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El Gobierno de Nicolás Maduro le confiscó el pasaporte del cardenal Baltazar Porras

 

La retención, calificada como “injustificada” y “humillante” por las instancias de la Orden de San Lázaro, impidió al cardenal abordar su vuelo pautado hacia Madrid, donde debía participar en una solemne ceremonia de investidura.

Funcionarios de inmigración venezolanos retuvieron y confiscaron el pasaporte del cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, arzobispo emérito de Caracas y protector espiritual del Gran Priorato de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén en Venezuela.

La retención en Maiquetía, calificada como “injustificada” y “humillante” por las instancias de la Orden de San Lázaro, impidió al cardenal Porras abordar su vuelo pautado hacia Madrid (vía Bogotá), donde debía participar en una solemne ceremonia de investidura.

Violación de la inmunidad diplomática

Según una denuncia formal elevada a la Secretaría de Estado del Vaticano, el atropello se produjo en horas de la mañana e incluyó el sometimiento del cardenal a un trato impropio de su dignidad.

  

El texto de la denuncia detalla que la policía de inmigración no solo anuló y confiscó el pasaporte venezolano de Su Eminencia, sino que también le negó el embarque a pesar de haber presentado su pasaporte del Estado Vaticano.

Este documento, emitido en virtud de su dignidad cardenalicia, le otorga prerrogativas diplomáticas como príncipe de la Iglesia Católica.

El cardenal Porras fue sometido a una requisa de sus efectos personales y vestimenta, con la utilización de perros antidrogas, mientras su equipaje era removido del avión. Este hostigamiento se extendió al gran prior de la Orden en Venezuela, Dr. José Antonio Rodríguez Rodríguez, quien lo acompañaba junto a su esposa.

A las 10:48 am, se informó que el cardenal, después del mal rato, ya está camino a su casa. Sin embargo, el hecho recuerda a cuando denunció que le impidieron viajar a Isnotú para la misa de acción de gracias tras la canonización de San José Gregorio Hernández y Santa Madre Carmen Rendiles.

El Nacional