1280 portal turimiquire 2

Los Estados Unidos nunca han impuesto La dolarización en un país, dijo Orlando Zamora:

Los cambios que se están produciendo en el país, como resultado del desarrollo de las tres fases del plan trazado por el presidente de los Estados Unidos para estabilizar, recuperar y lograr la transición hacia la democracia de Venezuela, no son tan acelerados como lo esperan las personas en su mayoría; pero, sí están dando beneficios, especialmente en lo que respecta a la administración de la industria petrolera. 

Con esta premisa el doctor Orlando Zamora, quien por espacio de 26 años fue funcionario del Banco Central de Venezuela y se desempeñó como Director de Riesgos Cambiarios de esa institución, observa que no ha podido todavía lograrse los objetivos que se trazó el gobierno estadounidense porque éstos fueron muy ambiciosos en el tiempo que se ha propuesto.

Pacífico Sánchez entrevisto para el impulso al experto en administración, docente universitario, exjefe de la División de Riesgo Cambiario del Banco Central de Venezuela, Orlando Zamora.

En realidad hay tanto impaciencia económica como impaciencia política, ya que la gente desearía que los cambios esperados sean rápidos, prosigue. Pero, es muy difícil que eso ocurra en un país que ha estado más de veinte años atravesando una situación sumamente compleja con devaluaciones muy severas y pérdida de más del 75 por ciento de su Producto Interno Bruto; es decir, de su actividad económica productiva. Que la recuperación sea en forma acelerada, clara, transparente, es el mayor deseo de la población. Los analistas consideran que lo principal es que exista una firme decisión de cambiar, de transformar, de revertir políticas y en este sentido, cambiar leyes, que éstas no crean temores y sean propicias para atraer inversiones.

Cuando al ser entrevistado por El Impulso, se le consulta sobre la impaciencia que existe entre los trabajadores que esperaban un aumento en sus ingresos, porque el salario mínimo es totalmente absurdo y se pensaba que serían recibidos en abundancia los dólares, Zamora dice que esa percepción se debió a que los anuncios sobre la inversión en reactivar la industria petrolera sería inmediata porque Trump había instado a las empresas del ramo a invertir 100 mil millones de dólares para operar, garantizándoles seguridad.

Sin embargo, los representantes de las petroleras se mostraron cautos y reservados debido a la inestabilidad política, la inseguridad jurídica, los antecedentes de las expropiaciones sin pago y la presencia del mismo régimen ya no con la cabeza, sino a través de funcionarios encargados que generaban dudas.

Pero, una vez que la encargada de la presidencia ha actuado según los lineamientos trazados desde Washington y fue aprobada la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la decisión del propio gobierno estadounidense de administrar la venta del crudo y la oportunidad de operaciones que tienen las petroleras, se ha visto un cambio que requiere tiempo porque la industria necesita formalizar planes,  recuperación de equipos y contratación  de personal especializado.

Ahí, le comentamos, está del detalle: el dólar es muy cobarde y no se atreve a ir donde no le ofrezcan garantías. Como tú lo dices, la inversión es muy temerosa y si no está totalmente garantizada su recuperación, no se manifiesta como desearía.

Hay otros dos factores que hacen falta: el agua y la electricidad, que Venezuela en estos momentos no los garantiza, porque esos servicios son pésimos y ya vemos que no hay día en que no falle por lo menos varias horas la energía eléctrica. La electricidad es clave y requiere de una gran inversión; pero, el Estado venezolano no tiene la disponibilidad para hacerlo.

¿No puede Venezuela, para resolver esos y otros problemas,  recurrir al Fondo Monetario Internacional?

Es posible que los 5.100 millones de dólares que tiene retenido el FMI le sean cedidos a Venezuela; esa es una esperanza que todavía se abriga en estos momentos.

¿Y del oro que está guardado en Inglaterra?

  

Hay una disputa con el Banco de Inglaterra, desde el año 2019 por un oro valorado en mil millones de dólares. Ignoro lo que puede pasar, porque tampoco esa institución no ha reconocido desde esa fecha al gobierno venezolano.

Estamos hablando de posibilidades; pero, realmente, si el gobierno de los Estados Unidos, que está tutelando al de Venezuela. no tiene confianza en los administradores de los ingresos y ha decidido vender el crudo, colocar el dinero en un banco de Catar y luego ir entregando lo que Trump considere que debe conceder para obras y servicios, ¿no es difícil que los organismos multilaterales le puedan otorgar recursos a nuestro país?

