
Ayer estuvo de cumpleaños: 61. Como yo somos de la clase de 1964. Juan Pablo está encarcelado acusado quien sabe de qué cosa porque juicio no ha tenido, ni siquiera presentación para imputación. Tampoco acceso a un debido proceso y ni siquiera a un abogado en condiciones. El “tequeño” afirma su hijo Ramón, casi que clamando al cielo, está aquejado de salud -razones obvias luego de meses de cautiverio- y privado también de acceso a médicos como al contacto con su familia. El régimen debe saber que está bajo su custodia y debe garantizar no solo la vida sino los cuidados sanitarios mínimos pues ni en el peor de los casos pierde sus derechos. A Hugo Rafael la democracia contra la que atentó se los garantiza a todo evento, tan así que tuvo en su cautiverio barra libre de visitas, acceso a médicos, abogados, libros televisión y pare usted de contar la ristra de beneficios. Más aún, cuando debió ir a tribunales para que se le siguiera juicio este se negó, cosa que más adelante terminó en el sobreseimiento de su causa. Nadie lo obligó, nadie lo llevó a punta de pistola para su debida presentación cuando dijo no voy, no reconozco autoridad judicial sobre mí.
Visto lo visto en el pasado reciente somos temerosos. No podemos confiar en un régimen al que se le han muerto unos, otros los han suicidado y los más afortunados (pocos) escapado. a Dios todo poderoso elevamos una plegaria por su liberación, por la recuperación de la salud y el reencuentro con su familia. La oración es extensiva hasta Eduardo Labrador, Rocío San Miguel, Perkins Rocha, Yandir Loggiudice, los periodistas Leandro Palmar y Belices Cubillán, entre la larga lista de privados de libertad que tiene este régimen en su haber por el simple hecho de disentir, de luchar por la libertad, la democracia, la alternancia y por como apunta Guanipa ayer a través de Primero Justicia “soñar con un país en libertad, donde nuestros hijos puedan elegir su propio destino”. Por una Navidad sin presos políticos, por una amnistía general nos pronunciamos hoy domingo, el 4to de Adviento en el que seguimos preparando la llegada del Niño Dios.
Costa del Sol

