
Profesión de banquero
Extraña profesión la del banquero:
dibujar lagartijas en billetes,
comerse puntualmente su tabaco
y pinchar con su pluma entomológica
los números servidos a su mesa.
Instalado en su silla vaticana,
pellizca aquí y allá menudas cifras
o bien al escuchar la trompetilla
que le tira un audífono privado,
asume una actitud de esbelto brindis
y se bebe el teléfono de un trago.
Extraña profesión la del banquero:
ponerse bicicletas en los ojos,
limpiarlas cuando llega otro banquero
con su gentil pañuelo junto al cual
lleva también un corazón Luis XV,
o ponerse a decir cosas aseadísimas
con ademanes propios de conejo
ante una dactilógrafa de vidrio
que se sienta ante él como una etcétera.
A las once el banquero toca el timbre,
pues es la hora de tener jaqueca
y de la caja fuerte saca una
píldora de importancia y se la toma.
Qué extraña profesión la del banquero:
pinchar con su estilográfica las cifras
como exquisitas presas de ensalada
y en casi maternales cucharadas,
dárselas de comer a la chequera.
Aquiles Nazoa González (Caracas, 17 de mayo de 1920 – Maracay, 25 de abril de 1976) fue un escritor, ensayista, periodista, poeta y humorista venezolano.Nació en la barriada caraqueña de El Guarataro (ubicada en la parroquia San Juan), en el seno de una familia de escasos recursos económicos. Sus padres fueron Rafael Nazoa, jardinero y Micaela González. Su hermano fue el también poeta Aníbal Nazoa.

