
Día internacional de la educación, escuelas para niñas vacías en Afganistán.
Cada 24 de enero la UNESCO invita a reflexionar sobre los retos que implica para cada uno de los países la educación como un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva. Para este 2026 destaca el poder de la juventud en su co-creación.
Pero hay datos mundiales devastadores que convocan a una urgente acción en todos los continentes. Según la UNESCO, “en la actualidad, 250 millones de niños y jóvenes están sin escolarizar y 763 millones de adultos son analfabetos. Su derecho a la educación está siendo violado y es inaceptable. Es hora de transformar la educación”.
Para este 2026, la agencia de Naciones Unidas promulga que los jóvenes menores de 30 años constituyen más de la mitad de la población mundial. Son una fuerza motriz para el desarrollo sostenible, la innovación y la transformación social, pero siguen viéndose afectados de manera desproporcionada por la pobreza, la desigualdad y el acceso limitado a una educación de calidad y a oportunidades de trabajo dignas.
En ese sentido, acogiéndose al lema seleccionado para esta ocasión, advierte que “a la hora de configurar el futuro de la educación, los jóvenes tienen un papel fundamental que desempeñar: son los beneficiarios de los programas educativos y su futuro depende de ellos. Por esta razón, es esencial involucrar de manera significativa a los estudiantes y a los jóvenes en la creación conjunta de la educación que desean para satisfacer sus aspiraciones y ambiciones. Esto es especialmente cierto en un momento de transformación radical inducida por la revolución tecnológica, que exige replantearse el propósito y las modalidades de la enseñanza y el prandiale”.
Por ello, la UNESCO sentencia que “en este Día Internacional de la Educación, reafirmamos una convicción sencilla y firme: los jóvenes deben ocupar un lugar en la mesa de la adopción de decisiones, no solo como beneficiarios, sino también como asociados de pleno derecho”.
Las buenas escuelas necesitan buenos líderes escolares
En su dossier, la agencia que se encarga de promover la defensa de los derechos educativos, científicos y culturales en el mundo del sistema de Naciones Unidas, señala que el liderazgo es esencial para una educación de calidad. Se considera el segundo factor más importante con influencia en los resultados del aprendizaje. El liderazgo eficaz ocurre en varios niveles, que van desde la propia escuela hasta el gobierno.
La última edición del Informe de monitoreo de la educación a nivel global examina los requisitos de un buen liderazgo en educación y cómo varían entre países y a lo largo del tiempo. El documento explora las visiones que impulsan el liderazgo, las prácticas que conducen a mejores resultados educativos y el impacto de los factores sociales, culturales y gubernamentales en un liderazgo eficaz.
La educación ofrece a los niños y las niñas una oportunidad de salir de la pobreza y un camino para alcanzar un futuro prometedor. Sin embargo, 244 millones de niños y jóvenes están sin escolarizar, 617 millones de niños y adolescentes no pueden leer ni tienen los conocimientos básicos de matemáticas; menos del 40 por ciento de las niñas del África Subsahariana completan los estudios de secundaria de ciclo inferior y unos 4 millones de niños y jóvenes refugiados no pueden asistir a la escuela. El derecho a la educación de estas personas se ve afectado y eso es inaceptable.
Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.
Lo que falta por hacer
Este compromiso se inscribe en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que reconoce el papel de los jóvenes como agentes de cambio para lograr una educación inclusiva y equitativa de calidad y construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas..
Alexander Medina – Fe y Alegría Noticias

