El sí de los Estados abre la puerta a firmar el mayor pacto comercial de la UE en pleno repliegue de EE UU .Desde la izquierda, los presidentes de Argentina, Javier Milei, Uruguay, Luis Lacalle Pou (dejó el cargo en 2025), la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, Brasil, Lula da Silva, y Paraguay, Santiago Peña, cuando se llegó al principio de acuerdo.
El Consejo de la UE ha dado este viernes un paso clave para lograr la aprobación del histórico acuerdo comercial con Mercosur. Los 27 países comunitarios han otorgado el sí al principio de acuerdo alcanzado por la Comisión Europea con el bloque sudamericano (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) hace algo más de un año que puede acabar creando la zona de libre comercio más grande del mundo con más de 720 millones de consumidores potenciales. La UE se juega algo más que un acuerdo de libre comercio; está sobre la mesa su credibilidad como un actor internacional con el se puede llegar a pactos. Lo acordado demuestra también capacidad de ampliar el abanico de alianzas geoeconómicas en medio del seísmo en el escenario internacional que ha provocado la captura de Nicolás Maduro por la fuerza por parte de Estados Unidos hace solo seis días.
La votación no sido unánime entre los Estados miembros. Las negociaciones con Mercosur y el acuerdo alcanzado siempre han provocado divisiones importantes dentro de la UE por las reticencias, sobre todo, de Francia. También las tuvo Italia y eso provocó un retraso en el calendario previsto inicialmente, que se había fijado esta votación para antes de Navidad. Finalmente, este viernes ha salido adelante por mayoría cualificada (al menos el 55% de países que representen al menos al 65% de la población de la UE). Después de más de 25 años, esta decisión marca un paso histórico en el fortalecimiento de la asociación estratégica de la UE con Mercosur. En un momento de creciente incertidumbre mundial, es esencial que reforcemos nuestra cooperación política y profundicemos nuestros lazos económicos, ha declarado Michael Damianos, ministro de Comercio de Chipre, país que preside este semestre el Consejo de la UE y, por tanto, coordinaba la votación.
Doy la bienvenida a la decisión, ha celebrado el presidente del Consejo Europeo, António Costa, que destacaba la importancia del acuerdo para la soberanía y la autonomía estratégica de la UE. En la misma dirección ha apuntado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen: Europa ha enviado una señal clara de que nos tomamos muy en serio nuestras prioridades: […] Nuestro compromiso con la diversificación de nuestro comercio y la reducción de nuestras dependencias, ante un mundo cada vez más hostil y transaccional.
Este resultado ha sido posible porque Italia finalmente se ha decantado por el sí tras las concesiones hechas en los últimos días por la Comisión Europea. La primera ministra, Giorgia Meloni, lo ha justificado señalando que su país ha conseguido las cesiones de la Comisión que buscaba, informa Lorena Pacho. En cambio, Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda se han mantenido en el no; Bélgica, por su parte, se abstiene. España ha defendido el sí desde el principio y este viernes el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha celebrado el voto con un AL FIN [sic] en las redes sociales. Junto al voto positivo español, ha estado el de Alemania y el resto de Estados que han garantizado el respaldo para que Von der Leyen y Costa puedan viajar a Paraguay al acto protocolario de firma del acuerdo el próximo 17 de enero.
El paso que se da con esa firma será un capítulo importante en el largo camino de creación de la mayor área de libre comercio del mundo que empezó a negociarse en 1999, es decir en el siglo XX. 20 años después se logró el primer principio de acuerdo entre la Comisión Europea y los representantes de Mercosur, pero eso no fue suficiente para varios países de la UE, especialmente para Francia, un país con tendencia al proteccionismo que siempre ha rechazado este movimiento comercial. Tampoco lo fue para el Parlamento Europeo, que pedía más garantías medioambientales. Esto abrió la negociación otra vez hasta que se llegó a este nuevo pacto inicial que han ratificado este viernes los Estados miembros.
Para la Unión Europea, el área económica más abierta del mundo al comercio internacional, llegar a acuerdos con otras zonas del mundo se ha convertido en una necesidad comercial y geopolítica desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca. Lo demuestra lo sucedido en 2025, con la agresión arancelaria estadounidense (difícilmente puede calificarse de guerra una contienda en la que solo una parte dispara y eso fue lo que ocurrió), y en los pocos días que van de 2026, con el secuestro de Maduro y las amenazas constantes sobre Groenlandia. Y para afrontarlas la estrategia de Bruselas ha sido ampliar alianzas y acuerdos comerciales: en este camino, el pacto con Mercosur puede definirse como la joya de la corona.