Claro, hay que restablecer la confianza con el Fondo Monetario Internacional. Para que ésta pueda acceder a entregar dinero va a exigir que le permitan opinar, establecer exigencias, partiendo del criterio que es una institución financiera con el derecho de garantizar sus recursos. Más allá de lo político, el FMI tiene su independencia y la mayoría de las acciones son de Estados Unidos.  Los votos de ésta potencia son decisivos para que el Fondo revise la situación. Y por lo demás ya Estados Unidos tiene el destino petrolero venezolano, ejerciendo el presidente Trump presión sobre las empresas petroleras para que inviertan en Venezuela.

Hubo un funcionario  que antes del 3 de enero pronosticó que si los estadounidenses entraban a Venezuela, no iban a salir. Y no sólo han llegado sino muy bien recibidos, siendo los últimos el Secretario de Energía, Chris Wright; y el jefe del Comando Sur, general Francis Donovan. ¿Cree que estas visitas demuestran que hay confianza en Venezuela?

Ellos han venido para ver cómo se están desarrollando los lineamientos establecidos.

Como hay un tercio de la población venezolana fuera del país, ¿contribuye realmente el volumen de remesas a mejorar la situación crítica de  las familias de esos venezolanos que forman parte de la diáspora?

No. Esas remesas han sido un paliativo, una ayuda, y el monto total oscila entre los 3 mil y 4 mil millones de dólares.

¿No existe posibilidad de que haya un aumento salarial, como se ha venido diciendo, pensando que la situación económica del país mejore?

Si no hay aumento de la producción y las ganancias de éstas no son satisfactorias, es difícil, porque el aumento salarial proviene de las ganancias. Pero,  si los empresarios no tienen ganancias, indudablemente, no habrá aumento salarial, salvo por medidas imperativas del Estado. Tomando en cuenta que el primer empleador es precisamente el Estado y lo que se aspira es que sea, como dice la Constitución,  un salario suficiente y que le permita vivir con dignidad, cubriendo sus necesidades básicas, materiales, sociales e intelectuales, se requiere de ingresos importantes que por lo pronto no se ven.. Se trata, en todo caso, de un proceso que requiere, primeramente, recuperar la producción y después las mejoras salariales, que todos los trabajadores desean.

La impaciencia, le decimos, al parecer se ha acrecentado porque por las redes han divulgado que a partir del primero de marzo por decisión de Trump, en Venezuela, sólo circulará el dólar como moneda oficial. Oficialmente, esa decisión no ha sido tomada por el gobierno de Trump. La única fuente de información extraoficial es la de Luis Quiñones, quien no es vocero oficial de los Estados Unidos. De hecho nadie lo ha confirmado, ni ratificado, y no deja de ser una idea que no tiene sustentación. Históricamente, Estados Unidos jamás ha impuesto el dólar como moneda nacional a ningún país. Nunca lo ha hecho.

Pero, el dólar ha circulado como moneda de curso legal desde 1904 en Panamá. Eso ocurrió en la zona del canal porque voluntariamente lo adoptaron los panameños en ese territorio, el cual no estaba desarrollado y Panamá era un país de pocos habitantes, quienes ya tenían su propia moneda, el Balboa, que lo sigue siendo. Ecuador lo adoptó en el 2000 y un año después, El Salvador. Pero, éstos son países pequeños. Venezuela es distinto. Y sus posibilidades de recuperación son factibles porque ya existe un plan de tres fases, entre las cuales se encuentra precisamente la recuperación económica.

Pero, ¿usted no cree que la situación económica sigue estando en stand by?

Sí, depende de decisiones externas. Existe incertidumbre, pero hay algo de aliento. La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos posibilita ganancias a empresarios distintos a Pdvsa, pero se requiere de incentivos para mejorar la producción de diversas actividades en el país, porque no podemos seguir pensando que sólo el petróleo va a transformar la economía nacional. En estos momentos el crudo es muy competitivo porque son muchos los productores. Es por ello que no sólo se requieren grandes inversiones recuperables a corto y largo plazo, sino la incorporación de modernas tecnologías. Y eso, precisamente, es lo que hace falta para que Venezuela pueda ir recuperando su producción, la cual está por el orden de los 840.000 barriles diarios según fuentes secundarias obtenidas por la OPEP y es posible que la Chevron llegue a los 300.000 barriles diarios este año. Se espera que otras empresas se incorporen para superar el 1.200.000 barriles este año con la esperanza de que se llegue a los 3.000.000 de barriles diarios que se obtenían hace un cuarto de siglo  y, desde luego, pueda haber más dólares en ingresos.