
El poeta
Piensas que esto trabajo, esta vida despreocupada
Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada.
Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos
Jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos.
Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver
Mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier.
Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno
Un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno.
Traducción de Rafael Alberti
Anna Ajmátova: Nacida en 1889, fue símbolo del exilio interior. Poeta asimismo precoz, a partir del fusilamiento en 1921 de su marido, Nikolái Gumiliov, del que se había divorciado años antes, comenzó a padecer una marginación oficial que empeoró en 1923, cuando se le impidió publicar, y continuó hasta 1940. No obstante, la represión no impidió que buena parte de sus poemas se conservaran literalmente en la memoria propia y de los amigos más próximos. Su silencio fue apenas roto por una exhortación radiofónica en Leningrado tras la invasión alemana y por un libro de 1943, aunque a partir de 1946 fue condenada nuevamente por el régimen, que también desterró por segunda vez a su hijo a los campos siberianos. Sus últimos años fueron los del reconocimiento internacional. Finalmente, murió en 1966, aunque su gran poema, ‘Réquiem’, que dio voz al sufrimiento de aquella época, no se publicó en Rusia hasta 1989.

