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Álvaro Pombo: Para un Maestro

 

Para un Maestro

 

Y un coro de Jóvenes Discípulos

  

En mi sepulcro quiero compañero
Coliflores de mármol de Carrara
No muchas ni muy grandes que prefiero
Una Pompa que no te salga cara

—Que nos dejó al morir las carnes frías
Un amplio piso en Nueva York en venta
Y, como pez pasmado de las pescaderías,
Un libro de poesías en la Imprenta
No quiero que parezca que no quiero
Pero quiero que conste que me muero
A contre-coeur, por puro compromiso,
Que se me fue la vida sin permiso.
Ahora se desmanda el mundo entero.

—Que nos dejó al morir la boca seca
En paz enteca la fuerza acuartelada
¡Ay desde el Catafalco de la Biblioteca
Nacional se ve venir la Policía Montada!


Álvaro Pombo (Santander, 1936) es un poeta meditativo que, desde un aceptado y asumido existencialismo, busca lo sustancial, la substancia, sin renunciar nunca al humor ni a la ironía. En sus versos se da la convivencia del lenguaje coloquial con el barroco, la mirada pop con la náusea sartreana, el vuelo espiritual de los ángeles rilkenianos con la impotencia, fragilidad y frustración del individuo moderno reveladas por el Eliot de La canción de amor de J. Alfred Prufrock. También cohabitan el abismo, el olvido, la muerte, las heridas y esplendores del amor, los paisajes como referentes de conciencia, el compromiso de aceptar como ficción lo que el poeta sabe que es ficticio y la responsabilidad con la verdad poética que se representa al margen de la lógica.