Y Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí y no les impidáis hacerlo, porque de los tales es el reino de los cielos. Mateo 19: 14

Los niños tienen un lugar especial en el corazón de Dios y hay versículos en la Biblia en los que percibimos cuán preciosos son a sus ojos. Estos versículos y promesas del Señor sirven para bendecir a los niños, recordando el gran amor que él tiene para con cada uno de ellos.
Por ello cuando nos acercamos a conversar con los organizadores de 45 de Primera Iglesia Bautista de Cumaná, ubicada en la avenida “Panamericana” de capital sucrense, nos pareció poderosísimo el sublime mensaje que significa comenzar una programación aniversaria atendiendo lo más importante en cualquier iniciación de formación: los infantes.

Al respecto hablamos con la coordinadora del ministerio infantil de esta importante “Grey” de valoración cristiana, Galy Gutierrez y Betsabeth Guerra quienes nos manifestaron que los más importante que ellas han realizado son las (5) jornadas de edificación y valoración evangelística, denominadas escuelas bíblicas durante los cinco años que ha permanecido en este Ministerio Infantil; y cuyo objetivo esencial el mensaje de salvación de Jesuscristo.
Haciendo honor a la apologética cristiana, esta Misión evangelística de la Primogénita del Continente americano, asume el compromiso que expresa el Salmo 127:3 “Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa”.

Nos comenta la coordinadora del Ministerio Infantil de la referida institución que durante estos años al frente de los niños, ha visto como los niños de las adyacencia de la Iglesia, es decir, Barrio “Bebedero”, “la Panamericana”,, “Fe y Alegría” y otros, han sido impactados, no sólo los infantes, sino, sus familias, quienes encuentran en la educación cristina bautista más que una referencia de valoración, sino, una forma de vida para mostrarle al mundo que hay otra senda o camino para encontrar la libertad y amor en la familia.
Por su parte la amiga Betsabeth, nos advierte que compartir la vida cristiana es un reto y una experiencia reveladora, por es la única manera de reconocer que somos pecadores; y que podemos asumir que a través del evangelio nos adentramos a encontrarnos como una criatura con vida nueva y compartir con el Señor las promesas vertidas en su palabra.

