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La cardiopatía espiritual de la política en Venezuela Por Luis Carvajal Chacón

Luis Carvajal Chacón
Luis Carvajal Chacón

La política venezolana enfrenta una profunda crisis de valores, descrita como una “cardiopatía espiritual” o empobrecimiento moral y ético, caracterizada por el uso instrumental de la fe con fines de propaganda habilidad y “palangrismo” para la manipulación mediática, la opacidad de un régimen o sistema que es contrario a la verdad y la transparencia de la realidad.  

Para Pitágoras, por decir de una referencia fáctica, efectiva sobre la verdad, esta era el desvelamiento del ser; y misma, según su teoría reside en la estructura lógica, matemática, es la armonía de la creación del universo. Consideraba que la realidad es número, y que la verdad absoluta se encuentra a través del conocimiento intelectual, la purificación del alma, como la música y el silencio, permitiendo entender el orden cósmico. 

Para este místico, creador de la esencia de la temporalidad y la música, la esencia de la realidad no es material, sino numérica. El orden, la armonía y la verdad se expresan a través de relaciones numéricas y geométricas. Es decir, que la verdad como Aleteia (Desvelamiento), no es algo que se encuentra fuera del hombre, sino que está dentro, en su alma, y se desvela al retirar el “velo de la ignorancia”.

Es por ello, que al analizar la realidad verdadera de situación que ha registrado durante casi tres décadas en Venezuela, tenemos que enmarcarla en visión del conjunto de una crisis humanitaria de la valoración de la concepción de la gobernabilidad; y esto implica la instrumentalización de la religión para anestesiar a la sociedad.

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 En la 2da de Timoteo 3:5 en la versión “Dios Habla Hoy”, describe cómo la apariencia religiosa puede ser utilizada para encubrir la falta de poder real y, por extensión, engañar o pasmar a la sociedad: “Aparentarán ser muy religiosos, pero con sus hechos negarán el verdadero poder de la religión. No tengas nada que ver con esa clase de gente.” Podemos contextualizar este versículo, el cual advierte sobre la hipocresía religiosa, donde la forma externa (la “anestesia” o el ritual), sustituye a la verdadera espiritualidad y justicia, manteniendo a la gente dócil o engañada.

Sin duda que el primer punto clave es el uso de la Fe como Herramienta Política: El régimen de Nicolás Maduro ha sido señalado por utilizar la religión, el cristianismo y rituales para controlar líderes religiosos y justificar el colapso, lo cual es considerado propaganda y manipulación espiritual.

Crisis Moral y de Valores: Se describe la situación como un empobrecimiento material y espiritual del país. Analistas y figuras eclesiásticas coinciden en la existencia de un quiebre en la ética política, con un alto impacto por la corrupción y el irrespeto a los derechos humanos. Polarización y Rencor: A lo largo de las últimas décadas, se ha señalado una “siembra de odios” que ha dividido a la nación en antagonismos viscerales y pasionales.

Contradicciones Religiosas: Se menciona una mezcla de fe cristiana con prácticas de santería cubana y superstición en la narrativa oficial del chavismo.

Este escenario, descrito por algunos líderes eclesiásticos como “moralmente inaceptable”, refleja un contexto donde la lucha por el poder ha prevalecido sobre los valores humanos fundamentales.

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En extenso reportaje realizado por la Licenciada Verushcka Herrera nos relata toda la exacerbación pagana que el “el socialismo del Siglo XXI” introdujo en Venezuela para la manipulación política, social y económica, tomada de la quincallería bananera de Fidel castro, que al final del día acabó con la valoración idiosincrática de la cultura judeocristiana de este hemisferio.

   Los cristianos en Venezuela se encuentran en oración, y la comunidad creyente en el mundo se une a sus clamores para que el país halle de nuevo su cauce, una estabilidad y la luz del Salvador en medio de la temible oscuridad que hoy impera.

En este momento el pueblo desea un cambio profundo y radical, y comete el error, en su ceguera, de creer que un vengador es quien nos puede venir a resolver las cosas, sin darse cuenta que eso nos va a hundir aún en peores circunstancias que las que estamos viviendo actualmente. Hay quienes piensan que hablar de estos temas, es conducirnos a sumir al país en una tragedia que ya no debería volver a vivir nunca jamás Venezuela”.

