción petrolera venezolana se está recuperando.

Pero esa confianza viene con exigencias. El empresariado internacional que está llegando a Venezuela pide transparencia, mejores prácticas administrativas, excelencia operacional, compromiso ambiental, reducción de huella de carbono y trabajo con las comunidades aledañas a las zonas operacionales. El trabajo hacia las comunidades es una forma de sembrar el petróleo, señaló Novoa, añadiendo que la actualización tecnológica y la formación del recurso humano son exigencias igual de importantes, lo que pone el foco en las universidades y en generar incentivos para minimizar la migración de talento técnico y atraer de vuelta a quienes ya se fueron.

Fedecámaras: El petróleo se manejó como religión

Felipe Capozzolo, presidente de Fedecámaras, aportó una mirada crítica en la jornada. Reconoció que el petróleo será fuente de recuperación en el momento actual, pero con contundencia dijo que desde 1976, lejos de manejarse como un negocio, se ha manejado como una religión. Esa visión sacralizada del crudo, en su análisis, es parte de lo que llevó al deterioro de la producción petrolera y al modelo rentista que Venezuela no ha logrado superar.

La advertencia de Capozzolo apunta al futuro inmediato: Las autoridades venezolanas no han dejado claro qué se hará para no volver a ser rentistas, y ahí los gremios empresariales tienen un rol fundamental para exponer problemas y soluciones. La pregunta que plantea es estratégica: ¿será Venezuela un país de manufactura, de servicios o de tecnologías de apoyo al petróleo para venderlo al mundo? Sin esa definición, el ingreso petrolero corre el riesgo de repetir el ciclo de dependencia y dilapidación.

El presidente de Fedecámaras también señaló un problema estructural que condiciona cualquier expansión de la producción petrolera: el Estado venezolano carga con aproximadamente 10 millones de personas que dependen de él, y para que ese peso sea sostenible debe existir un puente que permita migrar hacia el sector privado, lo que a su vez requiere formación. No tenemos personal capacitado en tareas complejas, admitió Capozzolo, quien ve en la tecnología y la capacitación las herramientas para que Venezuela exporte algo más que crudo.

Diversificación y mercado

Venuti planteó una perspectiva de largo plazo que pone en contexto la discusión sobre producción petrolera. Venezuela tiene reservas para los próximos 200 años si la demanda se mantiene, pero eso no garantiza ventaja competitiva en un mundo donde Kuwait y Guyana descubrieron nuevos yacimientos en 2025 y Brasil encontró más petróleo el mes pasado. Es verdad que tenemos petróleo, pero en muchos otros países también hay, señaló.

El argumento a favor de Venezuela, según Venuti, es el precio: el crudo venezolano es más barato por ser más pesado, lo que lo hace atractivo para ciertos mercados. Pero el país perdió su cuota de mercado desde que producía 3,4 millones de barriles en 2001, y esa cuota hoy la está vendiendo alguien más. Hay que rescatarla, ser un proveedor seguro. La gente quiere el petróleo venezolano, dijo.

Una encuesta realizada durante la conferencia entre los asistentes arrojó que el 52% votó por la inversión en la diversificación económica como prioridad, combinando petróleo, energía eléctrica y energías renovables.

Dayrí Blanco – El Carabobeño