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Papel Literario del 1 de febrero de 2026, por Nelson Rivera

Amigos lectores:

I. Mientras leía el ensayo de Federico Vegaspáginas 1, 2 y 3, he vuelto a experimentar el regocijo que nos depara el ser testigos del vínculo apasionado que una persona establece con un determinado conocimiento. No me refiero a la erudición que, de tan poblada, resulta inútil para los demás. Hablo de ciertas materias que, de forma insospechada, se cruzan en el camino del curioso como una ineludible aparición. De repente, nos sentimos fascinados por un hecho o un personaje. Y comenzamos a recopilar sus piezas. Las juntamos en un compartimento. Armamos un caso que adquiere en nuestros pensamientos la forma de una conversación con nosotros mismos y, potencialmente, con otros (quizá sea el ensayo el mejor dispuesto de los géneros literarios para compartir con los demás las inquietudes del curioso impenitente).

II. La ciudad de la razón, el azar y la cordura proviene de uno de esos compartimentos de la mente curiosa de Federico Vegas. Arranca con Alfonso X El Sabio (1221-1284), hombre excepcional, autor de una obra que se dispersa hacia las ciencias, lo jurídico, la historia, la literatura, las costumbres y más. Escribió “sobre Troya y Atenas, sobre la Virgen María y sobre Venus, de leyes antiquísimas y otras de su invención, del tiempo y los astros, de murallas y plazas, de lo sagrado y lo profano, lo permanente y lo efímero. Diferenció los pecados grandes de los menores, inventó relojes, explicó cómo apostar y cómo maldecir, cómo saber la hora exacta en que se pone la luna, cómo divorciarse, cuáles historias de guerra deben leerse a los caballeros mientras comen”.

III. De la mano del singularísimo Alfonso X El Sabio, Vegas sigue la proyección que la razón, el azar y la cordura (que en el mundo de los juegos y tableros se corresponden al ajedrez, a los dados y al backgammon, respectivamente), tienen en las estrategias militares y, en una siguiente proyección, en el pensamiento sobre las ciudades: “El imperio español implementaría, especialmente en Hispanoamérica, muchas de las técnicas y principios urbanos utilizados por el Imperio Romano. Una de las experiencias más notorias fue un modelo de ciudad permanente, ordenado, legible, cohesionado, utilizado para poblar la inmensidad de los nuevos territorios. La obra de Alfonso X es un importante eslabón en el intrincado viaje de siglos que fue llevando el concepto de ciudad a través del azar, la razón y la cordura, hasta resurgir en Hispanoamérica y difundirse desde California hasta la Patagonia”.

IV. Mi recuento apenas invoca el sugestivo recorrido que sigue La ciudad de la razón, el azar y la cordura. Aprendí un montón, me ha despertado más de una inquietud, y me ha impulsado a comprar la biografía de Alfonso X El Sabio escrita por Adolfo de Mingo Lorente, que ha venido a engrosar la pila de mis lecturas pendientes. ¿Cabe pedir más?

V. La página 3 mantiene a la ciudad como asunto central. Áxel Capriles comparte Caracas en 4 sueños: luego de resumir el contenido de cada sueño, afronta el ejercicio de comentarlos: “Salvo ciertos espacios de la ciudad informal y los barrios donde pervive la sociabilidad, el valle de Caracas es un salpicón de encuadres privados. No sólo las autoridades descuidaron hace mucho tiempo el espíritu de la ciudad, sino que los caraqueños lo hemos olvidado. No hay cargas libidinales hacia el escenario urbano. Lejos de ser un territorio de asociación y convivencia, Caracas produce un raro estrés ambiental”.

VI. Javier González es historiador especialista en los modernos deportes de Venezuela. Tiene más de 20 libros publicados, entre ellos, siete que pueden leerse y bajarse en la Biblioteca Digital Banesco: 4 dedicados a las historias de equipos del béisbol profesional, una biografía de Víctor Davalillo, así como títulos dedicados al fútbol y la Vinotinto, el basquetbol y el ciclismo. Tienen en común la abundancia visual que ofrecen. Entrevisté a González para hablar de los ya publicados, y también sobre el estatuto que los deportes de masas tienen en nuestro tiempo. En la entrevista anuncia su próximo título: un recorrido por la rivalidad entre Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes. Llegará en un momento donde las rivalidades son materia de estudio en las artes visuales, la literatura, la política, en las empresas y en otras disciplinas de lo humano. Página 4.