Con la ratificación de este viernes, no se despejan todos los obstáculos para que el acuerdo comercial cuente con la larga lista de vistos buenos necesarios desde el lado europeo. Se aclara un elemento importante y necesario, pero el texto también tiene que lograr la ratificación del Parlamento. Tampoco en esta institución de la UE está garantizado el respaldo. El significativo número de eurodiputados de grupos ultras que hay esta legislatura, el rechazo del grupo de La Izquierda y las dificultades que tendrán el resto de grupos parlamentarios para mantener una posición en bloque por los intereses nacionales auguran votaciones ajustadas en las que podrá darse cualquier resultado.
Dos elementos avalan la conclusión de que el paso por la Eurocámara del pacto comercial con Mercosur no será un paseo. Un contingente significativo de parlamentarios quiere llevar el texto al Tribunal de Justicia de la UE, lo que podría suspender la entrada en vigor del acuerdo y dilatar el proceso. Y, además, el presidente del grupo de extrema derecha Patriots, Jordan Bardella, ya ha anticipado su intención de presentar otra moción de censura contra la Comisión Europea por este acuerdo. Será la segunda de su grupo en una legislatura que apenas tiene un año y medio de vida.
El Ejecutivo comunitario ofrece una cantidad grande de datos para defender el acuerdo. El libre comercio con el bloque sudamericano, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ofrece el acceso a un mercado de 270 millones de habitantes y un PIB conjunto de unos 2,7 billones de euros. Calcula el Ejecutivo de la UE que el potencial de exportaciones podría aumentar en 84.000 millones y generar unos 756.000 empleos adicionales, beneficiando especialmente al sector automovilístico europeo −muy golpeado por la competencia de los vehículos eléctricos chinos− y a otras industrias, la química o la farmacéutica. También prevé que se mejoren las posibilidades de exportación para la agroalimentación al caer drásticamente aranceles como los del queso, en el 28%, el vino, en el 27%, o las bebidas espirituosas, 35%.
Ninguno de estos números, sin embargo, ha convencido al sector agrícola, que este jueves y aun este mismo viernes ha salido a protestar en diferentes partes del continente. Tampoco lo han hecho las salvaguardas semiautomáticas que se aprobaron a finales de 2025, en las que si se detectan distorsiones en el mercado interior −un incremento de importaciones del 5% sobre la media de los últimos tres años o caídas de precios del 10%− se abren investigaciones que pueden llevar medidas provisionales para amortiguar los efectos como la recuperación de los aranceles para los productos afectados. Ni siquiera ha bastado que la Comisión haya propuesto este semana adelantar pagos de la Política Agraria Común en el próximo periodo presupuestario (2028-2034) ni que se suspendan temporalmente las tarifas aduaneras de fertilizantes para el campo, abaratando un producto básico para la agricultura.
Mercosur celebra el sí europeo a la firma del acuerdo con la Unión Europea: Es un momento histórico
Los países del bloque sudamericano se preparan para sellar en una semana el acuerdo que puede crear la mayor zona de libre comercio del mundo.
El Mercosur y la Unión Europea han puesto fecha a la firma del histórico acuerdo de libre comercio que negocian desde hace 26 años: será el próximo 17 de enero en Paraguay. La autorización del Consejo Europeo a la firma ha sido recibida con entusiasmo este viernes al otro lado del Atlántico. Todos ganamos, ha dicho el canciller argentino, Pablo Quirno, declaraciones que resumen el sentir del bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Se trata de un paso clave hacia la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 720 millones de clientes potenciales.
Los países sudamericanos lo tenían todo listo para firmar en diciembre en Brasil, pero la UE dio marcha atrás en el último minuto porque Italia pidió más garantías. La decepción del Mercosur con sus socios europeos fue evidente durante la última cumbre del bloque, en la que apostaron por acelerar sus alianzas con otros países. La lentitud de las negociaciones entre ambos bloques contrasta con los rápidos cambios comerciales y geopolíticos impuestos por Donald Trump, y en los pasillos se repetía que el mundo actual es muy distinto al de 1999, cuando comenzaron las conversaciones. La UE ha perdido peso en las exportaciones del Mercosur en detrimento de China.
El voto favorable del Consejo desencalló de nuevo el proceso y le dio nuevo brío de cara a los pasos que faltan para que el acuerdo entre en vigor. Tras la firma, queda todavía la ratificación en el Parlamento Europeo y de los distintos parlamentos del Mercosur para que los beneficios comerciales pactados se hagan realidad en cada uno de los países. Los sudamericanos creen que los obstáculos finales, si aparecen, estarán del lado europeo.
