Hoy el capítulo se cierra. Esta fue una de las historias más oscuras de estos últimos años. Una vida perdida en prisión, una condena injusta que los alejó de sus hijos, esposas, madres por más de dos décadas. Hoy regresan a casa.

Marcha 11 de abril 2002.
Pasaron casi 23 años para que pudieran regresar a sus hogares. Muchas penas se acumularon desde aquel 3 de abril de 2003 cuando voluntariamente decidieron presentarse ante la justicia, convencidos de su inocencia.
Por eso hoy en varias casas de Miranda y La Guaira la felicidad era absoluta. Tras el anuncio hecho por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, había expectativa, mucha esperanza, pero también temor. No sería la primera vez que una alegría se convertía en llanto. Así que lo mejor era esperar.
Pero finalmente, esta vez si fue cierto. Pasadas las 8:30 de la noche comenzaron los preparativos para la salida, en libertad, de Héctor Rovaín, Erasmo Bolívar y Luis Molina. Estaban recluidos en la cárcel Fénix de Barquisimeto.
Ellos son los últimos tres funcionarios, de un grupo de siete condenados a 30 años de cárcel por los sucesos del 11 de abril de 2002 en Puente Llaguno. Los otros dos funcionarios habían cumplido, íntegras, sus condenas, a 16 años y 8 meses y 17 años y 10 meses de cárcel. Las penas fueron impuestas en el juicio más largo de la historia, en el que la jueza Maryorie Calderón los juzgó por 2 de las 19 muertes ocurridas durante los sucesos del 11 de abril de 2002.
Hoy el capítulo se cierra. Esta fue una de las historias más oscuras de estos últimos 27 años. Una vida perdida en prisión, una condena injusta que los alejó de sus hijos, esposas y madres, por más de dos décadas. Hoy regresan a casa.
Carolina González – El Carabobeño