VII. Nueva entrega de Memorias de un diplomático, columna de Oscar Hernández BernaletteBolívar en Oregon habla del año del Bicentenario (1983): “Se nos instruye a los cónsules hacer un inventario de monumentos, nombres de calles, memoriales o plazas y reconocimientos que existieran en nuestras jurisdicciones a nombre del Libertador. En los cinco estados de mi jurisdicción encontré muy poco. Un coleccionista de cartas originales, entre ellas unas firmadas por Bolívar y que las ofrecían por una fortuna”. Página 5.

VIII. En las siguientes dos páginas, viene La auténtica singularidad de la Inteligencia Artificial, artículo de talante académico de Carlos Colina. La publicada en el PDF es una versión de un artículo más extenso que, con sus referencias, está disponible en la sección del Papel Literario El Nacional.com

  

IX. De Fausto Masó (1934-2024) cabe recordar, en primer término, al conversador. No pertenecía a la categoría de los monologantes. Al contrario, sabía esperar. Hasta que llegaba el instante de hacerse sentir con una de sus precisas disrupciones. Trazaba argumentos que devolvían el tema a la crudeza de los hechos. A Fausto Masó le inquietaba la tentación de engañarnos a nosotros mismos.

X. Doctor en Ciencias Políticas, Fausto Masó había nacido en Cuba. En 1965 llega a Venezuela, donde se incorpora sin reticencias al hacer intelectual caraqueño. Fue cronista, narrador -autor, entre otros, de Desnudo en CaracasGran Café y Sabana Grande era una fiesta, escritura del observador infatigable-; editor, columnista de la política, creador de revistas, conductor, junto al periodista Roberto Giusti, del palpitante programa radial Golpe a golpe.

XI. En la página 8Sergio Dahbar ofrece Todos tomaban café en Sábana Grande. Del libro Sabana Grande era una fiesta, dice: “Fausto Masó fue artífice de una de las peñas trascendentales que se eternizaron en el Gran Café y conversador habitual por muchos años. Históricas resultaban las tenidas donde sobresalía el verbo afilado del escritor Oswaldo Trejo. En cuatro capítulos, y 22 textos independientes, aunque absolutamente relacionados entre sí, Masó consigue el milagro de recrear personajes y situaciones como un demiurgo, pero más que eso: capta cierto clima que cuesta describir pero que un actor trascendental de la zona como él ha sabido convertir en el retrato de una época”. A continuación, páginas 9 y 10, reproducimos la entrevista que Susana Soto Garrido le hizo a Masó en 2006, incluida en el volumen Cuba y Venezuela: 20 testimonios, publicado por la Fundación para la Cultura Urbana. Solo diré: es Masó puro: irónico, provocador y sin ornamentos.

XII. Página 11, página de columnas:

Tahia Rivero recuerda a Guadalupe Burelli de Arráiz, fallecida a finales del pasado septiembre. “Fue un privilegio tenerla cerca durante esa década; la siguiente nos condujo hacia distintas responsabilidades. Guadalupe destacó como gerente en el Centro Cultural Consolidado y luego como directora cuando pasa a la Fundación Corp Group Centro Cultural, manteniendo la alta calidad artística con una notable presencia en el panorama cultural del país. Durante su gestión se presentaron exposiciones de diversas temáticas que abordaron lo internacional y lo vernáculo con excelentes investigaciones y montajes museográficos. Allí también fortaleció su perfil como editora, supervisando la publicación de libros y catálogos de arte”.

Mirla Alcibíades nos devuelve a la memoria de Fausto Teodoro de Aldrey: “Lo cierto es que para la historia cultural venezolana este hombre es fundamental, pues fue el fundador del celebrado diario La Opinión Nacional (1868-1892). También tendría que apuntar su compromiso periodístico de vieja data por cuanto, antes, había fundado El Porvenir (1863- 1867). Pero no es de su incursión en labores de redacción y dirección en papeles de entrega regular el aspecto de su vida que quiero abordar. Más bien, quiero detenerme en un aspecto que lo define como hombre también dedicado al comercio”.

Juan Pablo Gómez Cova comenta Al filo de la página (Kálathos, 2024) la antología de ensayos literarios de Alejandro Oliveros: “Cada texto tiene una manera de prepararnos y acomodarnos para su respectivo asunto, tan acorde y sugerente, que leemos los siguientes párrafos con la serenidad de quien se deja llevar porque ya tiene la certeza de estar en buenas manos. Además, la actividad mediadora por antonomasia entre la escritura y la lectura es la traducción, aspecto que deja entrever, casi caleidoscópicamente, todos los problemas estéticos de la creación literaria”.

XIII. Una vez más me siento impulsado a decir gracias a los tantos que me escriben cada semana. De esos intercambios también se alimenta el Papel Literario. Todo lo mejor.

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