Triunfo del multilateralismo
El veterano Luiz Inácio Lula da Silva, que cuando el acuerdo se empezó a gestar ni siquiera había alcanzado por primera vez el poder en Brasil, ha reaccionado al anuncio realmente exultante. Día histórico para el multilateralismo, ha proclamado en redes sociales minutos después de que el Consejo Europeo aprobara el pacto con Mercosur. En un contexto internacional de creciente proteccionismo y unilateralismo, el acuerdo es un paso a favor del comercio internacional como motor del crecimiento económico, con beneficios para los dos bloques.
Junto al componente económico por el esperado aumento de las del comercio entre los bloques, para Lula es esencial enviar un mensaje nítido al presidente de Estados Unidos. En esa línea, enfatiza que esta es una victoria del diálogo, de la negociación y de la apuesta por la cooperación y la integración entre países y bloques.
Lula ha agradecido públicamente al presidente español, Pedro Sánchez, su empeño en la aprobación del acuerdo (…) por parte del Consejo Europeo. Ambos han conversado sobre este logro y sobre la situación en Venezuela y las consecuencias del ataque de EEUU.
En los últimos meses, el mandatario brasileño dedicó enormes esfuerzos y capital político para que este acuerdo comercial saliera adelante y para que el bloque sudamericano encuentre nuevos socios comerciales. Al inicio de su tercer mandato, Lula negoció duro con la UE para que rebajara las exigencias medioambientales extras impuestas por culpa de su predecesor, Jair Bolsonaro. Mercosur logró algunas cesiones. Pero Lula decidió apostar fuerte por cerrar el acuerdo cuando Trump emprendió una guerra tarifaria contra el resto del mundo. El brasileño multiplicó los contactos dentro del bloque y con los líderes europeos. Todo estuvo listo para que la firma oficial se celebrara en diciembre en Brasil, durante su presidencia de Mercosur, como deseaba Lula, pero los desacuerdos dentro de la UE obligaron a aplazarlo unas semanas.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, será quien oficie de anfitrión en la firma del acuerdo por ser el país que ostenta este semestre la Presidencia pro tempore del Mercosur. Es un momento histórico, ha dicho Peña este sábado en rueda de prensa. Se trata de uno de los mayores acuerdos de la historia del planeta, vinculando a más de 700 millones de habitantes, a dos espacios preponderantes de la economía global, que representan el 25% del PIB global y una transacción de más de 100.000 millones de dólares anuales, ha agregado el presidente paraguayo.
La UE eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgará acceso preferencial para otro 7.5%. Según estimaciones de la UE, se prevé que las exportaciones del bloque comunitario al Mercosur aumenten en un 39%, mientras crezcan un 17% a la inversa.
Para el Mercosur y la Unión Europea, llegar a este acuerdo supone una necesidad comercial, pero también geopolítica. La ofensiva arancelaria mundial de Trump ha tenido consecuencias en el comercio mundial y la captura de Nicolás Maduro a manos de fuerzas especiales estadounidenses el pasado 3 de enero ha provocado un terremoto político en la región.
Ganadores y perdedores del acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur
La ratificación y entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, el mercado común que componen Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, era ansiada por la industria alimentaria española, que esperaba con urgencia este tratado para paliar los daños ocasionados por los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos. En 2024, este fue el cuarto mercado internacional de destino para los productos alimentarios españoles, con más de 3.300 millones de euros en transacciones.
FIAB, la patronal de la industria de alimentos y bebidas, valora la importancia y la oportunidad que supone el acuerdo comercial entre las dos regiones, al tiempo que subraya la necesidad de que se establezcan cláusulas espejo que garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales europeas para los productos de los países de Mercosur que lleguen a Europa.
Según datos de la patronal de los fabricantes alimentarios, en el año 2024 la balanza comercial con los países de Mercosur fue deficitaria: las exportaciones fueron de 329 millones, mientras que las importaciones superaron los 2.200. Algo que FIAB achaca a los aranceles que dichos países mantenían en algunos productos y que acababan siendo un desincentivo comercial.
Brasil concentra el 75% de las exportaciones españolas
El principal país del bloque es Brasil, que representa el 75% de las exportaciones españolas de alimentos y bebidas, con el aceite de oliva como primer producto. Este es el que mayor potencial de crecimiento posee en todo el área Mercosur, según un informe elaborado por la propia FIAB junto al Ministerio de Agricultura. Vinos y bebidas no alcohólicas, conservas de pescado o el jamón también gozan de recorrido una vez el acuerdo entre en vigor.
