En promedio, las economías de América Latina y el Caribe crecerían en promedio un 2,2% en 2026, de acuerdo con la actualización de proyecciones realizadas CEPAL, lo que representa una leve revisión a la baja respecto al 2,3% estimado en diciembre de 2025.
«Este resultado refleja un entorno externo más complejo que el anticipado a finales del pasado año, caracterizado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a escala global», señala la nota oficial de la organización regional.
Según la comisión económica regional de las Naciones Unidas, el menor dinamismo proyectado se observa de manera generalizada.
En 24 de los 33 países de la región se desaceleraría el crecimiento en 2026, mientras que solo siete mostrarían una aceleración. En conjunto, de concretarse esta proyección, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3%, lo que evidencia un patrón de baja capacidad para crecer.
El deterioro del escenario externo es uno de los principales factores detrás de la revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento regional, señala la CEPAL.
Durante los primeros cuatro meses del presente año, el aumento de las tensiones geopolíticas y el conflicto bélico en Medio Oriente han elevado la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas.
CEPAL: Guyana y Venezuela liderarán crecimiento económico en América Latina y el Caribe este año
La CEPAL proyecta que la economía de Guyana crecerá 16,3% y el PIB de Venezuela hará lo mismo en 6,5% al cierre de 2026, mientras el promedio de la expansión regional se ubicaría en 2,2%.
Guyana y Venezuela lideran el crecimiento económico de América Latina y el Caribe con incrementos de Producto Interno Bruto (PIB) de 16,3% y 6,5% respectivamente, al cierre de 2026, de acuerdo con el más reciente reporte de laComisión Económica para América Latina (CEPAL), publicado este lunes 27 de abril.
En el caso de Guyana, la CEPAL proyecta un crecimiento superior al reportado en 2025, que se ubicó en 15,2%, mientras que el pronóstico sobre Venezuela implica una desaceleración interanual, ya que el incremento del PIB nacional fue de 8,9% al cierre de año pasado, según la data del organismo.
La proyección de la CEPAL sobre el comportamiento económico de Venezuela luce prudente si se contrasta con la mayoría de los pronósticos de analistas locales quienes ubican el crecimiento del PIB en cifras cercanas o mayores a 10% al cierre de 2026.
Es evidente que el buen desempeño que se espera de estas dos economías tiene que ver directamente con los fuertes incrementos de los precios petroleros derivados de la crisis bélica del Oriente Medio, la cual todavía no tiene una perspectiva clara de solución.
Haití y Cuba en el extremo negativo
A nivel regional, el crecimiento se vería limitado principalmente por un menor dinamismo del consumo privado. Si bien la inversión muestra señales de recuperación, esta continúa siendo moderada en la mayoría de los países.
En concreto, casi todos los países de América Latina y el Caribe van a registrar comportamientos positivos durante 2026, salvo Cuba y Haití como únicos casos de contracción económica en la región.
La CEPAL proyecta que Haití moderará su recesión crónica en 2026, al pasar de una contracción del PIB de -2,7% en 2025 a un descenso de -1,4% al cierre de caso.
El caso de Cuba es opuesto, de acuerdo con las proyecciones de la organización, puesto que la isla pasará de una caída de -3,8% de su producto interno bruto en 2025 a una fuerte contracción de -6,5% al cierre de 2026, lo que implica una agudización de una crisis sistémica que parece no tener fin.
Durante el segundo semestre de 2025 ya se había observado una desaceleración de la actividad económica, especialmente en las principales economías de la región, tendencia que se ha prolongado hacia 2026.
Empleo, inflación y riesgos
En línea con el menor dinamismo de la actividad, el empleo en las economías de América Latina y el Caribe también mostraría una expansión moderada, con un crecimiento estimado en torno al 1,1% en 2026, luego del 1,5% observado en 2025.
Por su parte, los efectos de las presiones de la inflación a escala global inducirían un incremento de la inflación en la región, para ubicar la mediana en niveles superiores al 3% durante 2026, que contrasta con el 2,4% observado en 2025.
Esta situación es especialmente relevante en las economías de América del Sur, donde persisten presiones asociadas a la volatilidad del tipo de cambio y al impacto del aumento de los costos de los insumos importados y del transporte.
El balance de riesgos de la región contempla factores que, de materializarse, podrían incidir en ajustes a la baja en las proyecciones de crecimiento esperadas para el año.
Entre estos riesgos destacan la persistencia de condiciones financieras restrictivas, presiones inflacionarias asociadas al alza de precios energéticos y de los alimentos, la volatilidad en los mercados internacionales, la vulnerabilidad de los países a choques externos y la debilidad de la demanda interna en varias economías de la región.
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