
Jesús Alberto Castillo
No podía ser de otra manera. El colapso del sistema de embalse del Turimiquire acaba desnudar ante los ciudadanos la falta de gerencia de quiénes han gobernado Sucre en estos largos años. Las autoridades no solo son incapaces para dar respuesta a los urgentes problemas sociales sino que disfrutan con la miseria humana.
Ese modus operandi lo han puesto en práctica desde la esfera del poder para establecer un control social sin precedente en la historia venezolana. Por lo menos en los gobiernos de la llamada Cuarta República hubo fallas y actos no cónsonos con la ética pública, pero se produjeron importantes inversiones en infraestructura y políticas sociales.
https://www.instagram.com/reels/DVl4uAPDj_v/
Los gobernantes de hoy se quedaron pequeños frente a los del pasado. Llegaron al poder bajo la esperanza de acabar con la corrupción y producir una nueva sociedad más justa y próspera. Puras promesas en el vacío frente a los descamisados. Hoy han cambiado de estatus, disfrutan a granel los grandes lujos, mientras someten a la gente al sacrificio y las grandes penurias.
Si algo no pueden ocultar, aunque quieran, es que viven de la mentira, el cinismo y el show político. Son expertos en propaganda y mueven gente de aquí y allá con la falsa ilusión de que pronto llegará la felicidad suprema. Es lo que intentan hacer con el problema del agua en Cumaná, Marigüitar, Araya y otros lugares vecinos. Pura ilusión y técnicas publicitarias bajo la hegemonia de la industria mediática.
Esperemos que esta crisis del agua sirva de honda reflexión en los ciudadanos sucrenses. No podemos olvidar cuán vulnerable es el ser humano frente a la desidia de los gobernantes. El colapso del Turimiquire es un asunto de vieja data: falta de mantenimiento y dejadez. El problema seguirá, aunque se hagan reparos de contingencia. Es hora de apostar por buenos gerentes en la política.