Desde la asociación de exportadores de aceite de oliva Asoliva, su director general, Rafael Pico Acevedo, celebra el acuerdo y su ratificación. Todo lo que implique la eliminación de aranceles en el comercio internacional es una buena noticia, explica. Eso sí, matiza que, en el caso del aceite de oliva, las exportaciones españolas con destino Mercosur tardarán hasta 15 años en gozar de un arancel cero, mientras que el aceite que proceda de esos países lo hará sin ningún tipo de tarifa desde el primer día. Aunque Pico reconoce que la situación es mejor que la que regía hasta ahora, sí critica esa diferencia. Se podía haber tenido un trato más equiparado, porque 15 son muchos años para que desaparezcan los aranceles.
Brasil es uno de los grandes importadores de aceite del mundo, con más de 700 millones de euros comprados en 2024, aunque más del 60% de sus necesidades las cubre importando de Portugal. De los cuatro componentes de Mercosur solo uno, Argentina, tiene una producción relevante, de algo más de 40.000 toneladas en la campaña 2023-2024, último dato disponible en el Consejo Oleolícola Internacional, la mayor parte dedicada a exportación.
Entrada masiva de carne de vacuno
Otro de los sectores que más han insistido en la ratificación del acuerdo comercial es el vinícola. La Federación Española del Vino, junto a la patronal europea, han urgido en los últimos meses a la formalización de mismo, tras la incierta situación en la que han quedado las ventas a EE UU, segundo mayor mercado de destino en 2024 con 335 millones de euros.
En ese contexto, Mercosur, y en concreto Brasil, abren un potencial relevante. Este país es el decimocuarto mayor importador de esta bebida, según los datos de la Organización Internacional del Vino, y hasta ahora mantenía un arancel del 27% a los vinos europeos. El informe de FIAB y Agricultura prevé que la desaparición total del mismo tardaría entre ocho y 10 años, con una reducción progresiva hasta entonces.
La ratificación del acuerdo de libre comercio con una región que suma 270 millones de habitantes abre oportunidades, pero también entraña riesgos. Y los principales están centrados en la agricultura y en la ganadería, donde la entrada de alimentos cultivados y animales criados en esos cuatro países, con un coste de mano de obra mucho más barato y con una factura más reducida para alimentar a los animales al ser grandes productores de soja y cereal, ha estado controlada hasta ahora por un contingente arancelario, que limitaba la entrada hasta un límite gravado con un arancel. Un esquema de protección de la industria ganadera que ahora va a saltar por los aires y que es el que también ha provocado las protestas desde el sector primario en Francia o Italia.
Y la principal amenaza se concentra sobre la industria cárnica (vacuno, porcino y ave de corral), aunque el mayor impacto negativo se podría dar entre los productores de vacuno. Joaquín Gargallo, responsable de vacuno de la organización agraria COAG y ganadero en Teruel, alerta sobre la entrada masiva de carne de vacuno. Entrará mucho más producto, de peor calidad, mucho más barato y con riesgos para la salud de los consumidores, apunta por la falta de cumplimiento de las condiciones fijadas para vender carne, como la utilización masiva de antibióticos prohibidos en la Unión Europea, las condiciones sociales de los trabajadores o la limitación de la deforestación. Las cláusulas de salvaguarda con las que nos quieren proteger no se activan. Son puro maquillaje.
El principal cambio en las relaciones comerciales con los países de Mercosur se producirá con la supresión de la denominada ‘cuota Hilton’ (por el hotel en el que se firmó), que fija un cupo de exportación de 47.000 toneladas de carne de vacuno de alta calidad (solomillo, lomo o bife) desde los países de Mercosur, gravadas hasta ahora con un arancel del 20%. Ese gravamen desaparecerá si se ratifica el tratado, lo que, según Gargallo, beneficiará a las grandes comercializadoras y supondrá un castigo para los productores. En paralelo, la Unión Europea va a autorizar otro contingente de 99.000 toneladas sobre la carne de menor calidad, que irá gravada con un arancel del 7,5%.
Un exhaustivo análisis encargado por el Gobierno para evaluar el impacto en España, elaborado por María C. Latorre, profesora de la Facultad de Estudios Estadísticos de la Universidad Complutense, pone el foco más allá de los aranceles y sitúa las oportunidades para las empresas españolas en la apertura del mercado de la contratación pública en los cuatro países de Mercosur y en la eliminación de medidas no arancelarias para las filiales que operan en el área.
El País de España

