
Plataformas de seguimiento aéreo como Flightradar24 registraron la tarde del sábado 13 de diciembre, la presencia de dos aviones de combate Boeing F/A-18E/F Super Hornet de la Marina de Estados Unidos (US Navy), con indicativos RHINO11 y RHINO12, junto a un Northrop Grumman E-2D Advanced Hawkeye de reconocimiento y alerta temprana (TRACER01).
El Grumman E-2 Hawkeye es un avión de alerta temprana aerotransportada (AEW) embarcado estadounidense con capacidad operativa en todo tiempo. Es un avión propulsado por dos motores turbohélice que fue diseñado y desarrollado entre finales de los años 50 y principios de los años 60 por la compañía Grumman Aircraft para la Armada de los Estados Unidos como reemplazo del E-1 Tracer, un modelo que había quedado obsoleto en un plazo muy corto. El rendimiento del E-2 ha sido mejorado en sucesivas ocasiones con las versiones E-2B y E-2C, siendo los principales cambios el radar y las radiocomunicaciones debido a los avances en los circuitos integrados y otros dispositivos electrónicos. La última versión del Hawkeye es el E-2D, que hizo su primer vuelo en 2007 e incorpora un radar AESA (activo de barrido electrónico).
Estas aeronaves realizaron patrullas coordinadas en aguas internacionales del Caribe, muy cerca de las costas del estado Falcón, Venezuela, específicamente al norte de Aruba y Curaçao, frente a la península de Paraguaná.
Los F/A-18 Super Hornet volaban a altitudes entre 27.000 y 28.000 pies, con velocidades de alrededor de 370-380 nudos, mientras el E-2D Hawkeye operaba en órbitas de vigilancia y comando.
Este patrón es típico de misiones de patrulla aérea de combate (CAP), representa una demostración clara de presencia operativa estadounidense en la región.
La actividad militar se produce por segundo día consecutivo, tras registros similares el viernes 12 de diciembre.
Las maniobras forman parte de la Operación Southern Spear (conocida en español como «Operación Lanza del Sur»), anunciada en noviembre de 2025 por el Departamento de Guerra de EEUU bajo dirección del presidente Donald Trump.
El objetivo oficial es combatir redes de narcoterrorismo en el Hemisferio Occidental, incluyendo la destrucción de embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas y la disuasión de actividades ilícitas, aunado a posibles ataques terrestres en territorio venezolano, según lo ha venido advirtiendo en varias oportunidades, el presidente Trump.
La operación ha intensificado la presencia militar estadounidense en el Caribe, con el portaaviones USS Gerald R. Ford y su grupo aeronaval como base principal.
En las últimas semanas se han reportado múltiples patrullas de F/A-18, EA-18G Growler (guerra electrónica) y otros activos, reduciendo significativamente los tráficos marítimos ilícitos.
Los sobrevuelos cercanos a costas venezolanas, especialmente en zonas estratégicas como Falcón (donde se ubican refinerías clave como Amuay y Cardón), busca ahora, evitar que las denominadas flotas fantasmas y buques petroleros sancionados por EEUU, logren descargar diluyente en Venezuela, esto luego de la intercepción y confiscación de un superpetrolero.
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