Vale recordar que a 15 días de las elecciones que catapultaron al poder al fallecido Hugo Rafael Chávez Frías, el periodista Marcel Granier presentó en su programa televisivo Primer Plano, del extinto canal Radio Caracas Televisión, a una de las figuras políticas más controversiales de Venezuela: el expresidente Carlos Andrés Pérez.

Su nombre es de gran relevancia para la historia del país; ganó en dos ocasiones la Presidencia de la República (1974-1979 y 1989- 1993), pero fue su segundo período el que dio marco a los hechos que se han desarrollado en las dos últimas décadas. En la madrugada del 4 de febrero del año 1992 hubo un intento de golpe de Estado comandado por varios oficiales de las Fuerzas Armadas, dentro de los cuales se encontraba el teniente coronel Hugo Chávez, todo esto por el deterioro de la situación social y el aumento de la corrupción administrativa.

Seis años después, en noviembre de 1998, y tras haber sido sobreseído, Hugo Chávez formaba parte del abanico de candidatos que aspiraban al cargo de primer mandatario nacional. Si bien, gozaba de gran carisma y sus ideas eran bien recibidas por un amplio sector del país, que deseaba dar una pincelada distinta al enrevesado tapiz en que se había convertido la política nacional, no todos los políticos de entonces, en especial aquellos de la vieja escuela, veían con buenos ojos los planteamientos del joven Chávez.

Fue así como el expresidente Carlos Andrés Pérez, quien había sido destituido en el año 93 por peculado doloso y malversación, llegó como invitado especial al programa “Primer Plano”, donde pronunció unas declaraciones que aún hoy resuenan en la Venezuela que enfrenta la mayor crisis socioeconómica de su historia contemporánea. “pero, parece que tenemos que llegar abajo, trepidar sobre el fondo, para que volvamos a levantarnos”.

Granier, quien dirigía la entrevista, le preguntó, acto seguido, cuál era la tragedia que avizoraba para el futuro de Venezuela, en caso de que Hugo Chávez se erigiera vencedor en la contienda electoral, a lo que Carlos Andrés Pérez respondió: “Bueno, una dictadura, y nosotros sabemos qué es una dictadura,  aquí no habrá ley, no habrá derecho de expresión, las cárceles se abrirán para quienes no estén de acuerdo con el gobierno, no se le permitirá a nadie disentir, y todos los problemas que hoy vemos y que queremos acabar se harán más graves aún”.

Después de casi 26 años de régimen “chavista”, las palabras de Carlos Andrés Pérez son un reflejo de la realidad que atraviesan los venezolanos. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), diversas fuentes indican que la cantidad de muertos en el país pasó de 4.550 en el año 1998 a 28.479 en el 2016, cifra última estimada. En total, se contarían 287.926 víctimas en los últimos 18 años o, lo que es lo mismo, poco más de 43 fallecidos diariamente, y cerca del 80% de los homicidios son cometidos con armas de fuego, asegura la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en un informe emitido en 2011.

Estas cifras encajan a la perfección con la información publicada a mediados de 2017 por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (Ccpjp) de México, que contiene un ranking con las 50 ciudades más peligrosas del mundo, lista que es liderada por la capital de Venezuela. “Con una tasa de 130.35 homicidios por cada 100 mil habitantes, Caracas fue la ciudad más violenta del mundo al igual que en 2015, condición que confirma la grave crisis de crimen y delito que agobia a Venezuela, además de otros gravísimos problemas”, expresa la organización, según publicó elobservador.com.uy.

Y al problema de la inseguridad, que ha ganado una evidente notoriedad, se suma la crisis económica, que impide al venezolano adquirir incluso lo más básico para subsistir. Según estimaciones publicadas por el diario venezolano El Nacional, en septiembre de 2017, se necesitan 97.942,57 bolívares diarios para cubrir el costo de la canasta básica. La variación anual para el período agosto 2016 – agosto 2017 fue del 484%, equivalente a Bs 2.435.395,85, lo cual representa 25 salarios mínimos, sólo para que una familia logre alimentarse.

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Esto es reflejo de una realidad ineludible, de un fenómeno que está a la vista del mundo y que pone de manifiesto la medida de las adversidades que deben sufrir los venezolanos, las cuales los han empujado a un éxodo masivo. En un país dividido y cada vez más sumido en la pobreza, que ha superado ya estándares internacionales de desnutrición infantil, según el diario El Estímulo; parece haber intervenido también, el factor espiritual.